El ABC de Rafael Simón Jiménez – Ex parlamentario e historiador

El 23 de enero se dio porque había un solo objetivo: salir de Pérez Jiménez. El proceso chavista en cambio no encontró ninguna resistencia. La transición está allí, es una realidad demasiado obvia, señala el dirigente político.

Manuel Felipe Sierra.

Proviene de una familia de prosapia política. Desde joven militó en la izquierda y construyó una importante carrera política que comenzó en Barinas y le ha permitido ocupar importantes posiciones, entre ellas la Primera Vicepresidencia de la Asamblea Nacional. En sus primeras declaraciones Hugo Chávez lo señaló como uno de sus “maestros” en la política desde las aulas del liceo barinés. Desde hace unos años se dedica a repasar el proceso histórico venezolano con importantes ensayos como: “Los fraudes electorales en Venezuela”, “La reelecciones presidenciales”, “Choque de generales”, y anuncia la próxima aparición de “Los mitos de Hugo Chávez”. Estas son sus reflexiones para los lectores de ABC de la Semana.

– Se cumplieron 54 años del derrocamiento de Marcos Pérez Jiménez ¿Cuál es tu lectura de esa fecha y si podría establecerse algún parentesco con el proceso que estamos viviendo?

“Si nosotros no atendemos a esa Venezuela revuelta, el próximo gobierno no tendrá paz ni gobernabilidad”

– En primer lugar hay una visión de todo lo que fue el proceso previo al 23 de enero de 1958 del que yo creo que pudiéramos extraer una gran enseñanza para la coyuntura actual venezolana. Luego del derrocamiento de Rómulo Gallegos, el 24 de noviembre del 48, comenzó un proceso en el que la oposición venezolana, al principio una parte clandestina (AD y luego en el año 50 el Partido Comunista) y una parte legal (URD y Copei) diseñaron distintas estrategias para confrontar a la dictadura. AD en los primeros años traza una estrategia de buscar el derrocamiento de la dictadura, en primer lugar con las fuerzas militares del partido, es decir, buscando un contragolpe que sacara a estos militares sediciosos que se habían hecho con el poder. Eso por supuesto, refuerza en AD sus tendencias sectarias y hegemónicas; es todo aquél proceso que se va decantando a medida que el gobierno golpe tras golpe desmantela esa estrategia, con la huelga petrolera del 50 y con el fracaso de todas las intentonas militares de esos años. URD y Copei optan en primer lugar por una simpatía con el nuevo gobierno por lo que había sido el trienio de AD y luego confrontan a la dictadura en una jornada que por cierto, ha sido olvidada deliberadamente, y no ahora sino siempre.

– ¿Te refieres a las victorias de las planchas de URD en las elecciones constituyentes del 52?

– Por supuesto, el 30 de noviembre de 1952 es una fecha quizás tan importante como el propio 23 de enero, porque allí el pueblo venezolano demostró, y eso es otra lección ahora quizás una de las más palpitantes, cómo el pueblo en las condiciones de mayor precariedad, pudo derrotar a la dictadura en las urnas electorales. Luego Pérez Jiménez burla ese resultado electoral y envía a Jóvito y a la dirección de URD al exilio y Copei incluso en ese momento tiene una posición de dignidad que termina confrontando abiertamente a la dictadura cuando se niega a cohonestar a la Constituyente espuria.

Acuerdo unitario

– Hay una revisión de los errores cometidos y se impone la visión unitaria…

 – Claro, AD revisa su línea de hegemonía, de sectarismo, de golpismo, de “puchismo” como lo llamaban entonces; el Partido Comunista, que era un partido muy pequeño pero muy aguerrido, también rectifica su línea de supeditar todo a la hegemonía de la clase obrera y lanza la consigna de la unidad con un programa mínimo: la salida de Pérez Jiménez, de Pedro Estrada y de Vallenilla Lanz; las libertades públicas y el regreso de los exiliados. En base a eso se conforma el movimiento unitario que va a tener primero expresión a través de la Junta Patriótica y que casi de inmediato se proyecta hacia la juventud militar, y se va a producir entonces todo ese movimiento cívico-militar que permite en primer lugar el pronunciamiento del 1 de enero de 1958, que a pesar de que es fallido marca la descomposición de la dictadura y que conduce hacia el 23 de enero.

– Es decir, la unidad se produce en torno a un solo objetivo.

– Un solo objetivo: salir de Pérez Jiménez y de lo que su régimen significaba en términos de latrocinio, de corrupción, y eso facilita la unidad. Creo que esa es la lección fundamental que pudiéramos extraer para esta coyuntura a la que los venezolanos nos vamos a adentrar este año hacia octubre de 2012. Nosotros tenemos que construir un planteamiento desde varios escenarios, una unidad superior que vaya más allá de los partidos, y esto es bueno aclararlo: Los partidos son protagonistas fundamentales de la democracia, pero hoy en día los partidos están en un proceso de encogimiento y para volverse a sintonizar con la gente, para que vuelvan a ser los grandes partidos que conocimos tienen que abrirse hacia los ciudadanos, a la sociedad civil, y ser intérpretes de todos esos deseos, de todas esas esperanzas y toda esa visión que la sociedad tiene para salir de Chávez y para iniciar un proceso de reconstrucción democrático.

– Otra fecha importante en la historia venezolana se recuerda ahora con los 20 años del 4 de febrero de 1992…

 Los venezolanos hoy en día, en la angustia que nos produce esta situación de calamidad que vivimos cotidianamente, decimos que nosotros en el año 98 éramos felices y no lo sabíamos, que aquello era perfecto, pero no es verdad. El sistema político que se había construido a partir del Pacto de Punto Fijo con el derrocamiento de Pérez Jiménez estaba virtualmente colapsado, estaba agotado. Hugo Chávez no destruyó ese sistema, él presidió sus exequias, lo enterró. Cuando te pones a ver todo ese proceso que va desde el “viernes negro”, que va luego a la insurrección del 27 y 28 de febrero de 1989, cuando ves el contexto de los dos golpes militares del 92, cuando ves la salida anticipada de Carlos Andrés Pérez, te das cuenta que aquél sistema estaba colapsado y eso es lo que explica que una chapucería militar en vez de fortalecer al gobierno que había logrado vencer la intentona, fortalece precisamente al golpista. Es decir, cómo logra capitalizar políticamente lo que no fue capaz de cobrar militarmente, entonces eso te habla de una sociedad que estaba totalmente defraudada, que tenía unos deseos inmensos de cambio, que estaba inconforme; te habla de un sistema deslegitimado, cuestionado, con una gran desafección popular, con un gran cuestionamiento y denuncias sobre la corrupción de los políticos y de las instituciones.

El historiador considera que el chavismo es un movimiento que ha tenido una muy honda raigambre popular

Sin resistencia

– El agotamiento del modelo bipartidista explicaría entonces el por qué Chávez logra avanzar en su proyecta autocrático.

– Por supuesto, ¿cómo te explicas a través de este diagnóstico que un movimiento que fracasa estrepitosamente desde el punto de vista militar, luego va a despejar un camino fácil para llegar al poder? Porque una de las cosas que ha pervertido el proceso político que encabeza Hugo Chávez es que no hubo resistencia a él. Es uno de los procesos más fáciles de acceso al poder que uno se imagina. Chávez sale de la cárcel en el 94 y en el 98 ya es Presidente, y eso refuerza su gen autoritario; si Chávez hubiera tenido como cualquiera de los líderes latinoamericanos de izquierda, incluso algunos marxistas de verdad y no como él que es un farsante, un hombre que tiene una confusión en la cabeza, porque toda esta gente ha tenido un entrenamiento, han tenido que ser diputados, vivir en las instituciones, han tenido que coexistir pluralmente mientras que Chávez llegó fácil, frente a él no hubo ninguna resistencia. Aquí las instituciones se plegaron a Chávez, la Corte Suprema le avaló incluso la convocatoria a la Constituyente, que era una cosa absolutamente ilegal porque la Constitución de 1961 no previa ese mecanismo; la clase política incluso huyó, le entregaron la presidencia del Congreso al chavismo para que lo disolviera.

– Se cumplen también 14 años del gobierno de Chávez, ¿Cuál es tu caracterización del chavismo? 

– Es un movimiento que ha tenido una honda raigambre popular. En primer lugar, porque tú no puedes ignorar en las cifras por ejemplo, del incremento de la pobreza se ve un proceso aberrante ya no de empobrecimiento sino de exclusión social. Por eso cuando te pones a ver la morfología del chavismo no encaja en la caracterización de ninguna de las clases sociales convencionales. El chavismo no tiene fuerza sindical organizada, no tiene fuerza agraria, no es una fuerza importante en los profesionales, no es una fuerza importante entre los jóvenes. ¿Qué es el chavismo? Es una fuerza muy importante en los excluidos, en los marginados, lo que Marx llamó la gente desplazada, la gente que vive al margen de toda posibilidad de subsistencia. Entonces, lamentablemente ese discurso de Chávez, el propio “por ahora” el día del golpe, llegó y consiguió un anclaje en esa gente que estaba en la desesperanza, sometida al rigor de condiciones de vida infrahumanas, y ha levantado frente a ellos una esperanza que por supuesto se ha deteriorado, está desgastada, pero que tiene todavía un margen importante de calado. Y lo va a tener, y quizás es ese el desafío más importante de la sociedad democrática y de todos los que estamos empeñados en derrotar a Chávez y sacarlo democráticamente del poder. Chávez va a tener esa incidencia mientras no aparezca otro discurso socialmente superior.

– ¿Tú dices entonces que el discurso opositor es fundamentalmente político?

– Fundamentalmente político y a veces incoherente. Incoherente por una razón muy fácilmente explicable: por la pluralidad que hay en la oposición. Allí  hay para todos los gustos: Hay gente liberal, incluso fundamentalista de mercado y hay gente por ejemplo como Bandera Roja, que todavía se proclama marxista-leninista, a su versión.

– De cara a las primarias del 12 de febrero y las presidenciales del 7 de octubre se aprecia un discurso convencional que elude la naturaleza del chavismo, por eso cobra fuerza el planteamiento de la transición; es decir, la victoria opositora debe pasar un tramo, un espacio de recomposición nacional.  

– Eso es una realidad que está allí. Es más, la primera transición que es obvia porque está materializada en un mandato legal, es que se van a tener tres meses entre el momento en que se gana y el momento en el que se asume, tres meses en el que el viejo Presidente o el Presidente saliente va a tener las manos libres, como las tuvieron en la Asamblea Nacional, para hacer y deshacer lo que quiera. Hay tres factores fundamentales sin los cuales no puede haber transición en Venezuela: el primero tiene que ver con las Fuerzas Armadas, aquí tiene que haber un mensaje hacia ellas de tipo permanente, un mensaje que no es más que reiterarle lo que está en la Constitución, que su compromiso profesional está consagrado en los artículos 322 y el 323 de la Constitución, porque sin las Fuerzas Armadas no hay transición. El segundo tema es el propio chavismo, aquí no puede haber transición si tú no le garantizas a éste un espacio político que además es legítimo y que se lo va a ganar con su voto. El resultado electoral sea cual sea va a dejar al chavismo con una fuerza muy importante, además con una fuerza que va a seguir teniendo por un tiempo el control de las instituciones, que va a seguir siendo mayoría en la AN, que va a seguir teniendo el control del TSJ, de la Contraloría, de la Procuraduría, del CNE, etc. Entonces hay que buscar un acuerdo político, un acuerdo político no es una alianza ni un pacto, no es entenderse con el chavismo, es rescatar una cosa de la que nosotros venimos hablando pero que no le damos contenido, estamos hablando de rescatar la tolerancia, la pluralidad y la coexistencia que son elementos básicos de la democracia. Que nos reconciliemos significa que dos personas puedan pensar distinto y se tiene que respetar el pensamiento y los espacios de cada quien. El tercer aspecto es el tema social, si nosotros no atendemos a esa Venezuela revuelta, a esa Venezuela con altos índices de insatisfacción que manifiestan en la calle diariamente a través de protestas, seguramente ese gobierno no tendrá paz ni la gobernabilidad necesaria para emprender su tarea. 

 

Un Comentario;

  1. Pipopack said:

    Es bonito ver y leer historia y hablar con el lapiz…. Que me dice cuando era Bolivariano y tres dias antes del golpe de Estado de 2002, asistió a una reunión en casa de Mendoza… Con el saco en la cabeza tapandole la cara… para buscar parte de la torta que siempre se acostumbra a repartir en Venezuela…. llamada de la cuarta y que fastidia al oido del político de otrora… Donde estara ese partido de “VAMOS”, no se para donde???. Le repito como en otra oportunidad exprese:
    “La verdad que es un sin numero de expresiones linguisticas y verborreas de expresiones que no dicen la verdad… Venezuela es otra y las irrealidades no convencen se alejan de estos tipos de expresiones justificativas de los errores políticos pasados… Los Venezolanos hoy en dia leeemos, recordamos y analizamos… Cuantos comunistas estan en derecha ???? MAS…Causa R y nada mas y nada menos que BR… pare de contar… Se debe hablar algo nuevo si se quiere contrariar el sistema de gobierno socialista “Bolivariano”, único en el mundo… Original de Venezuela producido por “CHAVEZ” y distribuido al mundo como ejemplo.”

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