RADICALIZACIÓN Y POPULISMO

María Teresa Romero


MARÍA TERESA ROMERO
Matero1955@hotmail.com 

 

Las fuerzas democráticas tienen una oportunidad única de llegar al gobierno

 

Un nuevo año electoral y el chavismo echa mano de las estrategias de siempre. ¿Por qué no, si siempre le han funcionado? Justamente en la elección decisiva para la sobrevivencia del proyecto militarista a la cubana no va a dejarlas de lado. No importa que Venezuela esté endeudada y en la miseria. Tampoco que eso que llaman comunidad internacional y la oposición democrática chillen con eso de la dictadura. ¿Qué es una raya más para un tigre? No importa el bienestar y porvenir de los venezolanos. ¿Acaso han importado alguna vez? Lo único relevante es mantener el régimen con o sin el Jefe Supremo vivo. Hay muchos intereses involucrados. Dejar el poder significa poner en peligro o perder la fortuna acumulada y colocar a muchos “camaradas” en las manos de la justicia nacional e internacional. Sin el gobierno en las manos se acaba el juego geopolítico mundial y el bloque del ALBA y quedan solos los aliados estratégicos: Cuba, Irán, las FARC… Hay demasiado que perder.

 

De modo que hay que atiborrar de dádivas y de ilusiones al venezolano e impregnarlos de temor y desasosiego con más militarismo y amenazas como la de desconocer un eventual triunfo opositor. Son numerosos aún los venezolanos susceptibles a estas maniobras. De allí, por ejemplo, los recientes nombramientos militares de Cabello a la presidencia de la AN y Rangel Silva como ministro de la Defensa, así como el desembolso de US$ 4.300 millones para 2012 en nuevas misiones sociales.

 

En la faena internacional, la “solidaridad” no deja de fluir hacia los amigos, a la par que el discurso y acciones radicales hacia los enemigos. Con la reciente decisión de cerrar el consulado de Venezuela en Miami, Chávez intenta herir de un solo tiro al imperio y a la oposición.

 

Con todo, las fuerzas democráticas tienen una oportunidad única de llegar al gobierno y en eso están trabajando arduamente. Sólo falta que los electores indecisos y los desencantados, que no son pocos y pueden hacer la mayoría, voten tanto en las primarias como en las presidenciales.

 

 

 
María Teresa RomeroMaría Teresa Romero
Top