SUEÑO MAGALLANERO

REPIQUE
Mélida Qüenza Ponte
mq0105@hotmail.com   

 

 

            La vida le cambiaría al país entero si el campeonato de béisbol durara todo el año. Con la emoción que lleva al terreno de juego un equipo como Magallanes y la pasión que acompaña a los miles de seguidores de los navegantes basta para levantarle el ánimo a cualquiera Esa pasión colectiva, ese entusiasmo por una afición común, esa hermandad que disfruta al máximo cada logro y convierte en fiesta los triunfos por pequeños que sean es lo que necesitamos para superar la incertidumbre, la angustia y el temor que en forma recurrente nos invade frente a la realidad y el futuro de nuestra sociedad.

            Seguro que la intensidad de la batalla magallanera por el campeonato en modo alguno sería una manera de evadir los problemas que nos afectan sino que nos haría ver de otra manera, por ejemplo, la confrontación política, los dimes y diretes entre el gobierno y la derecha opositora que se disputan las preferencias del electorado en la carrera presidencial que culminará el 7 de octubre no tendrán la importancia que comúnmente se les da en un ambiente carente de hechos trascendentes, como se dice por ahí, que “muevan la fibra nacional”.

            Y como nadie puede refutar que Magallanes cuenta con el mayor número de fanáticos en todo el territorio venezolano, tendríamos a la inmensa mayoría de la población activada, motivada, enfrascada en una sana competencia que además reporta significativos beneficios a la salud mental del ciudadano.

            Un ambiente deportivo de tal magnitud sería el mejor escape a la rutinaria campaña electoral que en los primeros días del año ya mostró lo que va a ser, un Chávez marcando la pauta, lanzando cualquier ocurrencia, haciendo gala de sus desplantes como dueño de la escena política y una derecha enfrascada en unas elecciones primarias sin confrontación de ideas, donde la obsesión de derrotar a Chávez es su único interés, así que el clima beisbolero nos evitaría fijarnos en el simplismo de Pablo Pérez, lo repetitivo de Capriles Radonski, la malcriadez de María Corina, lo inconsistente de Leopoldo López, el tremendismo de Pablo Medina y la evocación puntofijista de Diego Arria. De todo eso nos libraríamos si Magallanes jugara todo el año.

            Como esa polarización entre el chavismo y la derecha opositora le ha hecho y le hace tanto daño al país, la mejor arma para combatirla es el Magallanes, de esa manera acabaríamos con esa mentira de que en la sociedad venezolana solo hay espacio para esos dos grupos. Se puede demostrar que la mayoría de la población anda en busca de alternativas.

             Y como soñar no cuesta nada, seguimos soñando, quien quita y el sentimiento magallanero, que es nacional,  haga el milagro y en un futuro nos libre de pesadillas electorales como  la del presente año.

           

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 
Top