TIGRES vs. TIBURONES

JESÚS HERAS – 

La inesperada decisión de Leopoldo López de apoyar a Henrique Capriles, quien encabeza nacionalmente los sondeos de opinión, declinando su propia candidatura, sorprendió tanto al gobierno como a la Oposición, y  paradójicamente encendió el primer debate verdadero en una contienda caracterizada por la fastidiosa uniformidad impuesta por quienes erróneamente temían que la menor disputa pudiera abrir grietas en la sacrosanta unidad. El sorpresivo viraje también puso al descubierto las intenciones del gobierno. Analicémoslo en orden inverso.

 

 

El gobierno, al ver que comenzaba a desaparecer la fragmentación que venía propiciando, apeló a su vocero paraoficial, Mario Silva, para cargar erráticamente contra Salas Römer, supuesto artífice del entendimiento, con lo que puso de manifiesto, primero, su desconcierto y, segundo, su temor a la configuración de un polo que, rebosante de carisma y juventud, como el que en adelante conformarán Capriles y López, pudiera convertir mañana al primero, Henrique Capriles, en un serio contrincante para un Presidente como Hugo Chávez, enfermo y visiblemente envejecido.

En el terreno opositor emergió también la otra cara de su realidad: las rivalidades. Rivalidades naturales entre contendores, sin las cuales, de paso, no sería posible pensar en la elevada concurrencia electoral, a la cual, aún asordinando el debate, aspiraba la MUD.

Omar Barboza, jefe de la campaña del gobernador de Zulia, buscó desacreditar el entente Capriles-López, señalando que obedece al temor provocado por el crecimiento de la candidatura de su pupilo, mientras el propio Pablo Pérez recordó que los votos no son transferibles (los de López a Capriles) tal como no lo fueron en 1998 los votos adecos endosados a Salas Römer.

Es cierto, como lo señaló el abanderado de UNT, AD y Copei, que los votos no son automáticamente transferibles, aunque algunos alegan que en este caso si lo serán… pero sorprende el ejemplo que escoge Pérez, tanto por insistir, al igual que el gobierno, en traer a colación la figura de Salas Römer, como por ser errónea su afirmación. Recordemos que para aquel momento el gobernador de Zulia era militante activo de AD, y en 1998, con Alfaro a la cabeza, a su propio partido le quedaban poquísimos votos que transferir.

Lo cierto es que la sorpresiva decisión de Leopoldo López, además magistralmente ejecutada al anunciarla finalizando el debate promovido por Globovisión, desnudó la estrategia del gobierno y provocó, al día siguiente, el primer debate auténtico y no ritual, al tiempo que al fin arrancaba una contienda capaz de entusiasmar al elector.

La eliminatoria prácticamente ha concluido.  Solo dos equipos quedan.  Capriles picó adelante.  Escoja Ud., amigo lector, quien será el ganador.

 
Jesús HerasNo photo
Top