Eliminan los Juegos Nacionales Municipales

Luis Hernández Estrella

DESDE  LAS  CANCHAS 
Luis Hernández Estrella
luisherestrella@gmail.com

Esto  no  es  nuevo, ya  hace tiempo se  hablaba sobre la situación, y no  consiguieron  incentivos  para realizar un  cambio en los  diversos  entes deportivos  municipales que  sobre  todo  hacen  vida  deportiva en los barrios y urbanizaciones de Carabobo. Con la eliminación de los JUDENAMU-Juegos Deportivos Nacionales Municipales- que corresponden  a  las  alcaldías,  se  rompe el hilo de competencia menor  y  de preocupación por  eliminar el ocio  en las barriadas populares.

 

Estos jóvenes que  incursionan en el deporte por obra de los institutos municipales  que  funcionan en cada alcaldía del país, dejan un espacio sin competencia en otra referencia al débito deportivo, que hace mella en el deporte menor. ¿Cuántos de esos muchachos en un mañana cercano formarán parte de las filas del deporte federado y de los seleccionados regionales? Cada día cobra mayor vigencia el slogan de José Manuel Orta Fábregas: “ Un deportista más es un delincuente menos “  No sólo se  ha eliminado la mencionada  competencia, sino que no ha habido el menor interés  por  incentivar en  el  país la categoría infantil, que hace muchos años también vio truncado el ciclo de  competencia.

 

A  los institutos deportivos municipales les  hace falta un recuento de lo pasado y otra página que le  devuelva el optimismo enriquecedor de planes  y programas para los barrios marginados de toda competencia deportiva. El deporte tiene una influencia social en cada barrio y caserío de la región, por lo que con él se esfuman muchas esperanzas que otrora habían conquistado con la organización de los JUDENAMU. En la medida  en que funcionen los llamados centros de entrenamiento deportivo, en la misma medida habrá una alta responsabilidad de salir adelante en la  vida  para aquellos jóvenes que  son desatendidos en la comunidad. Si con la eliminación de esos entes se hubiese creado otra organización que activara a los jóvenes en la cultura y el deporte, otro gallo cantaría, pero no ha sido así, y ahora sólo queda  activar un plan de acción con escuelas y liceos  para enrumbar a las comunidades por mejores escenarios.

 

 Con ello continúa la constante improvisación deportiva nacional, que en vez de crear los mecanismos para integrar niños y niñas  por mejores derroteros, se eliminan los espacios que los agrupa en edad, en condiciones físicas y académicas, en vecindad, en estudio, etc. Los mecanismos de atención con organismos municipales, los de despejamiento mental de malas influencias, los que provee la sana competencia deportiva, esos, esos, son los  que se necesitan en los barrios populares de Carabobo.

 

Ahora serán mayores las angustias de los padres que no ven  el personal técnico cercano a la instalación deportiva  para que contribuya con la formación académica y deportiva de  niños y niñas. Nos preguntamos ¿acaso las alcaldías sopesarán el valor del deporte  en los jóvenes para encarar las dificultades que se le avecinan a los chiquillos?  Ahora arreciarán los intereses políticos,  y con ello los objetos de inercia verán el camino libre de toda preocupación deportiva.

 

 
Top