Águila resabiada

La Pequeña Política
Espantapájaros
Avizor.uno@gmail.com

“Lo que por estar yo siempre en el mismo sitio, no veo y otros ven, lo trato de compensar pensando en lo que otros, por andar de rama en rama, quizás no alcanzan a pensar.”
Escrito para gente inteligente

 

Qué bueno que han cesado un poco las lluvias. El sol sale reluciente sobre un cielo azul celeste, tempranito por la mañana, y veo a los pájaros contentos buscando diariamente su alimento. Ya me preocupa menos su presencia, porque estamos en época de siembra, y no tengo preocupaciones con las cosechas. Además disfruto a los pájaros porque como Uds. saben, cumplo con mi deber de alejarlos pero al mismo tiempo los quiero, quiero incluso a aquellos que reprendo o debo criticar, comenzando por Águila Uno, que de resabiado tiene de sobra, y busca hacer daño y a si mismo se hace daño hasta para que le pongan atención.

La pajarraca María

Debo comentarles que la pajarraca María Corina ha aprovechado un vientecito de cola para repuntar con sus números. Primero hubo aquel feliz momento cuando descolocó a Águila Uno, poniéndolo a la defensiva durante su Memoria y cuentos.  Toda su intervención fue excelente, yo la vi por mi pequeño televisor blanco y negro que como que está condenado a morir porque ni repuestos se le consiguen, pero que aún me sirve para ver lo que Uds. ven, sin necesidad de recurrir a mi telescopio mental o a las demás prodigiosas facultades con las que me dotó mi creador. Pero en fin, la intervención fue excelente y fíjense Uds. lo curioso. Fue la peor parte de su intervención, la que descolocó a Águila Uno. Pero mejor me explico.

Al final de su intervención la pajarraca María Corina dijo, “Expropiar es Robar”, lo que no es exactamente así. Expropiar sin pagar es robar. Pero tuvo la suerte de que ‘cada ladrón juzga por su condición’ y como Águila Uno no le paga a nadie, le dolió hasta el alma y comenzó a trastabillar. Algunos campesinos se acercaron aquí, diciéndome que le había faltado el respeto a Águila Uno, por aquello de que éste dijo “Ud. me llamó ladrón”. Esas son personas buenas que no quieren pleito con nadie y que aunque quieren que Águila Uno se termine de ir, prefieren que sea sin tanta peleadera.

Pero hay un segmento importante que piensa que hay que ir más de frente, no importa si se produce un debate, y son esos, sobre todo al declinar el pajarraco León su candidatura, los que, al ver que se abría una brecha, se han mudado parcialmente hacia la pajarraca.

Total que ahora volvemos a tener tres candidatos, y aunque la diferencia en favor del pajarraco mirandino es considerable, hay quienes piensan que controlando las Mesas de votación “la maquinaria adeca” y la de UNT, adecos todos al fin, igualito que los rojitos, votarán muchas veces legal o ilegalmente para marcar la diferencia. A decir verdad, ver para creer.

Hay otros que piensan que la pajarraquita con este viento de cola que le ha dado aliento, se montará en un cohete para multiplicar exponencialmente sus votos. Eso no ocurrirá. Pero de todas formas, quiero dejar claro en esta columna, que admiro su valentía como mujer y como  simple ciudadana. Además, hacía falta que alguien de las nuevas generaciones, se dedicara no a ganar las primarias, sino a decir las cosas como son.  Con Pablo y Diego no era suficiente.

Los planes de Águila Uno

Me ha llamado la atención el Editorial de Heras esta semana. Cuando todo el mundo está mirando lo chiquito, él está mirando mucho más allá, y la verdad es que tiene razón. Yo que escudriño la mente de Águila Uno todas las semanas se por cierto que no le había pasado por la cabeza el rollo en que ha metido al país metiéndose en lo que no le concierne. Y eso que a Heras no se le ocurrió agregar que Águila Uno, de paso, se está enajenando la buena voluntad de los principales productores de la OPEP, porque la Casa de Saud en Arabia Saudita, no quiere saber nada de Asad y mucho menos de Irán o de Ama-dine-ya, con una bombona atómica en el bolsillo. Eso en verdad le correspondería recordárselo Maduro, pero como le metió tremendo susto, diciéndole que tenía que lanzarse a la gobernación de Carabobo, cuando él ya creía que los dioses lo tenían  destinado al Olimpo de Miraflores, no hace sino darle vueltas a la cabeza a ver como se zafa de ese compromiso.

Digo todo esto porque por la cabeza de Águila Uno solo pasan en estos días tres cosas. Primero, el avance de su enfermedad. Aunque haga el aguaje, él sabe bien que sus días están contados y sólo le pide a Dios, que le permita ganar la elección, no importa si al día siguiente le da un patatús. Su segunda preocupación no es como va a manipular las maquinitas para ganar las elecciones, que en eso el y su equipo son expertos, sino en como mantener una ventaja en las encuestas, claro, poniendo a rodar miles de millones, y amedrentando a la población para que asustada diga que va a votar por él, de modo que cuando “gane”, la comunidad internacional crea que en verdad él ganó. Y en tercer lugar tiene que ver con la sucesión. A quien poner allí en la vicepresidencia sin producir aún más división en su partido. José Vicente, se dice, que le respondió “la pezuña”, búscate a uno más joven. Adán, que es la posibilidad que le gustaba a Fidel, emparejado con Diosdado, no le termina de convencer, y al mismo Maduro le da cosa, no se le vaya a encumbrar, después que le ha abierto las puertas  a todos los líderes del mundo y tiene contacto con toda la comunidad internacional.

Total que estamos metidos en tremendo lío en el Medio Oriente, y como dice Heras, aquí, bien gracias.

El Pollo tricolor

La faena que comenzó el Gallo la completó el Pollo agrupando buenamente al Comando Tricolor. Yo me he metido en la cabeza del pajarraco naranjero, si, naranjero, a pesar de que a decir verdad, en San Diego, ni santos ni naranjas hay.

A decir verdad, todavía siento al pajarraco naranjero como con rabia contenida.  Como si le hubieran quitado un caramelo en la boca, sin darse cuenta de que ese era un “caramelo” prohibido.

Pero él tiene que tener paciencia y estoy seguro de que la tendrá. Su momento llegará por si mismo si es que ese es su destino. Si tiene paciencia triunfará. De lo contrario, quedará como tantos otros, que por apuraos, se cayeron por un precipicio. Yo que lo aprecio, le deseo lo mejor.

Pero en fin, lo importante es que el Comando Tricolor funcione bien y eso me dicen que ya está ocurriendo. Tanto, que el pajarraco mirandino está asombrado de lo rápido que el Pollo, no solo hizo las paces con todo el mundo y los unió, sino también por la fuerza que con su ayuda cobró el Comando de su candidatura.

La unidad

Ahora a preparase los candidatos para ganar o perder. Esto va para todos, sin excepción. Y a prepararse para unirse todos a aquel que en definitiva resulte electo, así no le guste, porque lo primero es salvar la democracia, la libertad, el derecho que tiene cada quien para tener su terrenito y hacer lo que le venga en gana, claro, respetando la Ley.

Vuelvo así de regreso con mi mente al descampado, mis queridos pajarracos y pajaritas queridas. Se han alejado las lluvias y ha vuelto a salir el Sol. Es un decir, claro. El Sol siempre sale, sólo que a veces por las nubes no se ve.

Ha vuelto a salir el Sol, pero cuidado, cuidado, que Águila Uno no se quedará tranquilo, sabe que tiene los días contados y demasiado resabiado es. 

 
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