ENCRUCIJADA 2012

Luis Ugalde

LUIS UGALDE
lugalde@ucab.edu.ve    

Hace 14 años, el líder del actual gobierno, con acierto, trajo al centro de la política las aspiraciones a una vida digna del 60% más pobre del país que se sentía traicionado por partidos que fueron del pueblo; hoy tenemos un pésimo gobierno de 13 años, con voluntad de perpetuarse como dictadura. Sin revolución, con economía en ruinas, producción endógena en descenso, importaciones desbocadas y una inflación cuatro veces superior al promedio latinoamericano. Todo agravado, por el error de escoger un camino y un patrón fracasados en el mundo entero, que tiene a Cuba en la miseria, presa y sin salida. Los demócratas tenemos que rescatar los mismos fines sociales, pero con caminos y modelos exitosos en el mundo y en América Latina.

Táctica electoral del régimen. Radicalizar la polarización para que los desengañados no se pasen del caudillo a la democracia. Para eso, quemar las naves, destruir puentes, meter miedo, controlar, amenazar, halagar con falsos regalos… Carencias convertidas en lista de promesas.

 Zanahoria y palo militar. Un militar al frente de la Asamblea Nacional que se estrena declarando odio a todos menos los suyos; a quienes insulta como enemigos del pueblo y lacayos del imperialismo: “No les daremos ni un tantico así”. Toda la Asamblea para el Comandante: si quiere leyes, y si no, permiso para hacerlas él. También la Fuerza Armada “socialista” (?).Instituciones dirigidas por dos militares que han demostrado pocos escrúpulos democráticos y están gravemente acusados de juntas y negocios indebidos. Gobierno de golpistas (1992) que luego tácticamente utilizaron la vía electoral, y hoy glorifican aquel fracasado y luctuoso golpe. Gobierno que se confiesa marxista y, como tal, defiende la “dictadura del proletariado” contra “la legalidad burguesa” (incluida la Constitución vigente), contra la propiedad privada, contra la educación que no sea estatal-socialista y contra la separación de los poderes del Estado. No calumnio, sino que reconozco su identidad “revolucionaria”. Saben que más de 80% de los venezolanos no quiere ese modelo fracasado e inhumano, pero tratan de comprarlos con dólares, engaños y piel de cordero electoral. Y cuando los corazones no acompañan, se amenaza con el fusil.

Los demócratas de febrero a octubre. La fuerte voluntad de salvar la democracia y libertades ha podido más que las lógicas divergencias, obstáculos y ambiciones y, gracias a la MUD, ha producido el milagro de llegar unidos a las primarias del 12 de febrero.

Normalmente en primarias una participación de 10% del electorado es grande, pero hay que lograr una movilización mayor. Al día siguiente queremos ver a todos los precandidatos unidos al candidato electo, con las manos en alto y listos para entrar en la campaña electoral para el triunfo en octubre. De febrero a octubre la movilización nacional necesita cierta épica: Es el enfrentamiento de millones de conciencias de David a las armas, dinero y poder de Goliat; no una rutina electoral en un país de apacible alternancia democrática. Necesitamos políticos y sectores organizados con convicción y coraje, capaces de movilizar el país democrático venciendo miedos y halagos para producir una avalancha electoral democrática el 7 de octubre. Poder de las conciencias que, desde su aparente debilidad, tumbaron sin un tiro el muro de Berlín y a Pinochet.

Unidad con amplitud e inteligencia del candidato para integrar a otros y comunicar con pasión el programa común acordado. Luego, gobierno de unidad para vencer la violencia y recuperar la paz, rehacer instituciones prostituidas, restablecer la Constitución y la esperanza de empresas para millones de empleos dignos, con una productividad capaz de exportar, construir millones de viviendas con su hábitat digno y seguro.

Campaña con claridad, para desenmascarar el modelo antidemocrático que se quiere perpetuar, y al mismo tiempo, con amplitud y respeto a las personas para la reconciliación. No a la mentira como base del diálogo, y no a la ilusión de pensar que basta con la libertad de la economía de mercado. Con sólo mercado, los débiles serán destruidos. Por eso, programas sectoriales específicos con las personas más capaces y fortalecimiento de las comunidades más débiles, con apoyo exigente del gobierno y de toda la sociedad.

 

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