Trabajo, ley y mafias

REPIQUE
Mélida Qüenza Ponte

mq0105@hotmail.com

 

            Dentro de pocos meses seguramente se cumplirá la aprobación de la reforma a la Ley Orgánica del Trabajo (LOT), un hecho que debiera ser tomado con la seriedad e importancia que le confiere ser la figura legal que rige la actividad fundamental de todo ser humano, el trabajo. La proximidad de tal hecho impone, y de manera obligante, que a estas alturas todos los sectores de la sociedad venezolana le dediquen tiempo al análisis y estudio amplio de esta ley y sus implicaciones, pues igual atañe a la población trabajadora, al mundo productivo, sean simples productores o grandes empresarios, y también al Estado.

            Preocupa que, al menos mediáticamente, resaltan los anuncios oficialistas de coloridas y publicitadas jornadas de recolección de firmas en apoyo a la reforma de la ley que presentará el Presidente Hugo Chávez para ser aprobada por la mayoría que mantiene su partido en la Asamblea Nacional. A eso le llaman los chavistas participación, aunque a la vista está que es un simple apoyo, sin discusiones, sin aporte de ideas. Así, los seguidores de Chávez dejan en sus manos una tarea que debe ser de los trabajadores.     

            Hay mucha incertidumbre entre los trabajadores del país sobre la suerte que finalmente tendrán las organizaciones sindicales que históricamente han representado la fuerza motora de cambios, avances y transformaciones en distintas sociedades del mundo.

            Dentro de las preocupaciones existentes está la de las mafias sindicales que hasta ahora vienen actuando con toda impunidad, se han apoderado de los sindicatos y son las que deciden arbitrariamente, valiéndose de la violencia y el poder que dan armamento, presiones, amenazas y fuerza bruta, lo que utilizan para implantar el terror, exigir cupos de trabajo en las empresas para sus miembros, ejercen el chantaje para obtener cuantiosas sumas de dinero y han llegado hasta el sicariato para eliminar físicamente a sus adversarios. Hábilmente estas mafias se han infiltrado en sectores sindicales chavistas, de allí que es alarmante que estos grupos que en nombre del movimiento sindical se dedican a actividades delictivas puedan hacerse de más poder, con más impunidad, valiéndose de conexiones con instancias del gobierno.

            Son muchos los riesgos que se corren con esa reforma de la Ley Orgánica del Trabajo, el deber de todos los venezolanos, especialmente de los trabajadores, sea cual sea su tendencia política e ideológica, es forzar el debate sobre el contenido de la ley para conocer los alcances de la misma. Todos los venezolanos tenemos ese derecho y hay que hacerlo valer. No hay que perder tiempo, cualquier espacio es oportuno para generar la discusión.

 
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