Fidel, Rómulo y CAP

Fernando Egaña


FERNANDO LUIS EGAÑA
flegana@gmail.com 

 

El viejo zorro cubano no escatima mañas para mantener contento a su aventajado pupilo venezolano. Una de sus recientes “Reflexiones de Fidel” la tituló: “La genialidad de Chávez”, y no hace falta poseer ningún conocimiento en las malas artes de la política para saber por dónde iban los tiros… Directos al ego del comandante-presidente que, no faltaba más, garantiza el envío de 115 mil barriles diarios de petróleo a Cuba, entre otras onerosas modalidades de subsidio nacional, a cambio de la asesoría política del déspota más experimentado del planeta en materia de supervivencia en el poder.

En esas “Reflexiones” también se lee lo siguiente: “Líderes políticos al estilo de Rómulo Betancourt y Carlos Andrés Pérez, carecían de cualidades personales mínimas para realizar esa tarea (promover una revolución profunda)… El primero era además, excesivamente vanidoso e hipócrita”. Sí, Fidel Castro discurriendo sobre las vanidades del poder y llamando vanidoso a Rómulo Betancourt, quien se empeñó en gobernar durante cinco años, mientras que él se perpetuó por 50. Y no más de forma exclusiva sino combinado con el sumiso hermano, por una mala jugada del intestino…

Y hablando de hipocresías, vale la pena reproducir el mensaje de Fidel Castro a Carlos Andrés Pérez el 4 de febrero de 1992: “Estimado Carlos Andrés: Desde horas tempranas del día de hoy, cuando conocimos las primeras informaciones del pronunciamiento militar que se está desarrollando, nos ha embargado una profunda preocupación que comenzó a disiparse al conocer de tus comparecencias por la radio y la televisión y las noticias de que la situación comienza a estar bajo control. En este momento amargo y crítico, recordamos con gratitud todo lo que has contribuido al desarrollo de las relaciones bilaterales entre nuestros países y tu sostenida posición de compromiso y respeto hacia Cuba.

Confío en que las dificultades sean superadas totalmente y se preserve el orden constitucional, así como tu liderazgo al frente de los destinos de la hermana República de Venezuela.

Fraternalmente, Fidel Castro Ruz”…

¿Y entonces? Betancourt y Pérez son personajes que merecen la crítica peyorativa de Fidel Castro, y encima con base en dos características supremas de la personalidad del longevo dictador: la vanidad y la hipocresía. Mientras tanto, se vale de ambas para que el señor Chávez le sirva como bombona de oxígeno al régimen de los Castro Ruz.

Fidel Castro no tiene par en las habilidades más tortuosas para el mantenimiento del poder. Todo cabe y se justifica si contribuye a prolongar el control hegemónico sobre el depauperado pueblo cubano. Por eso sus publicitadas “Reflexiones” se han venido convirtiendo en un medio para agradar al mandón venezolano, y mantenerlo en el redil que nunca le funcionó con ningún otro gobernante de Venezuela.

 

 

 

 
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