¡Hola, Diego!

ÁLVARO G. REQUENA
alvarogrequena@gmail.com  

 

Sigo sin entender por qué decidieron lo de las primarias, pero acepté, esperanzado, ir y votar y luego, en las presidenciales, votar por el candidato opositor, fuese quien fuese.

También decidí escribir una serie de artículos al respecto, comenzando con Leopoldo y terminando hoy con Diego, que es el más sabio, por ser el mayor.

Efectivamente, la edad es una ventaja innegable en el pensamiento de las personas, la libertad que se asume con los años es más satisfactoria que el arrojo de la juventud, aunque la aventura del joven sea más estimulante y produzca más adrenalina.

La sabiduría está en hacer y decir lo que se piensa de tal manera que sea modelo, sea útil y efectivamente oriente a los demás. La confrontación y la bravuconada muchas veces van de la mano. Las amenazas y manipulaciones son como harinas del mismo costal y el viento suele dispersarlas. Saber hacer es resolver, decidir y actuar.

Para dar opiniones y hablar paja estamos nosotros, los opinadores de oficio. Opinar es un arma, pero su contundencia, salvo muy honrosas ocasiones, es casi nula.

No obstante, servimos un propósito social y cultural al plasmar en blanco y negro lo que pensamos y piensan muchos.

Diego Arria, que tiene experiencia en casi todo lo que se puede pedir a un ciudadano local y universal, es un hombre libre, que dice lo que piensa y hace lo que dice. Sus análisis de la situación de Venezuela son insuperables y sus propuestas también. La defensa de sus intereses y de quienes le han secundado en su vida de trabajo, es clara y decente. La denuncia contra el señor Chávez ante la Corte de La Haya es un paso definitivo, audaz y necesario hacia el fin del abuso y de la impunidad. Saber que puede disentir de la propuesta estratégica para un próximo gobierno de la oposición, es otro signo de madurez.

Lástima que seamos pocos quienes deseamos un cambio radical que incluya en primer lugar una constituyente; en segundo lugar, auditorías de todo ente gubernamental, y, en tercer lugar, juicios imparciales, respetuosos y bien intencionados a cuanto gobernante o empleado público abusó, se aprovechó e irrespetó los derechos de los ciudadanos, más aún si cometió peculado. En eso estoy claro.

Se acerca el momento decisivo para la candidatura presidencial de la oposición. Espero que los interesados votemos masivamente. Es importante mostrar la motivación al cambio. Una votación masiva en las primarias puede ser el chispazo que encienda la pasión que necesitamos mostrar para arrastrar las voluntades a nuestro lado y tener un próximo gobierno como lo han soñado Diego, Henrique, los dos Pablos, María Corina y Leopoldo. La frescura de sus aportes no debe perderse y la influencia de sus experiencias y esperanzas tampoco.

Leopoldo entendió su papel y así van a entender el suyo, los demás, con quien gane la primaria.

 

 

 

 
Álvaro G. RequenaÁlvaro G. Requena
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