Juventud irrespetada

REPIQUE
Mélida Qüenza Ponte
mq0105@hotmail.com 

 

            El daño que ha causado a la sociedad venezolana -y sigue causando- la polarización de casi la totalidad de los escenarios del país, pareciera acentuarse en este año electoral, es posible que llegue a extremos insospechados a medida que avanza la campaña presidencial.

            Uno de los segmentos más afectados por la guerra que libran los polos oficialistas y la derecha opositora es el de la juventud que se ve acorralada, muchas veces impotente, ante el arsenal de mentiras, manipulaciones y hasta el descarado chantaje que esgrimen tanto el gobierno chavista a través de los entes gubernamentales, como la derecha con su influencia mediática e instituciones donde conservan el predominio, tal es el caso de universidades públicas.

            El ejemplo de las universidades es el mejor para comentar la acción dañina de esas dos corrientes políticas que polarizan la vida de los venezolanos. Es tan frustrante para un joven estudiante de la UNEFA tener que callar, guardarse sus opiniones sobre el gobierno, sobre determinadas políticas o sobre un simple aspecto relacionado con la educación que recibe, si su parecer no coincide totalmente con los lineamientos oficiales, como igualmente es preso de la impotencia un joven de las llamadas universidades autónomas que se ve  presionado por profesores que ven en la función educativa una forma de captar voluntades contra el gobierno que adversan, valiéndose de su superioridad académica.

Casos de estas situaciones hay muchos, pocas veces denunciados públicamente por los alumnos pues pesa el temor de ser reprobados por los profesores si muestran abiertamente sus diferencias con ellos. Un hecho actual, de estos días, ocurre en la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad de Carabobo, donde una profesora puso como tarea a sus alumnos elaborar el perfil de un candidato presidencial de las elecciones primarias de la derecha -l candidato de ella, por supuesto-, sin siquiera dejarles la opción de escoger otro aspirante, dando como única explicación que ese era el que iba a ganar y puede ser el próximo presidente.

¿Cómo pueden sentirse esos muchachos que no comparten las ideas de la profesora? Aún si comparten el sentimiento opositor de ella y estén dispuestos a participar en las elecciones primarias de ese sector, tienen todo el derecho de escoger para su tarea el candidato de su preferencia. El irrespeto es total. No les dejan alternativa pues está sobreentendido que lo que hace la profesora es una captación de votos y como el “trabajito” que asignó tiene una puntuación, quien no hable bien del candidato de la profesora seguramente no podrá acumular esos puntos que se sumarán a la nota final.

Los dos casos, el de la UNEFA y el de la profesora de la UC son inaceptables, hacen mucho daño, es lo que debemos desterrar del sistema educativo en un país democrático, igualitario, donde se respeten los derechos ciudadanos.

Despolarizar, allanar esa brecha de odio e intolerancia, es abrir el paso a la verdadera Venezuela.

 

 
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