LA GRAN ALIANZA

Rafael Bello Rosal


RAFAEL BELLO ROSAL
@Rafbello
rafbello@gmail.com

El proceso de primarias que se avecina este 12 de febrero en el país ha generado un clima que nos demuestra la indescriptible sensación de vivir en democracia. Con sus errores, sus oportunidades de mejora y con sus aciertos, nos ha dibujado por primera vez en 13 años una opción concreta de un proyecto alternativo.

Probablemente la cara externa de este proceso se haya visto bastante limpia, sin embargo, ya en la recta final se producen movimientos en el tablero que generan reacciones que en muchos casos resultan perjudiciales para el clima unitario que se respira (o debería decir, respiraba) en la Mesa de Unidad Democrática. En un proceso como éste, es normal que se produzcan alianzas y movimientos de última hora, eso es natural en el ámbito político.

La declinación de Leopoldo López a sus aspiraciones presidenciales y el apoyo que dio a Henrique Capriles Radonski, más allá de aportar un capital político traducido en un considerable número de posibles votantes, transmite una imagen muy fuerte y sobre todo, una imagen que mucha gente deseaba ver. Es una alianza coherente, complementaria y que fortalece el aspecto generacional de esta lucha. Las respuestas a esta unión, sin embargo, me resultan desproporcionadas y desconectadas del objetivo final que perseguimos. Fustigar de una forma casi infantil la unión de estos candidatos manda un mensaje muy contundente a quienes apuestan a la “unidad”, es impensable creer que luego del 12 de febrero, si resulta electo Capriles, personajes como Omar Barboza o Henry Ramos Allup, acudirían al llamado unitario de conformar un sólo comando de campaña en donde todos sumemos el mayor de nuestros esfuerzos para salir victoriosos el 7 de octubre.

Estos personajes se han equivocado, la gran alianza no la veremos sino hasta el 12 de febrero cuando ya se tenga un sólo candidato y todas las opciones se fusionen en una sola, eso es en teoría lo que teníamos planteado y esa es la forma más coherente y responsable de afrontar las elecciones del 7 de octubre. Sin embargo, luego de sus declaraciones es comprensible la preocupación de muchos venezolanos que hoy dudan si esa “unidad” será posible.

La responsabilidad que nos toca asumir en este momento es sin duda un reto político sin precedentes en nuestro país, entiendo que les moleste cuando decimos que apostamos a una nueva forma de hacer política, porque se ven excluidos en ese discurso. Para ganar en octubre cada uno de nosotros cuenta, debemos demostrar que somos capaces de generar “La Gran Alianza” que nos permita recuperar la democracia en el país.

 

 

 

 
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