Amenazas sin futuro


JUAN ANTONIO MULLER
juaamilq249@cantv.net

 

Una marejada intrépida crece para enterrar las pretensiones de llevarnos al mar de la felicidad

 

En las últimas semanas el presidente Chávez y sus acólitos han incrementado sus amenazas contra los ciudadanos. A los refugiados de las lluvias que protestan en la calle por no haber recibido sus nuevas viviendas después de dos años de hacinamiento en sitios no aptos, los califica de contrarrevolucionarios y de hacerle el juego a la oposición política.

A los trabajadores que claman por el cumplimiento de sus contratos colectivos los humilla y les increpa su falta de espíritu revolucionario y su apego a los beneficios materiales propio de una sociedad capitalista.

A los banqueros los amenaza con expropiarles los bancos si no dan créditos agropecuarios a quienes él decida, olvidando que estas instituciones tienen como fin captar fondos del público y proteger esos fondos con inversiones seguras de bajo riesgo. A los empresarios de productos de higiene personal los amenaza con importar bienes de China con la velada intención de obligarlos a aceptar su decisión de bajarle los precios aunque ello produzca pérdidas.

Durante la apertura del año judicial y desde el Tribunal Supremo anuncia, desconociendo la responsabilidad constitucional de magistrados y legisladores, que hará una reforma al Código Orgánico Procesal vía Ley Habilitante. En la oportunidad de conmemorar la intentona golpista del 4F afirmó de manera insolente que las fuerzas armadas bolivarianas eran chavistas. Mientras, varios jefes militares lo adulaban y se pronunciaban a favor de desconocer los resultados electorales en las próximas elecciones si eran adversos a Chávez.

Por fortuna para el pueblo venezolano todas estas amenazas carecen de futuro. Una marejada intrépida va creciendo desde el pasado domingo 12F, para enterrar las pretensiones de llevarnos hacia el mar de la felicidad.

 

 

 

 
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