El drama de los partidos políticos

REPIQUE
Mélida Qüenza Ponte
mq0105@hotmail.com    

 

            Mal tiempo para los partidos políticos el que estamos viviendo y se extenderá hasta el futuro cercano, duración que dependerá de la actitud que tome mayoritariamente la población venezolana para evitar que se agigante esa amenaza que a la larga decretará la muerte de las organizaciones políticas auténticas, independientes, en el país.

            De no poner un freno a esta situación se causará un daño irreparable a la democracia, pues son los partidos políticos la esencia de esa democracia, ellos son los que determinan  el carácter plural, diverso, de un sistema de gobierno, son los que conforman el tejido indispensable para que exista gobernabilidad, respeto y entendimiento en la estructura política y social de cualquier nación.

            Resaltamos estas consideraciones a raíz de la recién cumplida jornada de las llamadas elecciones primarias de los sectores de derecha opositores al gobierno nacional, con miras a la confrontación electoral presidencial del 7 de octubre, la de gobernadores de fin de año y las municipales de 2013. Los resultados de las primarias demostraron que las maquinarias partidistas de siempre, particularmente la adeca que resiste los embates de los acontecimientos ocurridos en Venezuela en las últimas dos décadas y en menor grado la copeyana que no ha corrido con igual suerte pero mantiene presencia en algunos sectores, fueron desplazadas por grupos que aunque constituyen la nueva generación de la derecha criolla, responden a los lineamientos trazados por el sector empresarial, a las clases más pudientes, con fuertes vínculos con intereses políticos y financieros foráneos.

            De esta manera, el predominio de esos sectores económicos en la escena política opositora al presidente Chávez, restringe y condiciona el funcionamiento de partidos políticos en ese sector de partidos realmente independientes, cohesionados alrededor de una ideología. En un escenario donde el despliegue mediático, publicitario, marca las diferencias, como ocurrió en esas primarias, los recursos que aportan los entes empresariales y financieros son determinantes y, lógicamente, para sobrevivir las organizaciones políticas estarán subordinadas a las fuerzas económicas, facilitándoles la retoma del poder.

            Ya conocemos lo que ocurre por los lados oficialistas, el autoritarismo presidencial acorrala por todos los medios a los partidos políticos que se niegan a integrarse al partido único chavista o a diluirse en el llamado polo patriótico donde solo hay derecho a obedecer sin chistar la línea que dicte el líder. De igual manera, aquí no hay posibilidad de desarrollarse un partido independiente.

            Un verdadero drama viven los partidos políticos, drama que se torna angustiante en un año electoral al verse frenados, condicionados, para actuar como  organizaciones que se conformaron con fines políticos.

            Mal tiempo para los partidos políticos, malos augurios para la democracia.

 

 
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