El ABC de Manuel Malaver – Columnista y analista político

El resultado de las primarias no tiene precedentes en América Latina. Preservar la unidad será  fundamental para enfrentar a Chávez el 7 de octubre. El chavismo vive su etapa crepuscular, señala el conocido escritor y periodista.

Manuel Felipe Sierra

Tiene una dilatada vida profesional como columnista y estudioso del fenómeno político. Se ha desempeñado como colaborador de diversas publicaciones nacionales y extranjeras, y sus análisis son reconocidos y valorados por los lectores venezolanos. Además, ha sido testigo privilegiado del acontecer histórico venezolano de los últimos años. Desde hace unos días está en las librerías su más reciente obra: “Golpistas sin gloria”, una radiografía del proceso chavista. Manuel Malaver ofrece sus reflexiones para los lectores de ABC de la Semana.

 “Cualquiera de los cinco participantes podían enfrentar a Chávez”

– Tu primera lectura del resultado de estas elecciones primarias, que constituyeron una experiencia nueva, inédita. ¿Qué destacas tú de este evento?

– Yo creo que más que el ganador, Henrique Capriles, quien tiene todo los méritos del caso, pudo ser cualquiera de los cinco participantes porque todos tenían calificaciones y podían asumir el reto de enfrentar a Chávez en las elecciones de octubre. Lo más importante es que estas primarias son un acontecimiento histórico único, no sólo en la historia de Venezuela sino de América Latina. Y digo que es único porque creo que no se ha visto hasta ahora que un país con un régimen autoritario, autocrático, con características totalitarias, y una oposición lejos de tomar la vía de la violencia, de los enfrentamientos, decidió ir a unas elecciones de la manera más democrática posible que fue reuniendo a los partidos para que postularan a sus candidatos y fuera el pueblo quien eligiera al candidato que enfrentará a Chávez el 7 de octubre. A mí me parece que este hecho no tiene precedentes en América Latina, creo que en ninguna parte del mundo y desde ese punto de vista ya constituye un acontecimiento histórico que creo va a ser tomado como una referencia a futuro.


– Hay una cosa interesante y es que además de la concurrencia significativa, este evento sirvió para estimular al país en un ejercicio democrático y evidentemente la votación obtenida por Henrique Capriles es un indicador de lo que se va a multiplicar en las elecciones del 7 de octubre.

– Fortalece mucho a la democracia, al espíritu democrático, a la cultura democrática. Yo creo que básicamente esta es la lección fundamental a rescatar. No hay otro sistema de gobierno en el cual se exprese el sentir de los ciudadanos como en esta preelección a través de la cual los ciudadanos no solamente están escogiendo a un simple candidato presidencial, sino al que va a ser su candidato y todo de una manera civilizada, con una enorme capacidad de tolerancia, de pluralidad, de solidaridad, que ya deja a la democracia venezolana muy fortalecida para las luchas que le esperan a futuro que como sabemos, no son luchas fáciles.

– También, estas acciones demostraron luego de un año de decantación de las precandidaturas, que hay la emergencia de un nuevo liderazgo, un liderazgo joven en el caso de Capriles, de Pérez, de Machado, que son dirigentes jóvenes. Está también una experiencia importante que es la de Diego Arria, que si bien es un hombre muy experimentado, más allá de los votos, su discurso, su mensaje, tuvo un efecto de opinión muy sensible. Lo mismo podría decirse de Pablo Medina, quien representaba una referencia ideológica vinculada a los trabajadores. Y está el caso de María Corina que sin duda alguna, como se suele decir en los concursos de belleza o de carnaval, representó a la “ganadora sentimental”.

– En conjunto todos los candidatos lucieron jóvenes ya que el promedio de edades estuvo entre los 45 – 50 años, y el caso de que Arria subiera en la escala de los años acumulados no creo que ni a él mismo ni al conjunto de los candidatos le quitó esa visual, ese color de gente que más que estar mirando al pasado está mirando el futuro. No había otra forma de hacerlo porque Venezuela tiene una de las poblaciones más jóvenes de América Latina y el mundo, entonces a esa gente no se le puede hablar, no se le puede llegar a menos que los candidatos tengan un lenguaje renovado, un lenguaje diferente, un lenguaje con otra palabras, con otros signos porque realmente esa diferencia que hay entre esta generación de los últimos 10 años y la del pasado, es muy grande. Esa conexión no sólo se lograba a través del lenguaje, a través de los signos, de los símbolos, sino también de la presencia física de las personas. En este sentido, yo diría que es de las generaciones más jóvenes que se han visto en América Latina en los últimos tiempo, unas elecciones en donde las personas que están participando tienen un acumulado político de no más de 15 o 20 años y esto da una imagen de frescura, de capacidad para enfrentar las tareas que hay que enfrentar después del 7 de octubre que son tareas que requieren de la más grande energía, la más grande flexibilidad y la más grande tolerancia si de verdad queremos sacar a Venezuela de este hueco de intolerancia en el que nos ha metido Hugo Chávez.

Las dos palancas del chavismo: Fortaleza energética y control militar.

Golpistas sin gloria

– Una vez escogido el candidato ahora éste tendrá que enfrentar una prueba mucho más exigente. De alguna manera las primarias fueron un escenario donde habían coincidencias o al menos una coincidencia fundamental que era preservar la unidad. Ahora este escenario es distinto, mucho más exigente y complejo, Chávez es un contendor que como se sabe es un candidato ya juzgado, se conocen sus fortalezas y también sus debilidades pero sin duda alguna más que un candidato es el jefe de un proceso histórico que ha significado cambios en la vida venezolana. ¿Qué tendría que hacer el candidato escogido, modular su discurso, abrirse a la convocatoria de un gran frente nacional, etc.?

– La unidad va a ser fundamental. Ya tú has dicho las fortalezas de Chávez y las fortalezas de un gobierno autoritario de pensamiento y jefe único que están en esa posibilidad de enfrentar los objetivos en un punto y eso tiene un efecto de mucha movilidad. Para la democracia en cualquier coyuntura esto es difícil, lograr la movilidad que logran los regímenes de jefe e ideología única. Por eso, y porque es indispensable hacerlo si se quiere derrotar a Chávez el esfuerzo debe estar concentrado en que toda la oposición apoye al candidato elegido en las primarias. Yo creo que en esa perspectiva la oposición la va a tener menos difícil que en otras oportunidades, ya que después de 13 años lo que se va a enfrentar a esta oposición joven, fresca, es este gobierno viejo en vía de caducidad, que si Chávez es el candidato va a tener sus quebrantos de salud física y mental y sobre todo, yo creo que va a influir mucho que el país vea esas dos Venezuela, la del pasado que se quedó dando vueltas en las mismas frases, slogans, en las mismas ideas, esa Venezuela que yo creo que no ha podido acercarse siquiera al siglo XXI y esta Venezuela fresca que ya está entrando al siglo XXI con un enorme éxito, ganando batallas que está yendo hacia adelante desde el punto de vista de su conexión con las ideas políticas, sociales, culturales, insertas en esta ola de la revolución tecnológica.


– Recientemente presentaste el libro “Golpistas sin gloria. A 20 años del 4 de febrero de 1992”, más que una radiografía es un ensayo de dos décadas después de lo que significó la intento golpista encabezada por Chávez.

– A pesar de que se ha hablado mucho no han salido muchas reflexiones en cuanto al origen, la naturaleza y el destino que rápidamente cobró este movimiento. Es una primera reflexión, tengo pensado hacer por lo menos dos libros más sobre el tema y me encantaría que fuera una suerte de atractivo para que otros periodistas, escritores, sociólogos, ahonden en el tema del chavismo. El tema del chavismo, como lo digo en el libro, es una gran sorpresa a efecto no solamente de la vida histórica venezolana sino latinoamericana, porque es difícil explicarse cómo surge en un país como el nuestro donde se pensaba estaba consolidada la democracia porque teníamos un sistema democrático ya de 40 años, una democracia que funcionó de manera que yo diría cabal. No hay que olvidarse que cuando los países de Centroamérica y del Sur se despeñaron por aquella oleada de dictaduras totalitarias y genocidas, Venezuela mantuvo su democracia vigente y fue el gran refugio de esas dictaduras. Tampoco hay que olvidar que desde el punto de vista de la promoción social fue un sistema exitoso porque en Venezuela se podía progresar y eso estaba determinado por los altos índices de crecimiento, la baja inflación y la creación de riquezas que fue típico en los regímenes democráticos. En ese contexto, ¿por qué se da en Venezuela un Golpe de Estado y por qué se mantiene en el tiempo de manera triunfal?

Esas son las preguntas que se hacen en el libro y se hace referencia a otros aspectos como por ejemplo, establecer los factores que contribuyeron al golpe, en las fallas estructurales de la historia más esencial del país que la democracia no pudo corregir y ahí están las causas del debacle. Señala hechos que conocían pocos, como fueron las conexiones que hace Chávez cuando se da cuenta que la salida no era militar, no era a través del golpe ni a través de los cuarteles y decide formar un movimiento político-civil; como se reúne y se une a un grupo de factores civiles y es con ellos que logra ganar las elecciones del ‘98. Un poco la paradoja del libro es cómo un movimiento que viene siendo estrictamente militar, dada la derrota de los militares, deriva hacia un movimiento civil y viene la otra parte que es como Chávez desde el poder va reduciendo el poder civil, va menoscabándolo y sacando a flote a sus militares derrotados.,convirtiéndolos en los dueños del país.


Etapa agónica

– ¿Qué futuro tiene el proyecto chavista?

– Yo lo veo en una etapa crepuscular y empezaría refiriéndome a la forma como se ha aislado del contexto internacional, no solamente me refiero a su aislamiento en  América Latina sino también en Europa. No le veo mucha viabilidad a esa política de conectarse a trancas y barrancas a países tan lejanos como lo son los países de Europa del Norte, a Rusia y Bielorrusia y mucho menos con el juego que ha querido implementar con los gobiernos y movimientos autocráticos y terroristas del Medio Oriente. En cuanto a lo nacional, ya es un movimiento que perdió su hazaña ideológica,  toda conexión de política profunda con la gente, pero que está afincado en dos palancas: La fortaleza energética (el petróleo y el control militar). Pero son dos factores muy débiles porque de repente, el “boom” petrolero puede desplomarse, y de repente también ese sistema militar puede sufrir esas fracturas que sufren los gobiernos militares en América Latina y en Venezuela específicamente. Ninguno de los gobiernos militares que ha tenido Venezuela se ha mantenido sin un planteamiento ideológico fuerte, porque solamente los grandes ideales sostienen a las dictaduras. Siento al chavismo en una etapa agónica de la cual es muy difícil recuperarse.

 

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