Candidato anticarisma

JORGE SAYEGH
JorgeSayegh@gmail.com 

 

Quizás esa sea una fortaleza para Capriles, que no se le parece en nada

 

Es difícil no referirse a Capriles Radonski en estos días. Hace unos años escribí que, por ley, todo candidato a presidente debía haber cumplido por lo menos dos cargos públicos de elección popular de distinta naturaleza, para que llegue con experiencia y para que el electorado pueda juzgar su desempeño. Capriles ha acumulado experiencia y gestión política, ha sido diputado, alcalde y gobernador. Lo curioso es que lo ha logrado siendo un candidato gris.

Su imagen es lo opuesto al político mediático. Agresivo o dicharachero según la situación, retórica tronante, pecho salido, dedo acusador. Capriles más bien es como tímido. Organiza bien su discurso, más racional que emotivo, sin rimbombancias con un tono de voz casi uniforme. Incluso, a veces, agacha la cabeza. Por el momento le ha dado buenos resultados, pero ahora se enfrenta a un personaje carismático y avasallante. Chávez, más que presidente, es un eterno candidato. Sabe mucho más cómo ganar una elección que cómo administrar el Estado. Podrá no gustarle, querido lector, pero objetivamente hablando nadie puede negar que es un encantador de masas, un encandilador de entendimientos, un flautista de Hamelín (trastrocado en ogro para quienes no bailan al son de su melodía).

Quizás esa sea una fortaleza para Capriles, que no se le parece en nada. Quizás sí, en el fragor de la campaña, quiere parecerse al candidato tradicional, perdería credibilidad. Igual creo que si las elecciones fueran este domingo no ganaría, pero todavía queda campaña por delante y mucha tela que cortar en muy poco tiempo. Veremos qué pasa en septiembre. Y si llega a ganar, el candidato anticarisma se convertirá en un presidente con verdadera experiencia gubernamental cuyo peor enemigo será el peligrosísimo líder de la oposición.

 

 

 

 
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