El halcón templado

La Pequeña Política
Espantapájaros
Avizor.uno@gmail.com

“Lo que por estar yo siempre en el mismo sitio, no veo y otros ven, lo trato de compensar pensando en lo que otros, por andar de rama en rama, quizás no alcanzan a pensar.”
Escrito para gente inteligente

 

No hay duda de que a Águila Uno le dieron un revolcón con esa multitud que acudió a las primarias. De eso hablamos antes de Carnaval. Lo nuevo es que en Miraflores, según he podido  averiguar como mis sensores inalámbricos (algo nuevo que me regalaron para agregárselo a mi helicóptero virtual y a mi mente telescópica), es que allí, en la propia Sala Situacional, le echan la culpa a Leopoldo por haberse aliado con Capriles y al Gallo  por haberlo armado todo. Con razón la hojilla de Lata o, mejor, la Hojilla que delata, la cogió contra el Gallo por varios días. Pero yo les voy a decir algo, mis queridos pajarracos y pajaritas queridas. Yo creo que están exagerando. Allí operaron fuerzas del Más Allá, porque lo que es Capriles, ese pajarraco mirandino, es un Halcón Templado. De eso les hablaré más adelante.

 

El viaje a La Habana

 

Nadie  puede compadecerse más que yo, a menos que sea su mamá, de lo que le está pasando a Águila Uno. Algún día les mostraré mis escritos para que no piensen que estoy inventando. Debió ser hace dos años, por lo menos, que yo les advertí que Águila Uno estaba en su época de muda y corría el riesgo de no sobrevivir. Uds. lo deben recordar. Me referí a esa etapa que viven las águilas al llegar a los cuarenta años, cuando tienen que cambiar su pico, que se ha hecho demasiado curvo, destrozando el viejo contra las rocas, para que crezca uno nuevo. Cuando tienen luego que arrancarse con el nuevo pico, una a una las garras, para que vuelvan a salir filosas y relucientes. Y finalmente, cuando tienen que, usando su nuevo pico y sus nuevas garras, arrancarse una a una las plumas, para que vuelvan a crecer vigorosas,  y así, el águila rejuvenecida, pueda nuevamente remontar las alturas, y cazar con facilidad las presas que requiere para vivir. Si lo logra, el águila puede vivir treinta años más. Si no lo logra, se queda a mitad de camino. ¿Recuerdan cuando se los dije por primera vez?

 

Pues bien, también se lo dije a Águila Uno, pero no me hizo caso, siguió desgastando su gañote para asustar a la gente, pensando que con su solo gañote podría sobrevivir, pero ahora le llegó la hora. ¿Acaso no lo vieron Uds.? ¿No vieron en sus ojos con cuanta tristeza se despidió de aquel jolgorio que le armaron dizque para levantarle el ánimo, cuando se marchaba a La Habana?  Tenía cara de un preso camino a la guillotina.  Y no es cuento. Lo vi por mi pequeño televisor blanco y negro, desde aquí, desde el descampado.

 

Y si no me lo creen, pregúntenle a Buenaventura que también de señales sabe. El único que faltaba por aparecer para terminar de armar la sucesión, ya apareció. Llegó Adán.

 

La Misión Disimulo

 

La Misión Lástima, como la llaman los más cínicos, refiriéndose al uso teatral que ha hecho Águila Uno de su enfermedad, relatándola como si estuviera transmitiendo por radio, round a round, su combate contra el cáncer, sí, esa Misión, la Misión Lástima, dará paso ahora a la Misión Disimulo para que la gente crea que no fue nada, cuando el mismo Águila Uno sabe que está frito.

 

Eso es lo que me duele mas de Águila Uno. Yo llamo el síndrome Steve Jobs, lo que lo ha afectado. Me refiero al genio que al saber que tenía los días contados, se dedicó febrilmente a inventar e inventar, hasta que logró convertir una empresa quebrada en la empresa más grande y exitosa del mundo. Solo que Águila Uno tiene el síndrome al revés. Al conocer la noticia o sospecharla, porque siempre ha estado consciente de que tendrá corta vida, Águila Uno comenzó su frenética lucha por transformar una empresa portentosa, Venezuela, en una empresa quebrada.

 

Tanto que si se va, como se va a ir más pronto que tarde, lo que dejará es el esterero, y un sálvense quien puede. Y si aún a algunos les queda duda de lo que estoy afirmando con la absoluta seriedad que me caracteriza, les contaré la historia del halcón templado.

 

Nadie sabe para quien trabaja

 

Los campesinos de esta comarca me hablan siempre de los que nacen con la estrella y los que nacen estrellados. Otros hablan, cuando alguien tiene mucha suerte, que nació parado, o que nació enmantillado. Pues bien, el Halcón Templado, que así lo llamo yo, nació enmantillado y como a él todo le sale bien, con su victoria en las primarias, selló la muerte de Águila Uno, me refiero a su muerte política, porque en lo demás no me meto.

 

Pero hagamos un poquito de historia. Cuando termine, Uds. mismos me darán la razón. El halcón, entonces apenas un pajarraquito, lo eligieron al Congreso porque un determinado partido, por agradecimiento, lo metió en sus listas como independiente. Nadie lo conocía, pero terminó siendo Presidente de la Cámara de Diputados el mismo día en que se juramentó.

 

En esto si que tuvo que ver el Gallo, a mi me consta, y sucedió así. Cuando no se ponía de acuerdo nadie sobre quien debía ocupar la presidencia de la Cámara Baja, y no se tomaba una decisión, no se podría instalar el Congreso, el Gallo pidió que para no provocar a Águila Uno que la tenía cogida con la IV República, se escogiera al más joven y más independiente, y – sorpresa- ese joven independiente resultó ser el halconcito templado.

 

Después fue electo alcalde de Baruta, y cuando nadie daba medio real por su relección, a Águila Uno se le ocurrió meterlo preso en la DISIP por tres meses, por un supuesto asalto a la Embajada de Cuba, sin darse cuenta de que estaba ayudando a quien más adelante lo podía destronar. Pero allí no terminó la cosa.  Águila Uno, lo siguió ayudando, claro sin querer.

 

Cuando terminó sus dos periodos de alcalde (recordemos que entonces no se podía pasar de dos períodos) el halcón templado decidió lanzarse a la gobernación de Miranda y tenía dos contendores muy fuertes: Diosdado Cabello, gobernador en ejercicio, y Enrique Mendoza, un ex gobernador sumamente popular. Chance realmente no tenía de ganar esa elección hasta que Águila Uno decidió ayudarlo, inhabilitando a Mendoza para que fuera no una campaña a tres sino una campaña a dos. Y el halcón templado se impuso.

 

Y ahora, cuando algunas encuestadoras señalan que el halcón templado será derrotado, Águila Uno decide enfermarse, y ya Uds. se podrán imaginar, conociendo la historia que les acabo de relatar, lo que va a ocurrir.

 

Si para no provocar a Águila Uno, el Halcón Templado fue electo Presidente de la Cámara de Diputados. Si después fue reelecto alcalde de Baruta, y gobernador de Miranda con la ayuda decisiva de Águila Uno, ¿piensan Uds., que después de llevarlo tan lejos, Águila Uno lo va a derrotar?

 

Si algún indicio hay, créamelo, mis queridos pajarracos y pajaritas queridas, si algún indicio hay de que muy pronto Águila Uno desaparecerá del mapa político venezolano, ese es el triunfo en las primarias de quien será su rival. Porque el Halcón Templado, nació enmantillado.

 
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