EL FASTIDIO

La Pequeña Política
Espantapájaros
Avizor.uno@gmail.com

“Lo que por estar yo siempre en el mismo sitio, no veo y otros ven, lo trato de compensar pensando en lo que otros, por andar de rama en rama, quizás no alcanzan a pensar.”
Escrito para gente inteligente

 

Prólogo

Quizás Uds. vean las cosas un poco distinto a como yo lo veo, claro, eso es inevitable. Uds., mis queridos pajarracos y pajaritas queridas, se la pasan todo el día atendiendo sus asuntos particulares. En cambio, este Espantapájaros, estacionario aquí, en su lomita en el descampado, cuidando las cosechas con su pecho erguido y los cinco soles de su charretera, tengo mucho tiempo para pensar. Los días han estado frescos, las noches también, y eso ayuda a que, cuando los pájaros se marchan, pueda yo poner mi mente a volar y volar.

Lo de Capriles fue asombroso. La avalancha que se produjo en su favor, pero sobre todo la avalancha de votantes que concurrió al proceso, sugiere, no sólo que el país busca un cambio, y de hecho lo manifestó, favoreciendo al candidato que menos se parecía a Águila Uno, sino que dio señales de que existe en verdad un voto que los estudios de opinión no logran descifrar. Esta semana he visto (porque a mí me hacen llegar el material antes de que salga) que tanto nuestro editorialista, Jesús Heras como el sociólogo Piñango, coinciden en algunas aspectos que gravitan sobre la imprecisión de las encuestas. Y si en algún aspecto esa imprecisión se manifestó, fue en la masiva concurrencia de votantes, algo que nadie se habría atrevido a prever, simplemente porque nadie lo detectó.

Estos fenómenos ocurren. Uds. deben recordar, mi querida bandada, cómo se equivocaron las encuestas en el caso de la candidatura de Mockus en Colombia, a quien muchos llegaron a pensar sería el nuevo presidente de Colombia, cuando a la hora de la verdad, en la segunda vuelta, recibió la más rotunda paliza que haya recibido adversario alguno, por parte del ganador, el actual Presidente de ese país, el Sr. Santos…. quien, por cierto, de avispado tiene mucho pero de santo no tanto.

 

El arranque de Capriles

El arranque de Capriles se ha visto complicado por varios factores. Cuando uno llega a una nueva etapa, es como si llegara a una cima aunque después venga otra.

Las cosas se ven muy distintas desde allí, y los que están abajo también lo ven distinto. El que está arriba, ahora tiene que mirar para abajo y los que están abajo, si quieren verlo, tienen que mirar para arriba.

Lo malo es que el halcón mirandino esta semana, pensando que todavía estaba en primarias, y podía manejarse de tú a tú con la gente, se lanzó en picada al terreno donde antes estaba, y se encontró de frente con un nido de víboras que lo estaba esperando para provocarlo y ver si tenía sangre en el cuerpo. Afortunadamente solo hubo un herido, y ojalá la experiencia le enseñe que ahora tiene que actuar distinto si es que quiere, como creo que la mayoría del país lo desea, si es que quiere -repito- salir triunfador en octubre.

También tiene que analizar Capriles lo que venía diciéndoles sobre lo que quiere el elector. Para mí, y lo digo a riesgo de equivocarme, pero bastante seguro por la metodología que utilizo. Me refiero a la combinación de herramientas que pongo en acción, comenzado por mi helicóptero virtual, que me da una enorme movilidad; siguiendo con mi pensamiento telescópico, ese que me permite meterme dentro de las neuronas de todo el que pasa por aquí y de todo aquel que considero importante y, finalmente, mi última adquisición. Me refiero a mis sensores inalámbricos (wi-fi), que me permiten ir más allá de los pensamientos e invadir el espacio de las emociones. De manera que combinando esas tres herramientas, y con el tiempo de que dispongo, puedo ir mucho más allá que las encuestadoras o de cualquier otro bicho que pretenda interpretar lo que está ocurriendo.

 

Lo que no dicen las encuestas

Lo cierto es que mi conclusión es ésta, y los sorprenderá. Águila Uno se ha puesto tan fastidioso y la Oposición ahora es tan pero tan repetitiva, que la gente -no sé cómo explicarlo- la gente no es que quiera votar por uno o por otro, sino que quiere cambiar de canal.

Uds. deben entender lo que les intento decir. Pero por las dudas, les voy a dar un ejemplo. Por mi televisorcito blanco y negro (porque eso de televisores si que no he avanzado tecnológicamente), pues bien, con mi televisorcito a veces me fastidio de escuchar a Águila Uno, y decido cambiar de canal. ¿No les ocurre a Uds.? Seguramente que sí, pero como yo no tengo DIRECTV, si me quedo viendo la televisión y el hombre se me encadena, no encuentro para dónde coger. Entonces, apago el televisor y pongo a mi mente a volar. ¿Que por qué lo hago? No es porque no quiera a Águila Uno, no es porque no le tenga afecto, a pesar de lo mucho que le critico, mucho menos porque no me preocupe su terrible enfermedad. Lo hago, simplemente porque me fastidio. O si lo prefieren: me FASTIDIOOOOOOO.

Pues bien, si yo me fastidio, ¿qué dirá el pobre que como yo, no tiene acceso a televisión por cable o televisión satelital?

Pero hay otra cosa. Todos los días tenemos las mismas noticias. Que si el agua que estamos bebiendo está contaminada, que si los alimentos están vencidos, que si no se consigue esto o aquello en el mercado, etc., etc., etc. Todos los días lo mismo, lo mismo, lo mismo. Total. Me FASTIDIO.

Y con la enfermedad del Presidente tenemos lo mismo. Dale que dale, dale que dale. Que si está mal, que si está bien, que si está regular, que si se recuperó, que si se volvió a enfermar. Total. Me FASTIDIO.

Y cuando me fastidio, como les ocurre a todos los venezolanos, no importa si están a favor o en contra de Águila Uno, como el que se fastidia de la novia o el novio que antes quiso, busco otra cosa que hacer. Y ¿qué otra cosa hacer en un año de elecciones? Para matar el fastidio, lo mejor es cambiar, buscar otro Presidente. Pero ojo, no cambiar porque no quiero a Águila Uno, noooooo,  tampoco porque no quiero que venga el comunismo, noooo, quiero cambiar por el FASTIDIO.

Veamos el caso de las primarias. Había unos cuantos candidatos bien atractivos y bien preparados. Pero los que más pelearon con Águila Uno, todos juntos, incluyendo a la pajarraquita Mariacorina, no lograron juntos ni el 5% de los votos. ¿Quiere decir eso que eran malos candidatos? No, de ninguna manera. Lo que quiere decir es que la gente no quiere más peleadera, y no quiere más peleadera porque llevamos 14 años en eso, y hay FASTIDIO. ¿Me entienden?  Pero eso, explorar el fenómeno del fastidio, no se les ocurre a las encuestadoras.

 

Epílogo

Mientras todo esto ocurre, Águila Uno, pobrecito, está en Cuba, y allí están haciendo todo lo posible por salvarle la vida. Pero no vayan a creer que es por cariño. Saben que ya el pobre no da para más, pero rezan por un milagrito, no vaya a ser que a Cuba, a China, a Rusia, a Irán, a las FARC y a todos los demás, se les acabe -de él no estar- se les acabe, repito, se les acabe la manguangua.  Todo lo que les digo es verídico. Súper verídico, porque para descubrirlo, he utilizado todas mis herramientas, comenzando por mi helicóptero virtual, que cubre distancias y los otros que me permiten desentrañar pensamientos y descubrir las más recónditas emociones.

Como pueden ver, mis queridos pajarracos y pajaritas queridas, esta semana he tenido mucho tiempo para pensar. Para pensar en cosas que a lo mejor a Uds. no se les ha ocurrido. Pero ese es mi deber, el deber que contraje cuando me fabricaron. Cuidar de las cosechas y poner mi pensamiento a volar.

 
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