Encuestadoras y charlatanes

JESÚS HERAS – 

Si bien engaña la firma encuestadora que modifica los resultados para complacer a su cliente, mucho mayor es el daño que ocasionan aquellas cuyos voceros emplean las cifras obtenidas para intervenir en el debate político nacional. El problema es grave porque suelen, estos charlatanes, influir sobre las capas dirigentes de la población, llevándolos con frecuencia a errores de percepción y por consecuencia a decisiones equivocadas.

Tomemos por ejemplo la enfermedad del Presidente, un hecho que ha llevado a notorios voceros de algunas firmas a concluir que su popularidad aumenta -si es que aumenta- no debido a realizaciones concretas de su gobierno, algo que de antemano se descarta, ni siquiera a la práctica de repartir dinero a manos llenas, como en efecto lo hace, sino en función de la lástima que suscita un Presidente, quien – a juzgar por su apariencia física, con cáncer o por efecto de sobredosis de esteroides, tiene los días contados. Creo que no advierten que por lógica deducción, nos llevan a la absurda conclusión de que no hay mejor candidato que un enfermo terminal.

Otros, igualmente fantasiosos, hablan de la relación cuasi religiosa del primer mandatario con los más pobres, soslayando el dominante carácter rentista de esa relación.

Si la imaginación es libre, tomémonos nosotros también licencia para hacer lo propio.  En las primarias del pasado 12 de febrero, concurrió a votar un volumen de electores que ninguna encuestadora pudo prever. ¿Será posible que exista un voto oculto, fruto – por ejemplo- de un callado deseo de cambio que ha nacido del simple fastidio? ¿De un fastidio que, al margen de posiciones políticas o partidistas, es compartido por una abrumadora mayoría de los electores, y las firmas encuestadoras no lo alcanzan a detectar? 

Del desprestigio en que vienen cayendo las encuestadoras son responsables solo algunas, pero las consecuencias las sufren todas, al extremo de que comienzan a hacer su aparición firmas extranjeras contratadas calladamente por corporaciones y candidatos, y no faltan quienes, desconfiando de las existentes, acuden al oneroso expediente de recurrir a varias firmas a la vez, para aproximarse, comparando resultados, a la verdad verdadera.

Son varias las empresas que realizan seriamente su labor, sin descartar que alguna caiga en la tentación de edulcorar los resultados. Pero el daño verdadero lo ocasionan otras. Lo provocan aquellas que, serias o no, tienen por voceros a notorios charlatanes que, como ya se ha dicho, utilizan los resultados obtenidos con el fin primario de intervenir en el debate político nacional, las más de las veces para favorecer con sus fantasiosas interpretaciones a alguna parte interesada y, siempre, para hacerse propaganda y aumentar su tajada en el jugoso “mercado político” nacional.

 
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Un Comentario;

  1. anthony decastro said:

    muy de acuerdo con el columnista hay algunas encuestadoras que tuvieron cerca de un 33 por ciento de diferencias en los resultados obtenidos por la mud,recientemente una encuestadora mostraba cifras dignas de estudiar, cerca de 18 por ciento de diferencias entre el president, y el candidato de la unidad en dicha medicion apenas se entrevistaron cerca de 750 personas, tendran que explicar el acierto que tienen despues de los resultados. de manera que el lector de a pie sepa a que atenerse da la impresion que le interesen solo a los que los contratan

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