ES HENRIQUE, CARRIZOOOOO!

Thays Peñalver


THAYS PEÑALVER
tpenalver@me.com
@thayspenalver

 

Las normas del buen hablante me impiden titular como debería este artículo. Así es que ponga usted estimado lector la palabra de su preferencia y más adecuada al momento que vivimos. Es lunes 27 de febrero y termino esta columna atosigada por los rumores preguntándome dónde quedó la euforia democrática después de aquel domingo 12, que hoy parece ya tan lejano y del que no han pasado ni 15 días! Y es que Hugo Chávez reapareció al tercer día para distraer nuestro júbilo y lo logró, pero no fue como pretenden decirme algunos, la culpa fue únicamente nuestra.

 

Lo cierto es que cometimos un tremendo error al ceder al morbo que alimenta las fantasías de muchos sobre una salida fácil. Forma extraordinariamente ignorante de ver el futuro -debo decir- porque lo que menos nos conviene como pueblo es precisamente un desenlace que puede ser muy violento y que puede hacer de la transición -que a todas, todas viene- un verdadero calvario. Pero es necesario precisar que no fue Chávez el que sacó a nuestro líder Henrique Capriles de las primeras páginas de los periódicos de Venezuela y del mundo, fuimos nosotros los que sucumbimos de manera auténticamente irresponsable, los que pegamos el frenazo al “autobús del progreso”.

 

Seamos honestos, ¿cuál noticia fue esa que opacó a Henrique?, porque el 19 de octubre el propio Presidente informó al país que había tenido su chequeo final de tratamiento y que exactamente en febrero cumplidos cuatro meses después tendría su primer chequeo (El Universal 21 de octubre), dos semanas antes informó que viajaría a Cuba. Entonces estaba previsto que se fuera el viernes de carnavales a su primer chequeo, tanto como es más que evidente que el cáncer que tiene hiciera de las suyas. De allí, a pocos días del mayor éxito opositor en años comenzó el rumor, sobre una operación y sobre su gravedad desplazando el verdadero mensaje de futuro, de prosperidad, de felicidad, de juventud, de progreso y desplazamos a Henrique de la mente de cada venezolano, en cada rincón de Venezuela, en cada cafetería, restaurante o playa. Sin querer superamos con creces los laboratorios mediáticos, la guerrilla comunicacional y las redes comunicacionales revolucionarias.

 

¿Que el hombre está mal? ¿Señores no nos basta con ver su semblante de hombre enfermo?, nos ha dicho que tiene cáncer, en una región muy delicada, nos ha dicho que no fue detectado a tiempo, lo hemos visto cojear, ha engordado producto evidentemente de los medicamentos y la enfermedad que no se ha detenido en clara señal de una agresividad tremenda. Ante esa gravedad ya los tratamientos que quedan a la mano, parecieran pocos. Para colmo de males lo hemos visto trotando en esas condiciones, lo que no es señal de fortaleza, sino de debilidad, lo hemos visto jugar beisbol sin que sanaran sus heridas como signo de una fragilidad tremenda, oímos el llamado a las armas de su entorno más querido anunciándonos lo que está por venir, lo hemos visto suplicar a sus seguidores que no lo traicionen como demostración de que aquel cuadrito de Joselo que cambiaban según el color, está más vigente que nunca. Para colmo, bajaron los precios, dejando al descubierto una nueva señal de miedo e inestabilidad.

 

El frenazo que pegamos fue espantoso, no lo repitamos. Porque es en momentos de incertidumbre cuando surgen los líderes y el pueblo busca quien lo dirija, como antes existe hoy un monopolio que pretende tomar el control de la información a su manera, mientras otros en Twitter le echan leña al fuego de la incertidumbre. En 13 años no han aprendido nada de democracia estos personajes.

 

Este es el momento de enseñarle al pueblo de Venezuela que el camino está ya trazado y que termina el 7 de octubre, lo que va a pasar ya lo sabemos, necesitamos llevar a Henrique a que tome el lugar que le corresponde. Ante la incertidumbre, un candidato; ante el pasado, el futuro; ante lo obsoleto, lo joven; ante la enfermedad, la salud y la vida; ante una revolución que se desinfló, el progreso. Es Henrique… (termínelo usted amigo lector).

 

 

 

 

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