Guerra total y permanente

Rocio San MIguel


ROCÍO SAN MIGUEL
rociosm@cantv.net 

 

El concepto básico de seguridad existencial del Gobierno nacional se basa en los actuales momentos en el control hegemónico comunicacional. Impidiendo o reduciendo el mensaje que la oposición ofrezca al país. Y bombardeándonos a todos los ciudadanos, sin distingo, de propaganda a favor del mantenimiento de Chávez en el poder, con contenidos muy básicos, repetidos hasta el cansancio, pero tan poco o nada transparentes que no aguantan auditabilidad.

A partir del año 2002, el Gobierno ha venido instrumentando el concepto del enemigo interno, para lo cual la polarización, la anulación del otro, el “ellos” y el “nosotros” se han erigido en contenidos básicos que su militancia ha seguido fiel sin acuerdo previo.

No obstante, por primera vez en 10 años, ha sido socavado el control hegemónico comunicacional, desperdigándose en opiniones disimiles, en algunos casos contrarias, la vocería del entorno gubernamental. ¿La causa? El resultado de las primarias de la unidad realizadas el 12 de febrero pasado en donde surgieron tres poderosos e irrebatibles elementos:

1) La identificación de un líder nacional de la unidad opositora legitimado por votos.

2) La ecuación ganadora expresada por este líder, al día siguiente de su triunfo, en la frase “si cada venezolano que votó ayer consigue 2 personas, seríamos 9 millones”.

3) El respeto como valor y principio de interacción social y política nacional. Inexistente en la esencia de lo que encarna Chávez y su alto gobierno, que solo profesa epítetos de destrucción e insulto a quien no piensa o actúa según la línea oficial e instrumentaliza la discriminación política como esquema de amenaza a la carta en diversas variantes.

De allí el recurso oportuno del alto gobierno de sacar la carta de la enfermedad presidencial. Único elemento emocional reordenador de filas, al que se está apelando en términos de urgencia para recordar la lealtad, pero que tantas veces utilizado terminará por volverse en su contra. Es simple, la gente termina por sentirse utilizada o mira a otras opciones de menos riesgo vital que maximicen sus expectativas o resuelvan sus problemas.

Queda un largo camino por recorrer en estos 7 meses que nos separaran del 7 de octubre y es claro que el Gobierno utilizará todos los recursos, incluso ilícitos, como ya se evidencia para hacerse del triunfo electoral. Es un planteamiento asimétrico en términos de recursos económicos y respeto a las reglas que impone el Estado de Derecho, pero hay numerosos esquemas librados así en el pasado y ganados por quien se supone el más débil.

 

La guerra total y permanente sólo está en la mente de quien ha dirigido el país en estos 13 años. Sin embargo, una guerra no puede ser librada por una sola persona cuando el resto del país aspira a la paz.

El desespero y la arbitrariedad sin duda buscarán azuzar el conflicto. Que nadie pise el peine. Es tiempo de cambio en Venezuela y hay una sola ruta, transitarlo en paz.

 

 

 

 
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