GUIRIGAY *

Américo Martin

Américo Martín
@AmericoMartin
amermart@yahoo.com

 I 

         No hay que generalizar. No todos son tan tontos ni reaccionan en forma tan infantil. Además, debemos entender que aún con la presencia del árbitro inapelable venían declarando como si representaran partidos distintos, ¡cómo no entenderlos ahora que aquel  no está presente!

         El desorden interno que ha estallado en el corazón del partido de gobierno no se parece a otros de pautas más previsibles. Los problemas que en cualquier parte del mundo sacuden la integridad de los partidos, generalmente tienen conexión con giros de política o desacuerdos ideológicos y por eso desbordan la frontera de lo emocional.

         En el sistema inasible que, dirigido por el presidente Chávez se ha instalado en Venezuela, lo que estamos presenciando es un griterío enrollado e ininteligible, como de borrachines gritando al mismo tiempo. No obstante puede entreverse que es la lucha por la sucesión lo que está en el fondo.

         Personalmente, nada puedo decir del estado de salud del presidente, nada. En obsequio de normalidad, lo mejor sería que recuperara su salud y se metiera en la campaña electoral. Va a perder, según parece, pero las desgarradoras tensiones que su política y su lenguaje han generado podrían encausarse sin violencia por el mecanismo electoral. Por eso he insistido en todos las formas que la alternativa democrática dirigida por Capriles Radonski no se desvíe ni un milímetro de la exitosa estrategia que viene desarrollando. La victoria se perfila en el horizonte  porque no se ha obsesionado con los enloquecidos rumores que bailan alrededor del cáncer presidencial.

         No se ha obsesionado la oposición pero parece que sí el gobierno.

 

II

 

         La manera de reaccionar dice mucho de la naturaleza del partido que está en el poder. Es una confusión de sentimientos, mezclados con el deseo desesperado de seguir en un poder que se les escapa. Hay en las expresiones de los líderes más señalados un toque hiperbólico que inclina a creer lo contrario de lo que pretenden afirmar. Por consideración hacia un hombre enfermo me limitaré a decir que las últimas declaraciones del presidente me han dejado perplejo. Dice que recurrió el cáncer en el mismo lugar que antes, pero ríe y proclama que está más sano que nunca al punto que en pocas semanas estará en campaña activa por la reelección. ¿Por qué tan rotundo antes de que el tratamiento médico concluya? ¿Por qué, como para contribuir a desvanecer las especulaciones sobre una posible ausencia absoluta, una encuestadora proclama que el 71% piensa que el hombre sanará, y el 52%  que se alzará con la victoria?

         Ese esfuerzo colosal por vender la imagen de un partido unido y con moral de vencedor, tropieza sin embargo con las enloquecidas conductas de los principales delfines. Diosdado quiebra lanzas por el retorno del líder amado, pero está metido en una personal campaña para hacerse del liderazgo y la sucesión. La presidencia de la AN lo convertiría en primer mandatario si se produjera una vacancia absoluta. Teje alianzas, desplaza rivales, organiza un mitin de masas en Nueva Esparta, el primero en el que participa él, no Chávez, y deja caer su aspiración a la candidatura presidencial.

 

III

         Esos movimientos coherentes pero más bien torpes, han puesto en pie a Adán Chávez, que por antigüedad revolucionaria y hermano mayor del presidente, cree ser el lógico sucesor. Angustiado por el avance atropellante del otro, ha estallado en desorbitadas acusaciones, incluyendo la de traidores infiltrados en la dirección. Como adorna la desmesura con el nombre del general Páez, se necesita ser bien ciego para no ver que el disparo va contra Diosdado. Corre la noticia de que Adán  ha propuesto su candidatura. Y es ahí donde se aprecia el trasfondo canalla de estas lides endógenas: si se atropellan en la vía hacia la presidencia es porque no creen que el líder estará en la campaña.

         En otro nivel, Jaua y Maduro, cuyo parecido con Lage y Pérez Roque es impresionante. Delfines más cercanos al presidente, se dijo de los cuatro, en La Habana y en Caracas, que serían las cartas idóneas de Castro y Chávez. Lage y Pérez Roque cayeron para siempre en desgracia, mientras Maduro y Jaua han sido colocados en posición inferior por un Diosdado abriéndose paso a codazos. Pero a diferencia de Cuba, en la Venezuela de Chávez no hay caídas irreversibles, y si no que nos desmienta Arias Cárdenas. Por eso, entre los polos Diosdado-Adán, podrían emerger como candidatos de unidad o de transición, si tuvieran el peso y la habilidad que le sobran a José Vicente. ¿Qué podríamos decir? Obviamente, que hay mucho de verdad en eso. Para moverse en el “nido de alacranes” al que se refirió uno de los militares más emblemáticos del chavismo, y avanzar hacia alguna forma de diálogo salvador con la poderosa alternativa democrática, tal vez el mejor preparado sea Rangel.

         ¿Con una fórmula como esa habría una cuadratura o un cierre del círculo?

         No hay quien pueda asegurarlo. Sin embargo, lo más próximo a la verdad, conforme a lo que puso en evidencia la histórica consulta del pasado 12 de febrero, es que Capriles y la unidad democrática han crecido de manera tan consistente que muy probablemente serán la clave, el factor determinante, de lo que ocurrirá después del 7 de octubre en nuestro agobiado país.

 


* Gritería, confusión…

 
Top