¡SABOTAJE!

José Toro Hardy

JOSÉ TORO HARDY
pepetoroh@gmail.com
@josetorohardy

 Ubican a Venezuela como el mayor importador desde EEUU de gasolina en Suramérica

Sabotaje, vocifera siempre el oficialismo. Quizá no logran entender cómo es que las cosas que antes funcionaban bien ahora salen mal.

Un símil bastará para explicarlo. Si alguien recibe un Rolls-Royce, contará con una máquina excepcional capaz de funcionar por muchísimos años. Eso sí, requiere de un exigente mantenimiento. Si este no se realiza, aun siendo un Rolls, sufrirá las consecuencias. Si en lugar de repuestos originales deciden usar piezas chinas tapa amarilla y, para colmo, le encargan las reparaciones a un mecánico chapucero, lo probable es que llegará el momento en que todo empiece a fallar a la vez.

 

Cuando eso ocurre, el dueño le reclama al chofer a quien había confiado el mantenimiento.

 

“¡Sabotaje!”, grita el chofer a voz en cuello evadiendo su responsabilidad.

 

Eso está pasando en Pdvsa. Recibieron una empresa extraordinaria, calificada en aquel momento por Petroleum Intelligence Weekly no sólo como la segunda mayor del mundo sino además como una de las más eficientes. Sus balances, debidamente auditados, eran presentados anualmente al Securities and Exchange Commission, (al igual que el de todas las grandes transnacionales). La mayoría de sus indicadores financieros y de gestión -solvencia, rentabilidad, solidez, rendimiento, etc.- la colocaban por encima de Exxon, Shell, Mobil, Conoco, Texaco, Phillips, BP (conocidas como “las siete hermanas”). Con orgullo, Pdvsa exhibía récords internacionales por el bajo número de accidentes por hora/hombre trabajada. El mantenimiento era la clave.

 

Los actuales administradores de Pdvsa recibieron un Rolls-Royce y se han dedicado a desbaratarlo. Hoy tenemos a la nueva Pdvsa endeudada hasta límites inconcebibles, con un número impresionante de accidentes en todas sus áreas y especialmente en las refinerías (Cardón, Amuay, El Palito, etc.), donde con frecuencia se presentan explosiones, incendios, paradas de planta (en particular las más sofisticadas como lo son las de craqueo catalítico), hundimiento de gabarras (Aban Pearl), incendios de grandes taladros y accidentes laborales con gran número de pérdidas de vida (63 desde el 2003) y heridos (226) que lamentar.

 

Llama la atención el daño ambiental que provocan los derrames petroleros resultado de la falta de mantenimiento, negligencia e impericia. Baste con mencionar los casos recientes en los ríos Guarapiche en Monagas y Guanipa en Anzoátegui. ¿Por qué eso antes no ocurría?

 

Venezuela era tradicionalmente de los principales exportadores de gasolina hacia EEUU. Ahora, las cifras emanadas del Departamento de Energía ubican a Venezuela como el mayor importador desde EEUU de gasolina en Suramérica. Según el citado Departamento, en el año 2010 las exportaciones estadounidenses de gasolina hacia Venezuela crecieron en un 44%.

 

Las pasivos financieros de Pdvsa no llegaban a los 4 mil millones de dólares en el 1998. En la actualidad son de 35.000 millones, sin incluir 38.000 millones de dólares del Fondo chino cuyo pago corre por cuenta de Pdvsa, que tendrá que pagar mediante la entrega de unos 500.000 barriles diarios por 10 años. Tampoco están incluidos en esa deuda los pasivos laborales, las deudas con contratistas (muchas de las cuales no se pagan desde octubre del año pasado), indemnizaciones a más de un centenar de empresas nacionalizadas, ni pasivos contingentes eventualmente resultantes de arbitrajes internacionales entre los cuales cabe citar los casos de Exxon Mobil o de Conoco Phillips. Pasamos de ser la que menos deuda tenía en relación con sus ingresos, a ser la más endeudada entre las grandes petroleras. Los pasivos pueden superar al patrimonio de la empresa.

 

El Gobierno dice que Venezuela produce 3 millones de barriles diarios. Según la Agencia Internacional de la Energía nuestra producción en enero era de 2,5 millones y según la OPEP de 2,3 millones (incluida la Faja del Orinoco).

 

Siempre percibíamos a Pdvsa como la empresa que mantenía a Venezuela a través del pago del ISLR, regalías y dividendos. En 1998 el precio llegó a estar en 8 dólares por barril, hoy esta alrededor de los 110 dólares. Pero ahora, para nuestro asombro, con frecuencia se da el caso de que en lugar de hacer aportes, Pdvsa está pidiendo auxilios al BCV y al Fonden para poder pagar sus facturas. ¿Cómo puede entenderse eso?

 

Y para colmo, como en el cuento del Rolls-Royce, en lugar de asumir sus responsabilidades, el chofer (que debería ser despedido) está gritando a voz en cuello: ¡¡¡Sabotaje!!!

 

 

 

 
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