Un país de twits y rumores


DÁMASO JIMÉNEZ
@damasojimenez 

 

Quién sabe cómo despertaremos… luego del efecto de la anestesia

 

Hace tiempo que comenzó a fallarnos el pulso. Primero perdimos la memoria, después los valores, la capacidad de asombro y en noches de incertidumbre cuando todo el mundo oculta información y nadie sabe a ciencia cierta qué está ocurriendo con nuestro destino, terminamos con el sentido de la realidad en estado de coma.

Si el país fuera un solo cuerpo estaríamos entubados en el más oscuro de los dilemas, padeciendo de una angustia horrible sin nombre y sin récipe posible, agotados de optimismo y haciendo metástasis en esa perplejidad que raya con la intolerancia, el engaño y el odio, y para eso como que no hay medicina posible.

Pero es que ni las informaciones de la prensa, ni los voceros del Gobierno, ni la bola de rumores filtrados por el amigo de un amigo mío que es hermano de un chavista médico que está conectado con los cubanos que mandan en el país, ni los blogueros estrellas ni los twits de los más enterados, ni la CIA, la KGB, ni los Wikileaks, han podido revelar el halo de misterio y confusión que arropa la ansiada verdad sobre la enfermedad del presidente Hugo Chávez.

Todo es un chisme, una bola, una mentira, pero en el fondo del sombrero no hay ninguna verdad, todo se banaliza, nada es en serio. Es el día a día de un país donde los twits y los rumores se convirtieron en la primera necesidad de los venezolanos.

Las recientes declaraciones de Andrés Izarra, el ministro de información más desinformado que pueda sufrir gobierno alguno, dan cuenta del colapso en que se encuentra nuestra institucionalidad. Un frío recorre la espalda cuando el niño bien de las relaciones públicas de la revolución aparece en cámara como un adolescente extraviado tratando de hacer malabarismos inútiles con el circo de las palabras huecas.

El clima de incertidumbre es total y el efecto 12F con 3 millones de votos parece haberse olvidado, sin embargo desde Diosdado para abajo han pretendido dar por sentado que el venezolano es retrasado y se olvidan que de un momento a otro la verdad hará implosión para dar cabida a la cruda realidad, una que desconocemos hasta ahora y que no vemos, pero que se siente desde la punta de la nariz.

En este país al revés los médicos parecen convertidos en espías, así los galenos cercanos a las mieles del poder como Fidel Darío Ramírez, Earle Siso y Rafael Vargas pasaron de ser de encargados oficiales de la salud del Presidente a guionistas de lujo para desvirtuar y desinformar al país y atacar a médicos como Rafael Marquina y Salvador Navarrete, quienes han intentado acercarse a la realidad del enfermo.

 

Quién sabe cómo despertaremos… luego del efecto de la anestesia.

 

 

 

 
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