La nueva tarea de Omar Vizquel

El debut de Omar Vizquel en las ligas mayores ocurrió menos de dos semanas antes de que Adeiny Hechavarría naciera, el 15 de abril de 1989.

Adeiny Hechavarría

Ahora Vizquel, ganador del guante de Oro en 11 ocasiones, con 2,841 hits en las mayores, tiene su locker junto a la de Hechavarría en el vestidor de los Azulejos de Toronto. Vizquel tiene la tarea de ser el mentor del muchacho que algunos creen que puede convertirse en lo que Vizquel ha sido: una medida de calidad para todos los otros defensores del campo corto.

“Este muchacho tiene unas manos formidables y el cuerpo perfecto para jugar el campo corto, con esas piernas largas”, dijo Vizquel, de 44 años, sobre Hechavarría, que mide 5 pies 11 pulgadas, y pesa 180 libras. “Tiene un gran alcance y todas las herramientas para convertirse en un gran shortstop”.

“Me siento orgulloso de saber que algunos de estos muchachos ni siquiera habían nacido cuando yo llegué a las mayores. Tengo la gran responsabilidad de mostrarles a él y a otros que, a esta edad, todavía puedo moverme y jugar. Tal vez este muchacho también pueda hacerlo, jugar durante 20 años”.

Los Azulejos derrotaron a los Yankees de Nueva York y a otros para llevarse al talentoso cubano, firmándolo en el 2010 con un contrato de cuatro años y $10 millones.

Luis Rivera, entrenador asistente del Toronto, sacude la cabeza y no puede dejar de sonreír al hablar sobre Hechavarría, al cual dirigió en el New Hampshire, de la Doble A, en el 2010.

“Su alcance es increíble”, dijo Rivera. “Sus manos son suaves y tiene un gran brazo, realmente fuerte. Es un jugador realmente emocionante”.

¿Es un futuro jugador del equipo Todos Estrellas?

“Así lo espero”, dijo Rivera. “Tiene todas las herramientas para serlo. Un día ganará un Guante de Oro en las mayores”.

Hechavarría, de 22 años, asintió cuando le repitieron estos elogios.

 “Cuando lo dirigí en el New Hampshire,” dijo Rivera, “demostró ante todo el mundo lo que estaban diciendo. Tuvo el alcance y el brazo, pero no el bateo. Había bateado [.193] en Clase A con el Dunedin, pero lo retamos a que se esforzara y mejorara. Y lo hizo. Se metió en la jaula de bateo y se fortaleció”.

Bateó .273 para el New Hampshire al ser promovido durante esa temporada, y el año pasado bateó .389 en 25 para Las Vegas, de la Triple A.

“De nuevo”, dijo Rivera, “aceptó el desafío y dio el paso al frente. Ha ganado 10 libras en dos años. Es más fuerte y más astuto, y está ganando poder”.

Hechavarría bateó ocho cuadrangulares, ocho triples y 28 dobles el año pasado en 572 turnos al bate en las menores. Rivera dijo que su poder al bate debe mejorar, y prevé que “batee alrededor de .270 en las mayores”.

Necesita batear lo suficiente para justificar que su magnífico guante sea incluido en la alineación. Los Azulejos lo tienen trabajando en la segunda base, y eso podría llevar a que lo llamaran a mitad de temporada si el segunda base Kelly Johnson no jugara lo suficientemente bien como para mantenerse en el puesto de abridor.

“La segunda es un poco distinta para mí”, dijo Hechavarría. “Los roletazos por la derecha son diferentes, pero estoy practicando y mejorando. No habría ningún problema”.

Hechavarría espera pasar la mayor parte de esta temporada con Las Vegas, y sólo le faltan los toques finales que Vizquel puede darle.

“Pueden trabajar lado a lado”, dijo Farrell, “Omar puede enseñarle verbalmente y con lo que le muestra. Eso es parte de por qué Omar esta aquí. Y verlo es algo muy especial”.

El Nuevo Herald

 

 

 
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