Boxeo de sombra

La pequeña política
Espantapájaros
Avizor.uno@gmail.com

“Lo que por estar yo siempre en el mismo sitio, no veo y otros ven, lo trato de compensar pensando en lo que otros, por andar de rama en rama, quizás no alcanzan a pensar.”
Escrito para gente inteligente

 

 

Los regalos que me trajeron

 

Mis queridos pajarracos y pajaritas queridas, ¿Saben lo que ha ocurrido esta semana? Les confieso que no lo podía creer. Jamás me imaginé que eso existía, pero existe, y acabo de agregarlo a mi arsenal de instrumentos para informarles mejor, desde aquí, en el decampado. Tampoco esperaba tanta deferencia y generosidad. Me regalaron esta semana un traductor simultáneo que me permite ver las noticias en inglés y al mismo tiempo escucharlas en español.

Claro, yo ya mastico el inglés, pero hay palabras que me complican las cosas y en mi profesión, me refiero a mi segunda profesión, la de mantenerlos informados, porque la primera responsabilidad que tengo es cuidar de mis cosechas, pero eso Uds. lo saben. Pues bien, en mi segunda profesión, necesito conocer las noticias en tiempo real.  Y eso es importante porque gastaré menos gasolina para viajar a sitios desconocidos en mi helicóptero virtual, y tendré acceso a noticias en la medida que se están produciendo.

Yo sé que Uds. se preguntarán para que lo requiero, y es lógico que se lo pregunten. Después de todo, con mi pensamiento telescópico y mi sensor wi-fi, tengo acceso a lo que piensan y sienten aquellos hacia los que vuela mi pensamiento. Pero, claro, no puede volar mi pensamiento hacia personas o acontecimientos que desconozco.  De allí la importancia de recibir noticias en real time.

Mi agradecimiento, mi querida bandada, es porque uno de Uds., no diré cual, leyó mi columna de la semana pasada y al saber de mi largo viaje a recabar información en el Medio Oriente, regresando por Cuba para poderles informar mejor, no solo me trajo de regalo el traductor simultaneo, sino también una antena satelital para que pueda captar, repito, en tiempo real, las noticias en el momento en que se van produciendo. Sobre todo cuando ahora, aquí y en el mundo entero, estamos entre perros y gatos. Así, al saber la novedad, puedo poner mi mente a volar.

 

 

El agua que no bebemos

 

Pero antes de hablarles de lo que está ocurriendo allá lejote, permítanme referirme al águila de mis tormentos, si, a Águila Uno, quien no conforme con llegar metiendo gatos y pollos juntos en su condena por haber dicho, cada uno por su propio motivo, la verdad con respecto a la calidad del agua o, mejor, sobre la imbebilidad del agua que bebemos, ahora, para emparejar las cosas y, de paso, desviar la atención, denunció que si matan al halcón Capriles, la culpa no será suya. Algo así como decir que si Águila Uno muere, no es por el agua que está bebiendo, sino por culpa de los cubanos. 

Es válido el silogismo, entonces. Lo que es igual no es trampa. Leo bien tu pensamiento. Si los cubanos, dirás tu, Águila Uno, o sea aquellos que yo estoy ayudando más, me operaron mal y provocaron que el cáncer se regara, convirtiendo mi caso en una enfermedad terminal, lógico es que aquellos cuya causa impulsa el pajarraco Capriles, también planifique la forma de hacerle una emboscada, bien sea en Cotiza, el 23 de enero o Gramoven, o en cualquier otro sitio del Este de Caracas.  Si dije Este, me perdonan, fue que una ráfaga de viento de 30 nudos hizo girar de pronto a mi helicóptero virtual, y ya no puedo dar marcha atrás.

Lo que no me cuadra mucho, Águila Uno, es eso de meter Pollos y Gatos en un mismo saco, pero lo comprendo por la frustración que te trae no haber podido vencer la enfermedad que te está carcomiendo. Eso arrecha ¿Verdad que sí, Águila Uno? Yo te comprendo.

Y también comprendo que quieras desviar la atención, porque lo de la comida vencida, otra vez, otra vuelta, te tiene trastornado, y ahora el agua contaminada – que esa si que no la puedes ocultar- son hechos que te obligan a inventar algo que lleve a la gente a mirar para otro lado, sobre todo cuando el rival que te toca esta vez. Me refiero al Halcón mirandino que te está obligando hacer boxeo de sombra, porque allí donde le lanzas un jab, allí nunca está.

 

De vuelta al Medio Oriente

 

Hay mas razones para intervenir en Siria que en Irán, pero es más probable que se produzca la guerra contra Irán que contra Siria, y eso por dos razones de las que me entere al ver la noticia en inglés y escucharla en español. La primera, porque Irán esta desarrollando armas nucleares y eso no le interesa a ninguna de las grandes potencias. Eso es lógico. Lo segundo, porque contrario a Irán, en el caso de Siria, dos de las grandes potencias, China y Rusia, están con Assad, no importa cuantas victimas inocentes se haya llevado en los cachos, que fueron como ocho mil en el último año.  Y eso también es lógico. ¿No es así, Águila Uno? Después de todo ocho mil es solo la mitad de los que matan en Venezuela y aquí, sin necesidad de utilizar la Fuerza Armada.

 

El dilema de Obama
 

Lo que acabo de contarles me llevó a meterme de nuevo con mi telescopio mental en la cabeza de Obama, el Presidente de EE.UU., quien, con una economía en franca recuperación, como lo vaticino nuestro editorialista, Jesús Heras, en mayo del año pasado, no debería tener problemas para lograr la relección. Eso siempre, claro, que no siga subiendo el precio de la gasolina y la gente se moleste cada vez que va a llenar el tanque de gasolina… o se dispare a 200 dólares el barril, si es que estalla la guerra por un ataque sorpresivo de los israelitas contra las instalaciones nucleares de Irán, y sanseacabó.

Lo que según mi pensamiento telescópico le están diciendo a Obama en el Consejo de Seguridad de ese país, que por cierto se conecta por un pasillo secreto con la Casa Blanca, lo que le están diciendo, repito, al Águila Negra es lo siguiente. Si Israel ataca, los iraníes en represalia cerrarán el Estrecho de Ormuz, que es la garganta de entrada y salida del Golfo Pérsico, obligando a la Armada estadounidense a intervenir. Si ello ocurre,  los gringos se verían envueltos en la conflagración, todo lo cual se traduciría en que en lugar de tener EE.UU. un NEGRO nuevamente en su futuro, ese país tendría, al menos por un rato, un NEGRO futuro.

La pelea, mis queridos pajarracos y pajaritas queridas, es entre perros y gatos. En el Medio Oriente por lo que ya les conté; en Europa, donde los países más solventes intentan apretarle el cinturón a los que no lo son; en EE.UU., donde los republicanos se echan plomo entre sí, y a la vez le disparan al pajarraco Obama. Y en Venezuela, donde la batalla también es a muerte y en dos sentidos. Dentro del organismo de Águila Uno… y dentro de su propio partido.

Por eso, quizás, tu nuevo rival, Águila Uno, te está obligando hacer boxeo de sombra, y donde le lanzas tus puños, allí nunca está. 

 
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