Capriles y “Cabeza e’ mango”: el país posible…

Vladimir Villegas


VLADIMIR VILLEGAS
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A Oswaldo Rivero, el conductor del programa Zurda Conducta, que se transmite a través de la pantalla de Venezolana de Televisión, y otrora “uña y carne” del oscuro personaje de la guerra sucia nocturna, ahora lo tienen en el banquillo de los acusados por un acto de traición a la revolución: haber jugado una partida de baloncesto con Henrique Capriles Radonski, candidato presidencial opositor y el nombre más repetido en los medios oficialistas.

Un columnista merideño, tal vez presa de uno de sus frecuentes ataques de “delírium trémens”, prácticamente lo ha condenado a muerte por el sólo hecho de que, en una pausa de su acostumbrada actividad de “persecución televisiva”, a “Cabeza e’ Mango”, como lo llaman, se le ocurrió cordializar con Capriles cuando éste realizaba su gira política por el estado Falcón.

También el individuo con patente de corso judicial para “hijoeputear” a quien le venga en gana ha descargado su furia contra Rivero, porque con su conducta “nada zurda” con Capriles “le hace el juego a la derecha fascista”, bla, bla, bla.

Esa reacción, más propia de un curioso ataque de celos que de una postura de supuesta vigilancia revolucionaria, revela el drama de quienes son prisioneros del odio que promueven y del pánico que les produce la mera posibilidad de que en Venezuela las personas que piensen de manera distinta puedan siquiera saludarse decentemente, darse la mano o incluso compartir una partida de baloncesto o cualquier otro deporte.

Me recuerda al libro Rebelión en la granja, de George Orwell, sobre todo el párrafo en el cual a una inocente oveja se le acusa de traición por haber dejado que un granjero, el “enemigo de clase”, le pasara el peine de manera cariñosa.

Ni “Cabeza e’ Mango” se va a transformar en opositor porque juegue básquet con Capriles, ni éste le hace el juego al chavismo porque trate amigablemente a uno de los íconos del radicalismo rojo rojito, hoy en la mira de las hienas que lo apuntan con sus hocicos como si se tratara de la más apetitosa carroña. Lo que puede ocurrir, en todo caso, con Rivero, es que esa furia de la cual él es víctima hoy lo lleve a reflexionar sobre lo equivocada que es la postura de creer que es imposible la convivencia democrática con el adversario político, y que éste es un enemigo al cual hay que aniquilar si así lo demandan “los intereses superiores del proceso”.

El país que desea la mayoría de los venezolanos, chavistas o no, no se parece en nada a esa santa inquisición “revolucionaria” que tienen en su mente los que hoy dirigen su dedo acusador contra “Cabeza e’ Mango”, y que seguramente están haciendo lo imposible para lograr que éste se arrepienta de su “pecado” y pida perdón de rodillas antes de que lo arrojen a la hoguera.

¿Qué pensarán estos “ayatolás” cuando ven a Hugo Chávez, a Raúl y a Fidel Castro compartir en medio de la mayor cordialidad junto con Juan Manuel Santos, presidente de Colombia, a quien esos fundamentalistas acomplejados odian y desprecian en igual o mayor proporción que a Capriles Radonski? ¿También son traidores, blandengues y tontos útiles? ¿O simplemente unos “cabeza e’ mango”?

 

 

 

 
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Un Comentario;

  1. Juan C Revenga said:

    Excelente articulo Vladimir. (como siempre)

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