DE JAULA EN JAULA

La pequeña política
Espantapájaros
Avizor.uno@gmail.com    

 

 “Lo que por estar yo siempre en el mismo sitio, no veo y otros ven, lo trato de compensar pensando en lo que otros, por andar de rama en rama, quizás no alcanzan a pensar.”
Escrito para gente inteligente

 

En la Jaula del Halcón

Esta vez, mis queridos pajarracos y pajaritas queridas, he visto algunas cosas que me preocupan en el comando del Halcón mirandino. A lo mejor ocurrió porque es la primera vez que me meto a hurgar por esos lares.

Una de ellas es el exceso de tecnócratas que veo allí. Otra, es la tendencia a fabricar una especie de democracia directa, solo que en lugar de dirigirse a las Juntas Comunales y ser filtradas sus directivas por el Comando Miranda, son Centros de Votación controlados desde arriba, desde la cúpula del poder, que los partidos no saben si es el poder de Capriles o el poder de Julio o el poder del Oso Polar.

Y además todo huele no a campaña política sino a organización corporativa. Lo que no es necesariamente malo, entiéndanme bien, aunque si puede serlo cuando se trata de ensamblar alianzas con otras fuerzas, y recelos suscita. También genera confusión.  Porque quienes votaron por Capriles ahora no saben si es el comando de Capriles o si es el comando de un ente misterioso llamado Tricolor, que mañana, como el Polo Patriótico, pudiera ser una simple fachada, pero también pudiera convertirse en un partido político o algo por el estilo, y ello también, mis queridos pajarracos y pajaritas queridas, también genera suspicacias.

Por ahora dicen querer una imagen corporativa, simplemente. ¿Pero, corporativa para qué? Pensaban muchos que el nombre corporativo seria Capriles y no Tricolor. Y otra cosa importante. ¿Qué pasará – se preguntan muchos pero no se atreven a expresarlo- que pasará con las elecciones que vienen después? ¿Utilizarán los candidatos a gobernador, por ejemplo, el mismo Comando Tricolor o tendrán que desmantelarlo todo, y montar a la carrera su propio comando?  Y ¿qué ocurre si utilizar el mismo nombre no les conviene?

Hago estas preguntas porque percibo, con mi mente telescópica y mis sensores wi-fi, que los jefes del Comando del Halcón, que así en verdad debería llamarse, el Comando del Halcón, los jefes –repito- están actuando de la mejor buena fe, de eso estoy muy seguro, y ni se han paseado por las cosas que yo les digo para alertarlos. No se han paseado por allí por tener que estar saltando de rama en rama con las responsabilidades de la campaña, sin el tiempo del que yo que dispongo, aquí en el descampado, para pensar y pensar, utilizando mis herramientas para viajar a sitios en los que los demás, incluyendo muchas veces Uds. mismos, miembros que son de mi entrañable bandada, en los que los demás, repito, ni siquiera se han posado.

Por ahora, las cosas marchan bastante bien en ese Comando. Poco a poco han ido enderezando entuertos y acoplándose unos a otros. Y sin embargo, son detalles, estos que menciono, que no se deben pasar por alto.

Algunos dicen que la perfección es enemigo de lo bueno, pero en cambio, Miguel Ángel Buonarotti, el de la Pietá, alguna vez dijo algo que yo cuando lo leí quedé convencido. Pues bien, Michelangelo dijo alguna vez: “la atención a los pequeños detalles conduce a la perfección y la perfección, no es un pequeño detalle.” Cójanme este trompo en la uña, mis queridos pajarracos, sobre todo ustedes, los que se burlan de la perfección. Así habrá buscado la perfección el escultor florentino al esculpir su David que cuando lo vio terminado, se lo quedó mirando y dándole suavemente con el martillo, le dijo “Habla”.

 

En la Jaula de Águila Uno

En la Jaula de Águila Uno todo está alborotado y nadie sabe para donde coger. Para comenzar, nadie sabe a ciencia cierta a que fue el Comandante a Cuba. Si a sus radiaciones que, como dice la ministra, lo dejan a uno cansado como si se pasara el día en la playa o a explayarse con el Santo Padre, pedirle la bendición y prometerle que se comportará como un monaguillo, tocará las campanas de la Iglesia y hasta rezará un Padre Nuestro y tres Ave Marías al acostarse, eso sí, siempre que lo cure del mal del que se está muriendo. Nadie sabe, pero lo más seguro es que sean las dos cosas a la vez y todo lo contrario de lo que dijo la ministra.

Entre tanto, en el partido del Presidente, los aspirantes están como un corredor abriéndose en primera base a ver si el pícher se descuida y logra robarse la segunda. Se abren, Águila Uno se medio voltea, y regresan de cabeza a la almohadilla. Y si no están así, están como un bateador en tres y dos, sin saber si lo que viene es una bola o una rabo ‘e cochino por la esquina derecha del plato 

La cosa se pone peor, cuando por ejemplo, Águila Una, descubre que el mismo decretó que se estudiará las condiciones del agua del Lago de Valencia, a sabiendas de que están contaminadas y, no solo eso, que las están mezclando con las aguas que bebemos o, mejor, que Uds. beben, porque a mi ni falta me hace, las están mezclando a tal extremo que ya ni se pueden potabilizar. Se agrava peor cuando le informan que se le subió el Gato a la batea, paralizando el suministro de agua en su comarca al detectar que el derrame que PDVSA ya controló en verdad no lo ha controlado y con las aguas del río, mezcladas de aceite, hasta se puede encender una vela. Y el mundo se le viene al foso cuando el Pajarraquito Ecarri se entera que están bombeando agua súper contaminada de la Laguna de Taiguaiguay en Aragua, a la represa de Camatagua en el estado Guárico, la mismo, si, la mismita que nutre de agua a la ciudad capital. Pero no, lo que le preocupa a Águila Uno no es que estén contaminadas las aguas, eso no. Lo que le preocupa es que no la pueda esconder, como hizo con la comida podrida o echarle la culpa el Niño, como lo  hizo con las fallas eléctricas que continúan. En fin, se le está cayendo el tinglado, y el mismo enfermo de gravedad.

 

La sorpresa del SEBIN

El otro día el Gallo fue a Caracas y al regresar se vino hasta aquí en el descampado y me echó un cuento bien interesante. Me dice que la DISIP o el SEBIN como ahora lo llaman para meter con la “B” a Bolívar, hasta en los calzoncillos, pues bien me dice que lo siguieron hasta el Cafetal y se descubrió que estaban espiándolo con antenas direccionales y grabaciones, mientras él hablaba con unos vecinos de esa urbanización, vecino que vinieron a conocerlo o a conversar con él, a pesar de que no había luz. O sea, que vinieron no a una reunión sino a una “velada” porque fue con velas que se podían ver las caras. Pero la eficiente policía de Águila Uno, me cuenta el Gallo, si tenía como grabarlo, porque contaba con la batería del carro. Tremendo avance tecnológico me dije para mis adentros. Se los cuento por la sorpresa que se deben haber llevado los jefes al escuchar la grabación, sobre todo cuando el Gallo, me cuenta, en respuesta a un vecino que señaló que Águila Uno los tenía rodeados, le dijo que era al revés. Como es eso, preguntaron, y el Gallo le respondió, quien está rodeado el Águila Uno, rodeado por su enfermedad, rodeado por el sálvese quien puede que ve en su partido y rodeado por la incapacidad de un gobierno que ni agua clara nos permite beber.

Cuando lo escuchaba, recordé aquel versito que le decían a los adolescentes para que tuvieran cuidado y no se fueran a enamorar, como le ha ocurrido hoy día a Águila Uno. No se vaya a enamorar de quien no le conviene. Así decía el versito: “Quien bebe agua en tapara y se casa en tierra ajena, no sabe si el agua es clara o si la mujer es buena.”  Pues bien, Águila Uno se casó con Cuba, que es bien ajena, y ahora no sabe si el agua es clara. 

De manera que hay problemitas en las dos jaulas. Pero mejor está la del Halcón, mucho mejor.  Si son inteligentes, y see que lo son, y además son avispados, con solo responderse las preguntas que les hago, pueden enderezar a tiempo el rumbo. No así en la jaula de Águila Uno, porque árbol que nace torcido, no hay viento que lo enderece. 

 
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