Disney es Disney

El conglomerado de medios estadounidense es tan potente que es capaz de aguantar el mazazo financiero, que significan los 200 millones de dólares que perderá con la película John Carter.

 Sandro Pozzi

 Es el principio que, aplicado al sector financiero, permitió salir al rescate de la aseguradora AIG, de Citigroup o de Bank of America. Una especie de red de seguridad que, sin embargo, no salvó ni a Bear Stearns, ni a Lehman Brothers, ni a Wachovia, cuyos restos se repartieron JP Morgan Chase, Barclay´s y Wells Fargo. Con Walt Disney, sin embargo, es diferente. El conglomerado de medios estadounidense es tan potente que es capaz de aguantar la pérdida de 200 millones de dólares con una sola película, un mazazo financiero que como dicen lo analistas no podrían soportar los estudios Lion´s Gate.

El filme de animación John Carter se esperaba que fuera un gran espectáculo. Pero pasa de momento a la historia como el gran fracaso económico de todos los tiempos en Hollywood.

Aunque como dicen en el parqué, Disney seguirá viva para luchar otro día más. De hecho, los inversores no parecen muy asustados y el martes cerró la jornada perdiendo cuatro décimas porcentuales, menos que el rojo que se anotó el Dow Jones, el índice de valores industriales del que forma parte. Microsoft, IBM o HP, por trazar algún tipo de comparación, lo tuvieron peor en la jornada de ayer.

     Disney es Disney y seguirá siendo Disney. Es muy difícil ser más grande o tener más éxito que la compañía que capitanea Bob Iger, que ahora se sienta en el puesto que quedó libre en el consejo de administración de Apple tras la muerte de Steve Jobs. Los números están ahí, y pueden leerse de muchas maneras. La producción de la película contaba con un presupuesto de unos 250 millones, a los que hay que sumar 100 millones en promoción. En taquilla recaudó 184 millones. Sin embargo, ese negativo no representa una séptima parte de los beneficios que el conglomerado tiene al trimestre.

 

     Hay otra manera de verlo. La sociedad publicó el pasado 7 de febrero los resultados de su primer trimestre fiscal 2012, que arrancó el 1 de octubre, como el presupuesto federal de EE UU. Ganó un neto de 1.465 millones de dólares, lo que representa un 12% de incremento respecto al mismo periodo del ejercicio precedente. Es decir, el fracaso de John Carter se come lo que se ganó de más. Y de ese total, 415 millones son de la división Estudio Entretenimiento. Otro dato. Los ingresos trimestrales generados por todas las plataformas de negocio del conglomerado rondaron los 10.780 millones.

Si lo que se toma como referencia es la ganancia anual en 2011, las pérdidas de John Carter no llegan al 5%. A diferencia de Lion´s Gate, el conglomerado de medios es tan grande que lo que pierde en su división de cine lo compensa con lo que gana en televisión o con sus parques temáticos. Volviendo al ejemplo de la banca, la mejor estrategia para la supervivencia es, además del tamaño, diversificar el riesgo. Pero el golpe financiero, aunque asumible, no es insignificante y la próxima vez sus directivos se aseguraran de que el producto tendrá el éxito suficiente para al menos recuperar el dinero.

    Por cierto, puestos a dar cifras, la remuneración de Iger ascendió a 31,4 millones en 2011, de acuerdo con la información entregada en enero al regulador bursátil en EE UU. Es un incremento de casi el 12% respecto a 2010. De ese total, dos millones son en concepto de sueldo y 15,5 millones en bonos. El resto se pagó en acciones, opciones, gastos y pensión. La paga se ajusta al rendimiento de la sociedad. El ejecutivo seguirá de consejero delegado hasta marzo de 2015. Desde que tomó los mandos en octubre de 2005, la capitalización bursátil de la compañía subió un 80%. El Dow Jones lo hizo un 25%.

 

El País

 
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