Estabilidad Fiscal: El gran desafío

Orlando Ochoa P.


ORLANDO OCHOA P.
@orlandoochoa 

 

Durante el período 1948-57 de la Junta de Gobierno y dictadura de Marcos Pérez Jiménez, la prioridad presupuestaria fue la inversión en infraestructura y en proyectos de carácter económico, con escasa atención a las condiciones de pobreza y la calidad del capital humano del país. La producción petrolera se elevó en este lapso en 107 por ciento hasta  alcanzar en 1957, 2.778.000 barriles diarios.

Al evaluar los flujos de Tesorería Nacional entre 1950 y 1957 se encuentra un resultado favorable de Reservas del Tesoro de Bs. 2.355 millones. Sin embargo, al considerarse la “deuda flotante”, mal documentada con contratistas y proveedores por Bs. 4.574 millones, aparece un saldo fiscal deficitario en 1957. Aunque no era un monto exagerado de endeudamiento para la época, estas obligaciones de corto plazo tuvieron una incidencia fiscal negativa en los años inmediatos. El aumento del gasto en obras públicas durante 1957 fue el primer gran exceso fiscal en el siglo XX, todo ello con el fin de  mantener el control político del Estado; el cual, sin embargo, fracasó.

Al comparar lo sucedido en 1957 con el gigantesco e irresponsable gasto público 2011-12 del gobierno de Chávez, dentro y fuera del presupuesto, por un monto que se acerca en 2 años a $180.000 millones, financiado con recursos desviados de Pdvsa a cuentas en el exterior, Seniat, endeudamiento con China, compromisos de entrega de petróleo en el futuro por pago hoy (hipoteca el flujo posterior) e impresión de dinero sin respaldo del BCV, se comprueba el agudo proceso de deterioro institucional de Venezuela.

Bajo la dictadura de Pérez Jiménez el orden monetario y fiscal se mantenía, la inflación era baja y el exceso fiscal de entonces parece ridículo comparado con el gigantesco desorden fiscal, el irregular manejo de cuentas externas y el ahogo financiero de Pdvsa con deuda total, de bonos, obligaciones “flotantes” con proveedores, contratistas, socios de empresas mixtas y pagarés por rescatar en el BCV, que supera los $90.000 millones.

Enfrentar esta maraña de manejos fiscales legados por el gobernante llanero y crear las bases de orden y estabilidad fiscal serán el gran desafío del próximo gobierno que deberá darle piso firme a la recuperación económica del país.

 

 

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