Crisis en tiros libres en el Reasl Madrid

Es el equipo que más faltas lanza en las principales ligas europeas, 44, pero no ha metido ni una.

 

Diego Torres / Madrid

Los mejores equipos, como las mejores familias, esconden un tema tabú. Uno de los asuntos menos frecuentados en el vestuario del Madrid, por no herir susceptibilidades, es evidente para millones de espectadores. Las estadísticas revelan que el Madrid es el equipo que más faltas directas lanza en las principales ligas europeas y, a pesar de contar con algunos de los mejores especialistas del mundo, no ha metido ni una. El Madrid suma 44 tiros inútiles a puerta en acciones a balón parado. Es un caso extraño. Único en Europa. Su protagonista principal es Cristiano Ronaldo, que en su equipo ostenta algo parecido al monopolio de los free kicks.

Cristiano Ronaldo lanza una falta ante el Villarreal.

Cristiano es, con 35 goles en la Liga, el máximo goleador de cualquier campeonato europeo, empatado con Messi. Su contundencia como definidor es equiparable a su amor propio. Se siente seguro de su capacidad. También está convencido de que no hay en el mundo nadie más cualificado que él para lanzar los tiros libres. Esta convicción le empuja a acaparar todas las faltas en el Madrid. Son muchas porque no hay otro equipo en Europa que lance más. En total, el portugués ha tirado 37 en esta Liga. Ninguna de ellas ha acabado en gol.

No hay otro futbolista en Europa que haya dispuesto de más ocasiones para marcar en esta circunstancia. Le sigue Fabrizio Miccoli, del Palermo, que lleva 26 tiros de falta y dos goles. En España, el más eficaz es Santi Cazorla, que ha metido cuatro lanzamientos de un total de 21. Precisamente Cazorla marcó en su último tiro libre en el Bernabéu. El gol sirvió para empatar el partido (1-1) y extender la sensación de que el campeonato está más abierto de lo que parece.

“No”, dijo tajante Aitor Karanka, el ayudante de campo de José Mourinho, el entrenador del Madrid, cuando le preguntaron si su jefe no se ha planteado quitar a Cristiano la primacía absoluta en el lanzamiento de las faltas. “Son cosas que se hablan antes de los partidos y que también dependen de las sensaciones de cada jugador. A lo mejor ahora Cristiano no está demasiado acertado a balón parado, pero tampoco ha perdido el gol. Sus números son fantásticos. No hay nada que reprocharle”, alegó.

Mourinho sabe que Cristiano ha perdido la puntería a balón parado, pero intenta protegerlo. Le cuida porque entiende que, si le apartase del ritual de los golpes francos directos, castigaría la moral de su jugador más desequilibrante.

Diego Latorre, exjugador del Boca y el Tenerife, se convirtió con los años en un buen especialista en patear tiros libres. “Ser o no especialista es cuestión de acierto”, dice cuando se le plantea el dilema que atormenta al goleador madridista; “en todos los equipos, más en el Madrid, siempre hay alguien que compite por lanzar las faltas. Aunque Cristiano tenga el ego muy alto, hay un momento en el que hay que pensar en el equipo. Otra cosa sería atentar contra el espíritu del grupo”.

“Supongo que la falta de eficacia de Cristiano es atribuible a cuestiones más psicológicas que técnicas”, abunda Latorre. “Es posible que haya desafíos que, por pequeños que parezcan, en un perfeccionista como él acaben convirtiéndose en una obsesión. Suele ocurrir entre los grandes jugadores cuando repiten situaciones que para ellos eran habituales. Pierden el toque y les cuesta volver al origen. Cristiano debería recordar cómo lanzaba las faltas en el Sporting de Lisboa: ‘¿Cómo le pegaba?, ¿en qué parte de la pelota…?’. Son cosas que se enquistan y se convierten en una bola de nieve”.

Frente al Espanyol, las cámaras de Canal+ grabaron a Cristiano lamentándose durante dos minutos por una falta errada. El bloqueo preocupa a todo el equipo, pero, sobre todo, angustia al jugador. Cristiano intenta cuidar su territorio, pero, en los últimos partidos, ha cedido un tiro a Özil y otro a Xabi Alonso. En la sala de espera aguardan otros virtuosos: Kaká, Granero y Benzema.

Juan Señor fue un avezado lanzador de faltas en el Zaragoza de los años ochenta. “Es el grupo el que da el visto bueno, el que identifica al especialista”, explica; “esto suele ir de la mano con la eficacia demostrada. En el Madrid hay tres o cuatro lanzadores excelentes. Lo ideal es que los tiros se repartan según la distancia a la portería y la posición, según sea a la izquierda o a la derecha”.

Señor entiende que Cristiano debería limitarse a ejecutar las faltas de larga o media distancia. “La eficacia de Cristiano ha sido escasa y no se han permitido otras posibilidades”, dice; “esto se soluciona mirándose a la cara entre los compañeros. Son pautas que marca el grupo. Yo dejaría que Alonso lanzara las faltas más cercanas desde la derecha y a Özil las de la izquierda siempre que no estén a más de cuatro metros del área. Ellos serían capaces de superar la barrera, que es de lo que se trata cerca de ella. A Cristiano le daría las faltas a partir de cuatro metros del borde del área porque su disparo es mucho más potente. Por su técnica de golpeo con el empeine, sus tiros cogen la curva basándose en una trayectoria recta, con una curva muy pronunciada al final. Esto es lo ideal cuando hay mucha distancia”.

Toni Kroos y Franck Ribéry apuntaron una solución al dilema cuando se jugaron una falta la piedra, papel o tijera en el último partido entre el Hertha y el Bayern. Ganó Ribéry. Pero su lanzamiento no acabó en gol.

 
Top