El ABC de Marcos Villasmil – Dirigente de la Democracia Cristiana Internacional

El analista considera que el muro de silencio que rodeó a Cuba por 50 años está comenzando a resquebrajarse

“Hoy en Cuba no hay ciudadanos,   lo que hay son sobrevivientes”

La presencia del Papa en la isla presionará la apertura. Gracias a las redes sociales la dictadura castrista ha perdido el monopolio de la información y la comunicación. Fidel copió a Stalin y Chávez copia a Fidel los métodos de represión, señala el experto en la transición cubana.

Macky Arenas.

Marcos Villasmil ha sido un baluarte en el trabajo de análisis político para la Democracia Cristiana Internacional. Comenzó como secretario de Asuntos Internacionales de la juventud copeyana en Caracas, pasó a secretario adjunto del partido en el área y, cumplida la etapa nacional, se fue a estudios en el exterior en diversas ocasiones, llegando a ocupar el cargo de Secretario General de la JUDCA (Juventud Demócrata Cristiana de América) y Secretario Internacional de la UIJDC, el organismo internacional que agrupa a la juventud demócrata cristiana, con sede en Bruselas, Bélgica. Coronó como Secretario General Adjunto de la ODCA, la organización de los democristianos en el continente americano. En la actualidad imparte cursos de capacitación y formación en las áreas de toma de decisiones, estrategia y negociación. Su proyecto intelectual es modelar el partido del futuro para una Cuba democrática… o para Venezuela, si en verdad tomamos en serio eso de adecuar los partidos para rescatar la libertad y el Estado de Derecho. Hace pocas semanas participó como ponente en México durante un congreso donde se abordó la situación cubana. Estas son sus reflexiones para los lectores de ABC de la Semana.

– ¿Qué es el “Consenso Cubano”?

–  Es una organización de la cual forma parte fundadora el Partido Demócrata Cristiano Cubano. Es la unión de un muy variado espectro de organizaciones cubanas, tanto en el exilio como en toda la isla, políticas o no, que vienen trabajando con dos objetivos fundamentales: la concertación en busca de una reconciliación nacional entre el pueblo de Cuba. Esto es en el marco de un proceso de cambios inevitables que hasta el propio gobierno ha tenido que reconocer.

 – ¿Hay verdaderos cambios en Cuba?

– Justo ese tema forma parte de las discusiones internacionales que desarrollamos actualmente. Los cambios que el gobierno cubano trata de impulsar van acompañados de cambios que están ocurriendo en la isla, como por ejemplo las redes sociales tecnológicas, las cuales logran que por primera vez en Cuba el gobierno no tenga el monopolio de la información. Eso ha afectado las políticas de derechos humanos, pues ya la posibilidad de denunciar las violaciones por parte del gobierno es mucho más fácil. El muro de silencio que rodeó a Cuba por 50 años está comenzando a resquebrajarse.  El mensaje del Papa cobra una vigencia descomunal cuando llama a Cuba a abrirse a una sociedad en libertad.

 –  ¿Qué balance le merece la visita de Benedicto XVI a Cuba?

 – Creo que todo lo que se ha dicho puede resumirse en la manera cómo el discurso papal es referencia y condena permanente de una situación profundamente injusta. Perfectamente coherente con el pensamiento de la Iglesia en materia social. Su doctrina establece claramente que la comunidad política está esencialmente al servicio de la sociedad civil y no al revés. Ese es un fundamental principio del Cristianismo, vital para analizar la situación cubana. Ello conduce  a una segunda consideración y es la inminente dignidad de la persona humana. Hoy en Cuba no hay ciudadanos, lo que hay es sobrevivientes. El principal daño que se ha hecho allí, más que el económico y material, es el daño antropológico a la dignidad de la persona humana.

– Pero el magisterio de la Iglesia es básicamente pedagogía…

– Le piden al Papa que sea “la voz de los que no tienen voz” y en todos sus discursos, desde antes de arrancar al viaje, fue tajante: “El comunismo y el marxismo han fracasado”, lo cual indica que los cambios no pueden ser cosméticos por mantener una gerontocracia socialista que no es sino la fachada del totalitarismo y la tiranía más terrible de la historia de América Latina.

– A cada reunión, congreso o coyuntura importante, el gobierno anuncia cambios, sobre todo en el área económica y algunos imperceptibles en el nivel político, ¿hay algo significativo en esos cambios?

– Se ubican en aspectos del hecho económico, no en su integralidad. Marino Murillo, uno de los jerarcas cubanos, aclaró que no habrían reformas políticas, sino económicas. El detalle es que las propias reformas económicas están fracasando. Oscar Espinoza, un destacado economista de la isla, ha revelado que sólo 35.000 del 1.300.000 funcionarios públicos que Raúl Castro aseguró pasarían al empleo privado, lo han hecho exitosamente. Cuba fue históricamente, hasta 1959, la mayor productora de azúcar del mundo, hoy ha bajado al nivel del siglo XIX. En el año 1990 había 150 centrales azucareras en Cuba; hoy hay solo 56. El salario medio mensual real y las exportaciones han bajado alarmantemente.

“La libertad religiosa va en contra de los principios fundamentales del marxismo-leninismo” - Marcos Villasmil

“Venecuba”

– En medio de ese panorama, ¿qué significa Venezuela?

– Aquí entra el tema venezolano. Le estamos dando entre 6 mil y 7 mil millones de dólares al año. El paquete más importante para el régimen: los $3.700 millones que son los 100.000 b/p al día que le estamos dando a Castro. El gobierno cubano exporta $4 mil millones, reciben remesas (familiares en el exterior) por $1.600 millones; el turismo genera $700 millones. Si se llegara a eliminar el subsidio venezolano, el derrumbe total del sistema económico y social sería más dramático que el desplome de la Unión Soviética, cuando Cuba perdió su sostén…

– El “período especial”…

– Así es. Fue atroz. Podemos imaginar qué tipo de período especial sobrevendría a Cuba si ahora Venezuela deja de enviar los recursos que Hugo Chávez le envía a los Castro, a cambio de nada.

–  Ellos prefieren hablar de “bloqueo”…

–  Ese es el término que usan los comunistas. En realidad se trata de un embargo que comenzó con el Presidente Eisenhower en el año 1960, profundizado por Kennedy, que con el paso del tiempo pasó a ser un arma del régimen castrista para justificar los desastres de los cuales son responsables. En realidad, desde hace muchos años, el principal proveedor de productos agrícolas y medicinas a Cuba es EEUU. El verdadero bloqueo histórico para los cubanos es el embargo del pluralismo por parte del régimen, del acceso a la verdad, del debate, del contacto con el exterior. Un artista cubano dijo una vez que había que romper los mitos de la diferencia…

– La misma diferencia que trata de imponer el gobierno de Hugo Chávez entre los venezolanos, con la prédica de la división y el odio…

– Y la misma que identifica a la gerontocracia cubana de más de medio siglo, con la neo-tiranía que los  venezolanos  llevamos sufriendo por 13 años. Ello ha llevado a la destrucción de las instituciones, a sustituirlas por el liderazgo caudillista. Una de las características del sistema político venezolano hoy es la debilidad de los partidos. A ello se une la falta de transparencia, de formación de cuadros y otras fallas que hay que cubrir. Son materias pendientes.

 – Como pendiente tiene el gobierno cubano el tema de los cambios. ¿De qué manera podría la visita del Papa generar repercusiones en esa dirección?

–  La presencia del Papa en Cuba hay que inscribirla dentro del proceso general de cambios que se dan en ese país. Por más provecho que el régimen intente sacarle, no puede impedir que lo haga también la oposición, tanto interna como externa. Y la misma Iglesia, a la cual no se debe juzgar por los actos exteriores, entendiendo que hay una dialéctica oculta que permanece así por elemental discreción, logrará avances que ya el mismo Papa delineó: “Cuba debe abrirse a la libertad”. No hay posibilidad –quiera o no el régimen- de parar ese proceso. Están hundidos social y económicamente.

– ¿Cuánto puede ayudar la Iglesia en acelerar el paso?

– Tomemos en cuenta que la función de la Iglesia es pedagógica. No sólo se trata de cumplir con los rituales del catolicismo, sino también es importante el trabajo social y pastoral que, llevado a sus últimas consecuencias, confronta al régimen en dos aspectos fundamentales: el daño antropológico de que hemos hablado, a la persona humana y el daño a la comunidad, a las instituciones. Allí es donde se une lo político con el pensamiento social cristiano. Y no me refiero a un partido político sino al pensamiento social de la Iglesia, a la doctrina que sostiene la enseñanza de la Iglesia. Se une el trabajo pastoral con el de reivindicación y crítica a la injusticia que ha prevalecido por 50 años en Cuba. Esa labor callada de la Iglesia, sostenida durante todo este tiempo en Cuba, es la que no se conoce porque no se publicita. Es su papel pedagógico que es un hecho permanente.  

– Y eso que hasta hace poco ser católico era perseguido en Cuba, porque el régimen cubano se define ateo…

– La libertad religiosa va en contra de los principios fundamentales del marxismo-leninismo, que es por esencia ateo y materialista. Ahora se abre a permitir cierto grado de libertad religiosa. Es el caso de Hugo Chávez, que pasará a la historia como el comunista más creyente, pues no sólo proclama su fe en Cristo, sino en los espíritus  de la sabana, en los babalaos, en cuanto dios pueda servir a su “misión lástima”. Zaratustra, el budismo, todo le viene bien.  Eso debe confundir mucho, por ejemplo, a los europeos que terminan no tomándoselo en serio. 

Marcos Villasmil

Libertad de conciencia

–  Sin embargo, los cambios se toman su tiempo como todo proceso social. El Papa ha sido claro al afirmar su convicción de que, siendo la libertad religiosa la primera para el ser humano, ella abrirá el camino a las demás. ¿Es claro eso?

– Muy claro. Se trata de la libertad de conciencia. Gracias a las redes sociales, a la tecnología de comunicaciones de que disponemos hoy, el gobierno cubano ha perdido el monopolio de la información y la comunicación. Esa libertad de conciencia se expande pues los cubanos hoy están logrando comunicarse entre sí  y con el exterior con mucha mayor facilidad. La diáspora está cambiando para convertirse en comunidad. Los cubanos dispersos por el mundo hoy están más cerca de sus compatriotas dentro de la isla. El gobierno no puede evitar que la crítica crezca dentro de Cuba y se escuche hacia fuera.  Cuando Juan Pablo II visitó el país no se vio a un señor gritando a pleno pulmón contra el régimen como sucedió esta vez en Santiago de Cuba. Tampoco existían las Damas de Blanco ni esa oposición que hoy vemos más robusta. Eso no tiene regreso y el gobierno lo sabe. 

– ¿Qué es lo predecible con las transiciones?

– Que son impredecibles.

– Pero en Cuba pasó lo que sabíamos, que durante la visita del Papa arreciaría la hostilidad contra los disidentes…

– Ellos no pueden producir cambios significativos en la represión y violación de los derechos humanos porque es vital, representa el centro del poder mantener esa zozobra. La gran institución que existe en Cuba es la represión, que ejercen a través del ejército y el Ministerio del Interior con su G2. Hay otra y es la Iglesia Católica. Al cabo de medio siglo Cuba no ha logrado producir un solo trabajo teórico de valor sobre el marxismo, ni un libro, ni siquiera una página. El régimen solo aprendió a reprimir, eso fue lo que tomó de la URSS porque es lo único que interesó a Fidel Castro. Mantenerse en el poder era su objetivo y a ello dedicó toda su energía. De nuevo podemos establecer una analogía con Chávez, quien se ha esmerado en aprender eso de Fidel. El debate sobre si es o no comunista pasó a segundo plano. Simplemente hará todo lo que esté a su alcance para mantenerse en el poder. Fidel copió a Stalin y Chávez copia a Fidel los métodos de represión y de control.

 –  ¿Cuántos visitantes han desplegado el discurso humanista y confrontacional que el Papa desarrolló en Cuba?

– La  visita del Papa Benedicto XVI contrasta terriblemente con la periódica visita que dispensan mandatarios o líderes latinoamericanos a Cuba, donde se limitan a hacerle la cortesía al ídolo, a la “vedette” que es Fidel Castro.  Lula, la Bachelet, Fernando Lugo y paremos de contar. Hay un caso reciente que vale la pena destacar, el de Alicia Barcena, una bióloga mexicana, secretaria ejecutiva de la Cepal (consejo asesor en materia de economía). Ella estuvo hace un mes en Cuba y, en una conferencia, se atrevió a asegurar cosas como estas: “Para hablar de igualdad hay que venir a Cuba” y “América Latina tiene mucho que aprender de Cuba… porque sus medidas de cambio son una ruta clara para muchos países”. Ella no es ninguna improvisada, llegó a ser jefe de gabinete de Koffi Anan cuando éste era Secretario General de la ONU y en Cuba se comportó como “Alicia en el país de las maravillas”. Comparemos con el mensaje papal y que cada quien saque sus propias conclusiones.

 

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