El preciado líquido… depreciado

Nitu Pérez Osuna

Nitu Pérez Osuna


NITU PÉREZ OSUNA
pereznitu@gmail.com 

 

“Por considerar que se está creando alarma y zozobra en la población, el Concejo Municipal de Valencia aprobó solicitarle a la Consultoría Jurídica de este organismo, que elabore un acuerdo de rechazo a las recientes declaraciones del gobernador, Henrique Fernando Salas, según las cuales cerca de 3 millones de habitantes de Carabobo y Aragua estarían consumiendo agua envenenada”

 

Esta declaratoria solo siembra más zozobra, alarma y preocupación. Porque el oficialismo, pretende acabar cualquier discusión con una amenaza de investigar al denunciante. Los venezolanos lo que queremos es una indagación, una pesquisa técnica seria de la calidad del agua que utilizamos para nuestro aseo personal, para la elaboración de los alimentos que consumimos e incluso de la calidad del agua que es utilizada para el riego de sembradíos que llegan, posteriormente a nuestras mesas.

Queremos evaluaciones formales sobre el mantenimiento de las plantas potabilizadoras. Queremos saber si es cierto o no lo que señala el gobernador de Carabobo en cuanto a: si el cloro y sulfato de aluminio que le agregan al agua de dichas plantas es 10 veces más de lo normal “para tratar de quitarles el mal olor” ocasionando la contaminación del agua que llega a las casas de la región central del país. ¿Es o no verdad esto? ¿Cuál organismo con documentos técnicos irrefutables nos puede negar tan angustiosa denuncia?

¿Será cierto que Hidrocentro inyecta 3.200 litros de agua de cloacas que le envían desde el lago de Valencia a la represa de Pao Cachinche que surte de agua “potable” a los estados Aragua y Carabobo?

¿Qué nos puede decir el honorable Concejo Municipal de Valencia en relación a la denuncia sobre el presunto envío de aguas inyectadas de cloacas de Pao Cachinche a Pao la Balsa y posteriormente a la planta Lucio Baldó que supuestamente no funciona porque solo puede purificar aguas dulces y no salobres como las que dicen enviar?

¿Será o no cierto que, de la planta Lucio Baldó, bombean esta agua no apta para el consumo a algunas ciudades y pueblos de Maracay donde se encuentra la Laguna de Taiguaiguai que a su vez contamina la represa de Camatagua y de allí se envía el agua a La Mariposa que surte de agua a Caracas?

¿Qué nos pueden decir sobre esto los ediles caraqueños?

Como no soy experta en la materia, busco información emanada de quienes sí lo son, y encontramos lo siguiente: “la bióloga Yilda Paredes reconoce que la salud de los ciudadanos está expuesta y explica que cuando se consume el agua distribuida por Hidrocentro las personas están absorbiendo las bacterias que afectan el sistema nervioso, la dermis y el sistema hepático. En los procesos de potabilización no se han retirado los elementos indeseables. Hidrocentro dice que el agua es apta para el consumo humano, pero no es potable”.

Edinson Durán, director del Movimiento por la Calidad del Agua, ha manifestado por su parte: “cuando no se retira el aluminio del agua se va alojando en el organismo. Hay estudios que demuestran que una población expuesta a estos metales puede presentar problemas neurológicos a mediano y a largo plazo”.

La respuesta a todas estas interrogantes no puede ser la elaboración de un acuerdo de rechazo a las declaraciones del gobernador, Henrique Fernando Salas. Lo indicado es investigar la denuncia que, de ser cierta, afectaría a millones de venezolanos que estaríamos consumiendo aguas turbias con sus nefastas consecuencias.

En 1995, se lanzó el Decreto 883 que sigue vigente, el mismo establece que el usuario tiene derecho a conocer las condiciones del agua que recibe. Eso es lo que queremos, que se nos respete el derecho de saber, a ciencia cierta, si el agua que consumimos está potabilizada. Ni más ni menos. Mientras tanto, continua la zozobra.

 

 

 

 

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