Militares y elecciones 7 de octubre

Rocio San MIguel

ROCIO SAN MIGUEL
rociosm@cantv.net    

 

La reacción del sector militar de cara a los resultados de las elecciones presidenciales del 7 de octubre de 2012, representa una incógnita para la mayoría de los venezolanos. Los márgenes entre ganador y perdedor que señalan las encuestas divulgadas y faltando apenas 5 meses de campaña, colocan por primera vez en 14 años, a la oposición política venezolana como una opción real de poder, situación que comienza a sentirse en los cuarteles…

¿Que los militares desconocerán los resultados? Eso no va a ocurrir. Los militares aceptarán el resultado que el Consejo Electoral indique. Eso está claro a pesar de las expresiones inconstitucionales de Rangel Silva, hoy ministro de la Defensa, o las de personajes como Cliver Alcalá o Antonio Benavides, comandantes de la Cuarta División Blindada del Ejército y del Regional Nº5 de la Guardia Nacional, sin asidero ni legitimidad alguna, amén de ilegales que señalan la existencia de una “Fuerza Armada Nacional Chavista”.

Sin embargo, varias premisas deben tomarse en consideración: 1) La amplia diferencia entre ganador y perdedor, en la elección presidencial del 7 de octubre próximo, sea quien sea el que resulte favorecido, es claro que genera estabilidad en el entorno militar. 2) La sustitución de Chávez por otro candidato del PSUV por ausencia temporal o definitiva del cargo, generaría la derrota del oficialismo en el mundo militar y claramente la derrota electoral del 7 de octubre, en este sentido algo está claro: No hay Chavismo sin Chávez en el sistema militar venezolano. 3) Los estrechos márgenes en el resultado electoral de octubre próximo, el más probable de los escenarios, generarían un escenario de tensión militar, el más peligroso de todos, dado el precedente de actuación ilegal de la mayoría de quienes conforman el alto mando militar actual venezolano, quienes participaron en las intentonas golpistas del 4F y el 27N. Este escenario se devela como el más parecido a la madrugada del 5 de diciembre de 2007, cuando Chávez se negaba a reconocer el resultado del referendo constitucional, con la diferencia de que el próximo 7 de octubre será una elección existencial en términos de poder.

La Fuerza Armada Nacional no es el alto mando militar y como nunca, tiene la oportunidad histórica de reivindicarse frente a la Constitución y ante los venezolanos de cara a los eventos electorales del 7 de octubre próximo. Las cuatro reformas a la Ley Orgánica de la Fuerza Armada Nacional que ha impulsado Chávez en el 2005, 2008, 2010 y 2011 por ahora solo demuestran que a pesar de las vergonzantes presiones a las que ha sido sometido el estamento militar, todavía hay resistencias y sobre todo que aún existe la oportunidad de empezar a edificar una Fuerza Armada Nacional que prestigie al país y se prestigie a sí misma.

 

 

 
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