Carmonazo y bufonadas

JORGE SAYEGH
JorgeSayegh@gmail.com

 

Parece un buen día para que reflexionen acerca de qué se considera como democracia

 

Hace pocos días se conmemoró la tristemente célebre ¿presidencia? de Pedro Carmona. O si se quiere ver, del golpe bufo en el que se embarcó la torpe oposición venezolana por no tener ninguna agenda, ideología, propuesta o principio político que no fuera la renuncia de un presidente autocrático.

Todavía me pregunto cuál extraña seducción llevó a tantos hombres y unas pocas mujeres (si es que alguna tuvo decisión, aunque firmaron) para montar semejante disparate y, peor aún, para tratar de defenderlo durante años como si se hubiera tratado de una salida democrática. Lo peor del caso es que les creo. Es decir, estoy convencido de que, para ellos, ese mamarrachería seudo institucional era una fórmula legítima. Lo que no los diferencia mucho del Gobierno de aquel entonces, que es el mismo que el actual y que siempre se ha considerado como la administración política más democrática de nuestra historia. A pesar de que se desvive desmontando el Estado de Derecho (que estableció) y contraviniendo todo principio lógico de civilidad, según la voluntad personal (o lo que se supone que esta sea) del jefe de Estado.

Pues parece que hoy es un buen día para que Tirios y Troyanos vernáculos reflexionen acerca de qué se considera como democracia. Cómo se entiende, cómo se definiría y, más que nada, cómo visualizamos lo que no es. Sería bueno que hoy, en vez de dejarnos llevar por las pasiones falsamente heroicas de unos y los reconcomios irresolutos de los otros, abriéramos los ojos para entender que, al final, el 12 de abril es solo otro capítulo más, donde los políticos mediocres de este país olvidaron que su responsabilidad es construirlo. Solo para seguir jugando el único juego que conocen.

 Hacerse del Estado para controlar el petróleo.

 

Nota de la Redaccion: Es bien sabido que ningún partido político avaló el decreto de Pedro Carmona y que muy pocos dirigentes asistieron. Que se recuerde, solo un gobernador en ejercicio y un ex gobernador suscribieron el documento. Todas las evidencias apuntan, en cambio, a que los acontecimientos del 11A, cuando Caracas salió masivamente a protestar la conducción del Estado, fueron utilizados para provecho propio por factores no políticos de poder, lo cual en nada desmerece la sabia reflexión del autor.

 

 
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