La empresa privada en el deporte venezolano

Luis Hernández Estrella

DESDE LAS CANCHAS
Luis Hernández Estrella
luisherestrella@gmail.com 

 

Desconocer lo que ha hecho la empresa privada por el deporte venezolano, es querer tapar el sol con un dedo. Cuántas empresas colaboran para que las televisoras presenten los juegos de béisbol de las Grandes Ligas y los juegos de las ligas de fútbol de España, Italia, Inglaterra, Brasil, Argentina y otras más, para que los televidentes puedan ver todo cuanto ocurre en el panorama deportivo mundial. Lo sucedido con Polar es pura pantalla para determinar si en verdad las empresas privadas acatan la situación planteada en la nueva Ley del Deporte.

Si alguna empresa colabora es la Polar, si no es así, los lectores puedan llegarse a las instalaciones deportivas de San Joaquín y verán no solo el estado de las  instalaciones, sino la cantidad de eventos que allí se realizan diariamente. Las instalaciones deportivas de Firestone y el aporte y la facilidad que ha dado el club, el amigo Franco Caverzán, y otros dirigentes de los diferentes deportes que allí tienen cabida, como  fútbol, el béisbol menor, las bolas criollas, el baloncesto de Libalca. Igual trato para el deporte lo tiene Good Year, Domínguez y Cía, entre otras. También es mayor el aporte que reciben los organizadores para los eventos internacionales que los que proporciona el Estado venezolano. Es lamentable que se ataque a la empresa privada desde diversos ángulos y el Estado en vez de colaborar  pone trabas de una u otra manera para atajar el avance comunicacional y técnico que se ofrece en aras de construir un mejor espacio.

En el ambiente deportivo existe el mayor respeto por las normas y decisiones que hacen ver que hay no solo democracia, sino la preocupación porque el fanatismo no vaya a crear un camino conflictivo que produzca su efecto secundario capaz de desmotivar la acción deportiva. Un gobierno controlador que quiere intervenir a los entes regionales descentralizados-Fundadeporte- que quiere controlar las alcaldías -eliminó los Juegos Municipales Nacionales-, que quiere controlar el deporte estudiantil- Juegos Escolares-, que quiere inmiscuirse el béisbol profesional. Todo en aras de poder decir que hay una infraestructura deportiva macro como no había existido en la cuarta república.

El béisbol profesional, el baloncesto profesional, el fútbol profesional, y el deporte menor conformado por asociaciones, ligas, clubes, y  los institutos  autónomos municipales, sobreviven a la ayuda que les ofrece la empresa privada en todo el país. Cerraron la puerta so pretexto de cobrarle impuesto a las empresas grandes, tratando de limitar el espacio constituido por las diferentes compañías que ayudan a sacar el deporte menor adelante. Federaciones  y asociaciones deportivas están preparadas  para enfrentar  según sea el caso, la arremetida que se pone en evidencia, sobre el cobro de impuesto de acuerdo a las ganancias obtenidas por la empresa privada en el año fiscal. Un avance totalitario de querer ponerle la mano al béisbol profesional, entretenimiento deportivo favorito de los venezolanos, es la consigna que está puesta en el tapete.  Pero hay un deportivismo claro, que no acepta chantajes, y que se encuentra alerta ante el acoso socioeconómico que impone el gobierno.

 

 

 

 
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