Corrida laboral

Juan M. Raffali

Juan M. Raffalli


JUAN M. RAFFALLI A.
jraffalli@rdhoo.com 

 

No creo que el Presidente se atreva a dar el paso de nacionalizar las prestaciones sociales

 

Se acerca el 1° de mayo y crece la incertidumbre sobre la reforma de la Ley Orgánica del Trabajo. El proceso de gestación de esta reforma es absolutamente cuestionable, dado que los actores fundamentales no conocen con amplitud y certeza los textos que supuestamente se discuten. La sensación es que hay una Comisión Presidencial que está haciendo el trabajo complejo de redactar y hacer foros y entrevistas públicas, pero al final será la mano zurda del Presidente la que dirá cuál será el contenido de la reforma.

Esa es una especie de dejavu que nos recuerda la Constitución del 99. Mucho cacareo, muchas propuestas desde los pupitres tutelados por Luis Miquilena, pero a la hora de las chiquitas el gran constituyente fue Chávez. Lo que ocurre con la reforma de la Ley del Trabajo es que los sujetos pasivos de esa legislación, digamos que los afectados directamente por ella, son todos los venezolanos que reciben un salario bajo relación de dependencia, es decir prácticamente todo el pueblo. Entonces ¿cómo es posible que se siga el método de la legislación “encapillada” cuando lo que está en juego son los ahorros y los beneficios de los trabajadores?

El asunto es de tal sensibilidad que este manejo opaco de la información ya le ha rendido réditos negativos al propio gobierno. Ha cundido el pánico ante la posibilidad de que las prestaciones sociales terminen en un fondo administrado por el Estado. La gente se ha apresurado a solicitar hasta el 75% de sus prestaciones acumuladas, conforme lo permite la Ley vigente y ha ocurrido una especie de corrida laboral.

Esa situación es delicada pues muchas empresas no tienen las prestaciones reservadas en fideicomisos y la concreción de este pasivo tan importante que implica tener caja disponible para enfrentar un retiro caudaloso de prestaciones sociales, a esto se añade la angustia y mal ambiente que genera una situación laboral atípica e indeseable.

Sinceramente no creo que el Gobierno, o más bien el presidente Chávez, quien insólitamente nos hemos acostumbrado a que sea el único legislador, se atreva a dar el nefasto paso de nacionalizar literalmente las prestaciones sociales, él sería la primera víctima política de este error. En todo caso estos son los saldos de legislar sin debate y sin independencia de poderes públicos.

 

 

@ELUNIVERSAL

 
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