El ABC de Fernando Egaña – Abogado, profesor universitario y columnista

El analista considera que lo que se necesita es la reconstrucción de la economía productiva venezolana.

Es necesario que haya un cambio de gobierno y un cambio de régimen. El gobierno ha buscado convertir a la FAN es una pieza del engranaje proselitista del chavismo. Una campaña electoral es la contienda política por excelencia, señala el analista político.

 

Macky Arenas.

 

Demasiado maduro y bien portado, casi desde que tiene uso de razón. Ello se refleja en sus gestos educados y en el tratamiento sereno y acucioso de cada problemática que le toca abordar. Su cara  de niño bueno podría sugerir una trayectoria menos significativa, pero su curriculum dice otra cosa y tiene una agenda que vive repleta de actividades. Se llama preparación, capacidad y dedicación al estudio y el análisis. Abogado, columnista de opinión y profesor universitario. Ha sido ministro de Información y viceministro de la Secretaría de la Presidencia. Graduado de la Universidad Católica Andrés Bello, tiene una maestría en Administración Pública en la Escuela Kennedy de Gobierno de la Universidad de Harvard. Es profesor de Estudios Políticos en la Universidad Metropolitana y en la Universidad Central de Venezuela, y de Comunicación Política en la Universidad Monteávila.

 

¿Qué perspectivas visualiza de aquí al 7 de octubre? Ante un panorama de violencia de distinto género, ¿qué posibilidades reales hay de completar el  segmento sin contratiempos?

– Toda campaña electoral bajo el reino de la llamada revolución bolivarista tiene que estar erizada de dificultades y amenazas, porque en Venezuela el eco-sistema electoral está configurado para que haya una campaña hegemónica: la del oficialismo. En nuestro país, no hay una institucionalidad comicial conforme a las disposiciones de la Constitución; lo que hay en un aparato que funciona a favor de una parcialidad y por lo tanto en desmedro de las parcialidades no-oficialistas o de oposición.

 

– ¿Tienen razón, entonces, quienes abiertamente desconfían del proceso e incluso piensan que no se debe votar?

– Ello no significa que no se deba participar en las votaciones convocadas; al contrario, la participación es indispensable pero sin perder de vista el contexto en que se realizan, y advirtiendo plenamente los problemas y las oportunidades. En ese sentido, el ventajismo, la inequidad y la falta de transparencia son formas de violencia electoral.

– El ventajismo lo practica el gobierno, pero en todo proceso hay ventajas y desventajas en cada una de las partes: ¿Qué fortalezas y debilidades observa?

–  En el campo de la oposición o resistencia a la hegemonía imperante, el activo más importante es la unidad de los esfuerzos políticos, comenzando por la candidatura unitaria, la de Henrique Capriles Radonski, surgida de un también proceso unitario o las primarias culminadas el 12-F. Así mismo, otro activo es la existencia de la MUD como plataforma para concretar las aspiraciones de unidad. Activos pues que deben cuidarse y proyectarse.

 

– ¿Los pasivos? ¿Puede, por ejemplo, irse a un a guerra ignorando al enemigo?

– Y entre los pasivos señalaría la noción de que la confrontación política es indeseable porque favorece al oficialismo. En realidad, una cosa es la polarización en los términos planteados por Chávez, que desde luego lo favorecen, y otra cosa es la polarización en sí misma como expresión de lucha política. Lo que debe evitarse es caer en la trampa de la polarización chavista, o sea la supuesta de ricos vs pobres… pero no rehuir sino buscar la contienda en los términos que sean perjudiciales para la satrapía y beneficiosos para su superación. Al fin y al cabo, una campaña electoral es la contienda política por excelencia.

 

“La dirigencia de la oposición está mejor equipada” - Fernando Egaña

Fortalecimiento de la oposición

–  ¿Qué “equipamiento” lleva el liderazgo de oposición para encarar lo que viene?

– Hoy en día la dirigencia de la oposición política venezolana está mejor equipada que en el pasado reciente, porque cuenta con un elenco legitimado a nivel estadal y municipal, así como arraigado a las bases sociales, incluso mucho más allá de los terrenos propiamente opositores. Además, se cuenta con equipos técnicos que reúnen a profesionales destacados de numerosas disciplinas, en suficiente capacidad para elaborar programas de gobierno. Así mismo, el equipo de más valía es la conciencia de la perseverancia, es decir que la lucha no puede desplegarse pensando en mañana por la mañana o el mes entrante. La perseverancia es una clave que ha permitido el fortalecimiento de la estructura política de la oposición.

Pero la debilidad sigue estando en el discurso, que aún no consigue esa voz alternativa, de fortaleza, de contrapeso y esperanza que el país necesita para encarar el futuro. 

 

– El CNE se mantiene integrado de una manera que lo adosa al gobierno y la falta de transparencia ha sido el común denominador de sus actuaciones. ¿Es abstencionista contar la verdad sobre el tipo de sistema que enfrentamos? ¿Conviene o no informar al electorado?

– En la Venezuela dominada por el régimen de Chávez no puede haber procesos electorales genuinamente transparentes, porque el requisito fundamental para ello es que haya una autoridad o arbitro imparcial, y el CNE ha estado y está pública y notoriamente parcializado. Esa realidad no debe esconderse sino plantearse con las masivas evidencias por delante. Cabe acá célebre frase del prócer uruguayo José Gervasio Artigas: con la verdad ni ofendo ni temo. Y debe también insistirse que a pesar de dicha parcialización, el régimen ha sido derrotado en las urnas, como en el referendo del 2007 y en las elecciones legislativas del 2010; que luego de esos reveses, ese mismo régimen haya desconocido de hecho a la voluntad popular, es otro tema. Pero lo cierto es que con todo y su grosero ventajismo, es posible obtener una victoria comicial el 7 de octubre.


– Hay quienes parecen pensar que aquí las cosas fluirán de tal manera que sólo habrá un cambio de gobierno, resultante de  una elección. ¿No es preferible encarar una transición en toda regla?

– Para que en Venezuela pueda darse un proceso de reconstrucción político-democrático y económico-social, es necesario que haya un cambio de gobierno y un cambio de régimen. Un gobierno o poder ejecutivo distinto es una condición necesaria pero no suficiente. Se necesita cambiar el régimen despótico y arbitrario por uno institucional, incluso de acuerdo a los cánones de la Constitución de 1999. En Venezuela impera un régimen para-constitucional que no podría continuar, aún con un cambio de gobierno, porque lo haría inviable. La transición de la que tanto se habla no es una entre un gobierno y otro, sino hacia un sistema políticamente democrático, económicamente moderno y socialmente progresista, y para ello hace falta mucho más que un cambio en la titularidad del poder ejecutivo.

 

Garantías de gobernabilidad

 

¿Cuáles son la garantías de gobernabilidad y por cuáles vías se podrá sostener?

– Para que un gobierno de signo distinto pueda sostenerse y desarrollar una obra afirmativa, se necesita que impere la Constitución y que se respete la gobernabilidad democrática, es decir el sistema de separación de poderes, en el que el poder ejecutivo tiene una importante capacidad de acción, y además tiene la iniciativa de proponer cambios de fondo al sistema político. Y para que ese marco funcionara, es indispensable dejar atrás el régimen para-constitucional que se articula al poder concentrado del señor Chávez y que se ampara en el llamado “poder popular”; nada de lo cual está contemplado en la Constitución formalmente vigente. Eso es lo que debe cambiarse sustancialmente para que puedan darse garantías de gobernabilidad democrática.


–  Aunque el sector militar sea una “caja negra”, ¿Dentro de que escenarios probables podría darse su participación?

–  Uno de los fundamentos de la gobernabilidad democrática es la sujeción del poder militar al poder civil legítimamente constituido, y el que la Fuerza Armada le de pleno cumplimiento a sus funciones y responsabilidades constitucionales. Eso no ocurre en  Venezuela, a contravía de la mayoría de los países de América Latina, porque el régimen de Chávez ha buscado transmutar a la FAN en una pieza de su engranaje proselitista al servicio no de la nación sino de un proyecto de dominación particular. Por eso, la nacionalización de la FAN es una tarea necesaria para resguardar la gobernabilidad democrática, y eso significa que la fuerza militar venezolana avance hacia la institucionalidad verdadera, el profesionalismo, la competencia en la defensa de la seguridad y el territorio y la participación en el desarrollo armónico del país. La desfiguración partisana de la FAN puede y debe ser superada, para que logre convertirse en una institución moderna, reconocida por todo el país independientemente de corrientes políticas, y garantía de respeto a la soberanía popular.

– ¿Cuál aprecia usted que es realmente la situación económica de Venezuela? ¿Es factible la recuperación del país, una vez restablecido el estado de Derecho?

– Más que la recuperación lo que se necesita es la reconstrucción de la economía productiva venezolana, desde sus propios cimientos, porque debe empezarse por rescatar el valor de la propiedad como fundamento esencial de la actividad económica. El régimen de Chávez está dejando una ruina económica que sólo los muy elevados precios del petróleo logran acolchonar. La deuda nacional se ha vuelto sideral y transgeneracional, porque estaremos pagándola por largas décadas. La infraestructura industrial está por los suelos, y la capacidad de emprendimiento e inversión se ha venido evaporizando. Pero esa reconstrucción es factible porque el mercado petrolero internacional tiene buenas perspectivas y el potencial petrolero del país, por ende, también. Uno de los mayores daños que esta satrapía le ha infligido a la economía nacional es el reforzamiento al máximo de todos los mitos erróneos sobre la dinámica económica, comenzando por el culto al populismo radical y a la noción del Estado dispensador de todo, en desmedro del trabajo productivo y el estímulo de la creatividad personal, familiar y social.

 ¿Cómo evalúa el comportamiento de los medios de comunicación? ¿Lograrán “pasar el Jordán” y dar la bienvenida a la democracia de la mano de la sociedad civil?

– En Venezuela hay tres tipos de medios de comunicación: los completamente alineados a la propaganda oficial, como el llamado “sistema nacional de medios públicos”, al que debe agregarse una gran parte de los “medios comunitarios”, que en verdad son una distorsión del concepto porque su verdadera “comunidad” es con la “partisana” política. Luego están los medios formalmente independientes, que se encuentran subordinados a la auto-censura, y por lo tanto ni son ni autónomos ni libres de temores. Y luego están otros medios que sí son efectivamente independientes y que adelantan su política editorial con base a sus convicciones y percepciones de la dura realidad. Son los menos, por cierto, cuantitativamente hablando, pero están ofreciendo un gran ejemplo de defensa de la libertad de expresión. Deberían recibir más apoyo de la opinión pública, y son el fundamento y la esperanza del renacimiento de un panorama comunicacional sin ataduras gubernamentales ni de poderes fácticos. Mientras tanto continúa prevaleciendo la denominada hegemonía comunicacional del Estado revolucionario, cuyos pivotes son el aumento de la plataforma de medios, el repertorio normativo para amedrentar, la vasta maquinaria de propaganda roja, y la represión mediática, cada vez menos selectiva. Ignorar esta realidad es un craso error, y no contribuye a la lucha para superarla.

– La Iglesia Católica, a pesar de todas las baterías que HCH ha enfilado en su contra,  es el escenario que escoge en momentos cruciales, lo que parece mantener a la Institución  intacta y con la credibilidad en alto. ¿Cuál es su comentario?

– El gran papel de la Iglesia en la realidad venezolana del presente es plantear la verdad a la luz de la Doctrina Social de la Iglesia, para formar y orientar la conciencia de los venezolanos, incluyendo la política. No es propio de la Iglesia adoptar preferencias político-partidistas, pero sí lo es la defensa de la democracia como sistema de vida y la defensa de los derechos democráticos de los venezolanos. Considero, por ejemplo, que el Cardenal Urosa ha venido dando un claro ejemplo de cumplimiento de esos deberes. Y en cuanto a la relación del señor Chávez con lo religioso, lo que puede decirse es que es utilitaria y manipuladora. Esperemos, sin embargo, que siga los consejos para el arrepentimiento sincero que le ofreciera el monseñor caroreño Herrera Riera en su carta pública…

 

 

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