La nueva ola xenófoba que recorre Europa

FRANCIA – HORA “0”

El resultado de la Primera vuelta en las elecciones presidenciales realizadas el pasado domingo fue un duro golpe para las aspiraciones de Nicolás Sarkozy. El Presidente francés, quien busca la reelección, se ve debilitado de cara a la segunda vuelta, pese a haber quedado a apenas un punto del ganador, por la fuga de los votos de derecha hacia Marine Le Pen quien de paso ha llamado a los suyos a la abstención. 

La fuerza de la ultraderecha, representada en Francia por Le Pen no es algo que sorprende en la Europa de hoy, aunque si suscita lógica preocupación, tanto por las tragedias que en el pasado provocó el extremismo, como por el temor de que un gobierno socialista en Francia pudiera debilitar la estrecha alianza con Alemania que ha permitido avanzar, pese a grandes obstáculos políticos y económicos, en el difícil proceso de estabilizar la eurozona.

De ganar la presidencia Hollande, el suyo sería, además, el único gobierno de izquierda entre las naciones más importantes del continente. Como es sabido, en Alemania, Inglaterra, Italia y España gobiernan líderes de partidos conservadores.

 

 

 

Con casi el 20 % de los votos, Marine Le Pen rompe el récord que conquistó su padre, Jean-Marie, en las presidenciales francesas de 2002

Guillermo Llona/ Madrid

 

afp

Marine Le Pen ha logrado el tercer puesto en la primera vuelta de las elecciones presidenciales francesas. Con el 18,10 % de los votos, Marine rompe el récord que conquistó su padre, Jean-Marie, en las presidenciales de 2002. Entonces, el ultraderechista Frente Nacional se hizo con el 16,7 % de los votos y consiguió acceder a la segunda vuelta de las presidenciales. El candidato conservador, Jacques Chirac, consiguió unir los votos de todos los franceses contrarios a la política xenófoba que defendía Le Pen.

El Frente Nacional, que tradicionalmente ha cosechado en estas elecciones un 15 % de los votos, ha dejado atrás en la carrera al Elíseo a los centrista de François Bayrou y a la extrema izquierda unida tras el candidato Jean Luc Mélenchon. Ahora las miradas de la extrema derecha francesa estarán puestas en los resultados del partido de Sarkozy en la segunda vuelta. Si la gobernante Unión por un Movimiento Popular obtuviese muy malos resultados, el partido de Marine Le Pen tendría mucho que ganar, pues se ofrecería como alternativa sólida al descontento votante conservador. Pero la UMP también mira al FN. Sarkozy necesita los votos de la extrema derecha para seguir viviendo en el Elíseo.

 

Le Pen obtiene gran apoyo entre los votantes más jóvenes

Uno de los datos que más inquietan a los sociólogos es el enorme apoyo que ha obtenido el Frente Nacional entre los votantes más jóvenes. Como ocurre en otros países de Europa, la ultraderecha se está haciendo fuerte entre los jóvenes, descontentos con los partidos que tradicionalmente se han turnado en el poder en Francia y en el resto del continente. Marine Le Pen es la candidata favorita entre los jóvenes entre 18 y 24 años, y uno de cada cuatro de ellos apoyaría la salida de Francia de la Unión europea, de la zona euro, el reforzamiento de las barreras fiscales y la expulsión del país de decenas de miles de inmigrantes.

La profesora de Historia Contemporánea de la Universidad Carlos III de Madrid Montserrat Huguet Santos explica algunas de las posibles razones del ascenso de la extrema derecha francesa. «Francia malvive desde hace tiempo con la idea de pérdida de su famosa época de esplendor, los Treinta Gloriosos, y partidos como el FN estimulan el chovinismo nacional, provocando en algunos franceses un cierto espejismo de que la recuperación de la grandeur es posible», afirma Huguet. Y añade, «no hay que olvidar tampoco la personalidad de Marine Le Pen: una mujer aún joven y de aspecto dinámico, hecha a sí misma y que, en su faceta de madre divorciada y abogada de profesión, parece haber captado la identidad de familias y muchas mujeres de la clase popular, desencantadas por la escasez de oportunidades para ellas mismas y sus hijos y de los escasos apoyos -a su juicio- que les presta el Estado».

 

 

El virus se expande

La ultraderecha está obteniendo en los últimos años muy buenos resultados electorales a lo largo y ancho del continente europeo. Hace un año, el partido Verdaderos Finlandeses consiguió en las elecciones parlamentarias de Finlandia el mismo resultado que obtuvo ayer el Frente Nacional de Marine Le Pen. Acarició el 20 % de los votos y se convirtió en la tercera fuerza política del país escandinavo. El partido liderado por Timo Soini, cosechó sus mejores resultados vendiendo al electorado un mensaje claramente xenófobo y antieuropeísta. Cuando les acusan de racistas, los miembros de Verdaderos Finlandeses afirman que sólo son «patriotas».

 

Haider acusó a Churchill de ser «uno de los mayores criminales del siglo XX»

En Hungría, Jobbik, el Movimiento por una Hungría Mejor, se ha convertido en la tercera fuerza política del país con un mensaje también antieuropeísta que identifica a judíos y gitanos como los mayores enemigos de Hungría. El partido cuenta con una organización paramilitar, la Guardia Húngara, de estética parecida a la del nazi Partido de la Cruz Flechada, que gobernó Hungría de 1944 a 1945. En Austria, la extrema derecha se puso en pie gracias al trabajo de Jörg Haider, que lideró inicialmente el Partido de la Libertad de Austria (FPÖ) y luego la Unión por el Futuro de Austria (BZÖ), una escisión del primero. Con guiños cómplices al pasado nazi del país, antes de morir en 2008, Haider convirtió a la ultraderecha austriaca en la alternativa a los dos partidos tradicionales que se turnaban en el poder. El líder de extrema derecha elogió a los veteranos nazis en Austria, y acusó a Winston Churchill de ser «uno de los mayores criminales del siglo XX».

 

Wilders pide la «deportación de los terroristas callejeros marroquíes»

A diferencia de la ultraderecha austriaca y la húngara, en Holanda, el Partido por la Libertad (PVV) que dirige Geert Wilders centra sus ataques, casi exclusivamente, en el «enemigo musulmán». Wilders defiende la prohibición del Corán, del burka y la «deportación de los terroristas callejeros marroquíes». Tras las elecciones generales de 2010 el PVV se convirtió en la tercera fuerza política de Holanda y mantuvo en el poder hasta 2012 al gobierno de Mark Rutte , líder del conservador Partido Popular por la Libertad y la Democracia.

Con distintas características en cada país, la extrema derecha xenófoba gana cada vez más poder en toda Europa. Sin que nadie pueda predecir cuál es su techo. O si podría llegar a gobernar algún día el continente. La profesora Montserrat Huguet sostiene que «aquellos que creen tener más que perder en época de vacas flacas se pueden mostrar partidarios de discursos políticos en los que prima el recelo hacia el otro, o incluso la exclusión, aún a costa de la cesión de cuotas de participación en el sistema democrático».

@GuillermoLlona

 
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