Acto final

Ruth Capriles


RUTH CAPRILES
ruthcapriles@yahoo.com 

 

Al gobierno del pueblo no se llega a través de la dictadura, ni proletaria ni autárquica

 

Su casa es de agua. Un diluvio lo trajo, otro se lo lleva. Aquél trajo el barro, éste limpia el terreno donde resembraremos. Escampará y veremos. Mientras, resguardémonos de las furias de los que caen, siguiendo nuestros caminos impertérritos. Que el drama sigue su curso hasta el final.

En este país de luz vertical y despiadada, que no deja resquicio para el misterio y el romance, donde el lenguaje invierte la poesía y los cuerpos se muestran obscenos, asombra el simbolismo, de dimensiones míticas, del acto final de la tragedia revolucionaria. Gritaron “Revolución o Muerte” y les fue conferida la segunda opción. No se reta en vano a los dioses del inframundo. La enfermedad presidencial es un símbolo de la desintegración del gobierno y las declaraciones de Aponte no son una amenaza, sólo revelan la magnitud de la corrupción de la Justicia, las fuerzas armadas y el tren ejecutivo que actuaron en una obra de desnacionalización y entrega del país.

Y ya no pueden detenerse. Como en tragedia clásica, siguen invocando y ejerciendo el mal que convierte sus actos en suicidio, en destino inexorable de revolución frustrada.

El único resultado memorable de este proceso será la negación contundente del ideario comunista. De nuevo, esta vez en su versión populista tropical, el marxismo es refutado como ideología política práctica. No sólo es inviable; está equivocada. Al gobierno del pueblo no se llega a través de la dictadura, ni proletaria ni autárquica. A la igualdad no se llega mediante la estatización de los medios de producción, la miseria de todos, la irresponsabilidad colectiva en una voluntad general.

La competencia y el premio siguen siendo los incentivos y motivos del progreso social; el esfuerzo individual, el mérito y la educación, sus motores. A la nación se llega por la vida.

La duración del acto final y el costo para los venezolanos es imposible de prever. Sólo podemos desear que sea lo menos doloroso posible sin dejar de transitar por el nuevo camino de reconstrucción y esperanza.

 

 
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