GRACIAS Y MORISQUETAS

REPIQUE
Mélida Qüenza Ponte
mq0105@hotmail.com    

 

 

             El voto femenino es valioso, no en balde las mujeres somos mayoría en la población venezolana. En buena parte las mujeres llevan las riendas en la familia, lo que indudablemente les confiere importante incidencia en las opiniones y toma de decisiones en el grupo familiar, por la inclinación que demuestren las mujeres en el plano político y electoral se pueden canalizar varios votos, por lo que en los planes de campaña para las próximas elecciones presidenciales, los candidatos y sus respectivos comandos elaboran estrategias para atraer el voto femenino.

            Lo que parecen olvidar las opciones electorales en pugna es que no sirve cualquier cosa para buscar ese voto y lo que se pueda presentar como una gracia podría transformarse en morisqueta, con un efecto adverso al propósito inicial. Por lo general se tiende a banalizar el tema femenino, a reducirlo a simples propuestas, mejor dicho, a frases publicitarias que realmente denigran de la mujer como ser pensante, pues se limitan a la exposición de temas frívolos o a manera de chiste en un empeño de hacerlo gracioso, pero que en nada representan una propuesta seria, pensada en función de solventar un problema del sector femenino o que llene una aspiración del mismo.

            En ese sentido observamos que el candidato oficialista a la reelección aprovechó la gran controversia que reina en el país con motivo de las reformas a la Ley Orgánica del Trabajo (LOT), para anunciar por todo lo alto que allí se incluye como regalo a las madres la extensión del período pre y post natal para las mujeres trabajadoras. Nadie niega que las embarazadas necesitan de la mayor protección posible y que hay que garantizar la lactancia materna como algo esencial para el desarrollo físico y emocional de los recién nacidos, pero eso ha debido informarse y debatido suficientemente con las mujeres, con los trabajadores en general y con todos los sectores pues podría ocurrir que en la práctica se esté limitando los espacios laborales de las mujeres ya que muchos empresarios preferirán emplear hombres. Ojalá esta gracia no se transforme en morisqueta y a la larga no represente una lucha más de las mujeres para imponerse a la resistencia de los empleadores.

            Por su parte, el candidato de la derecha oposicionista realmente ha tenido unas salidas infelices. No sabemos si es que jugaba al humor negro cuando expresó que las mujeres votarían por él porque era un chocolate nuevo, algo así como que las mujeres eligen un presidente como eligen una chuchería. Situándonos a ese nivel de razonamiento, el candidato no piensa que el chocolate no gusta o hace bien a todo el mundo, por lo menos a mí me indigesta. Más infeliz no pudo ser la explicación de que las mujeres tenían que estar en la casa para atender a los niños

            Entre gracias y morisquetas veremos transcurrir la campaña. 

 

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