LA NUEVA ERA

JESÚS HERAS –  

Cuando Steve Jobs falleció en octubre de 2011, su empresa, Apple, había logrado superar a ExxonMobil, hasta entonces la mayor corporación del mundo. Por complemento, el valor accionario de Apple era mayor a la suma de las acciones de toda la banca europea. Hoy, siete meses más tarde, se cotiza a un valor 50% mas elevado.

No se trata de un simple acontecimiento noticioso. Si alguna señal faltaba para confirmar el inicio de una Nueva Era, (con sus inevitables secuelas políticas, económicas y sociales), el valor accionario de Apple lo aporta de manera inocultable. Para bien de un planeta amenazado por las emanaciones de CO2, y Del bienestar de futuras generaciones, la Era del Petróleo está llegando a su fin.

No será un final abrupto, por supuesto. Los estertores de la sociedad petrolera se sentirán por una y hasta dos décadas más. Pero con una influencia marcadamente descendente.

La aparición del vehículo eléctrico ya es un hecho. A la vuelta de tres años, comenzará el traslado masivo de la demanda automotriz hacia vehículos movidos por fuentes de energía alternas.

En cuanto a la generación eléctrica, más allá de los ríos y represas; de los paneles solares y de la energía eólica (que aprovecha la fuerza variable del viento), todas ya harto conocidas, nuevas opciones emergerán.  Una que ya ha comenzado a ser aprovechada son las mareas. Su movimiento ascendente y descendente, mueven gigantescos generadores subacuáticos. Pero pronto vendrá más. Las computadoras, que en los próximos años superarán la capacidad del cerebro humano, ayudarán a los científicos a acelerar el aprovechamiento de éstas y otras fuentes alternas, reduciendo de paso, la necesidad de depender en exceso de la energía nuclear. Es cosa de tiempo… pero lo veremos.

Esta es la cara positiva de la Nueva Era. La otra, será la quiebra u obsolescencia de muchisimas empresas y procesos; el masivo desempleo de seres desplazados por las nuevas tecnologías, un hecho cada día más visible en el mundo entero; y en en el mediano plazo, los efectos devastadores que tendrá el acceso a fuentes alternas de energía sobre sociedades como la nuestra excesivament dependientes de las exportaciones petroleras.

Apple, por supuesto, no ha estado sola. Aunque desde sus empresas, Jobs revolucionó el uso de la computadora, de las peliculas animadas, de la telefonía celular, de la música, la gigantesca industria que gira en torno a la computación y las comunicaciones, es muchísimo más que Apple. Microsoft, Google, Facebook son nombres que de inmediato se nos vienen a la mente.

Pero la  influencia de Jobs con su extraño carisma fue decisiva. Apple, vaya coincidencia, se convirtió, tal como en el comienzo de los Tiempos, en la manzana que al despertar nuestros más recónditos deseos, provocó nuestra expulsión definitiva del Paraiso análogico, y marcó emblemáticamente el inicio de la Nueva Era.

 

 
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