Un poderoso entretenimiento hecho por poderosos superhéroes

David Ribet

En el momento en el que la editorial Marvel decidió asumir las riendas de las adaptaciones cinematográficas de sus propios personajes optó por unificarlos en un mismo universo con tal de poder llevar a cabo una “superpelícula”. La primera semilla se plantó en 2008 con “Iron Man” durante un escena postcréditos en la que el protagonista, Tony Stark (Robert Downey Jr.), se encontraba con Nick Furia (Samuel L. Jackson), director de la agencia internacional pacificadora conocida como S.H.I.E.L.D, y principal impulsor de la iniciativa “Vengadores”. A partir de este momento, los esfuerzos se concentraron en conectar al resto de superhéroes (Hulk, Thor y Capitán América) entre sí mediante las distintas adaptaciones individuales de cada uno de ellos, e insertando en éstas y en Iron Man 2, al resto de personajes (Viuda Negra, Ojo de Halcón) que posteriormente formarían parte del “equipo vengador”. 

 

 

Con mayor o menor acierto, todos estos superhéroes se han visto representados a la gran pantalla y ahora es el momento de verlos juntos en acción,  gracias a Nick Furia que inicia una operación de reclutamiento a escala mundial para reunir al equipo de “Los Vengadores” con el fin de derrotar a un enemigo inesperado que amenaza la seguridad y supervivencia del planeta.

 

Director inexperto

 

No todos recibieron con buena cara la elección de Joss Whedon como el director de esta mega producción de 220 millones de dólares, quizás debido a su escasa trayectoria cinematográfica. Solo ha sido creador de dos series de televisión: Buffy Cazavampiros y Firefly y dirigió un film poco conocido: Serenty (2005).

De todos modos, es cierto que su elección era arriesgada, pero ahora, en vista del resultado, no se puede hacer otra cosa que felicitar a Marvel por tener tan buen ojo y a Whedon y compañía para haber logrado lo inaudito: que una película repleta de superhéroes funcione a las mil maravillas.

 

Los personajes

 

 Uno de los mayores temores cara a esta reunión de personajes era que unos eclipsaran a otros. Sin embargo, el protagonismo está bastante bien repartido, y la mayoría tiene sus minutos de gloria para su lucimiento personal. Evidentemente, alguno de los personajes, así como el actor que lo interpreta, goza de mayor carisma que el resto de sus compañeros (véase Stark/Downey Jr.), pero Whedon ha sabido equilibrar ese aspecto para que ninguno devenga en el centro de atención por encima de los demás.

Cada uno es una pieza clave e imprescindible de ese gran engranaje que es Los Vengadores, y funcionan tanto por separado, cuando desde el guión se perfilan las características que los definen; como en conjunto, cuando deben hacer piña y ayudarse mutuamente para alcanzar la victoria frente al enemigo.

Y aquí hay que  resaltar  uno de los ingredientes básicos en la receta de Whedon: la cantidad de humor que imprime en la historia, siendo participes de ello tanto Stark como el resto, y muy especialmente Hulk (Mark Ruffalo), que protagoniza un par de momentos que sólo se pueden calificar de hilarantes, en el mejor sentido de la palabra.

El Capitán América (Chris Evans) se erige como el líder nato del grupo, un soldado capaz de guiar a sus hombres a la batalla y de concienciarlos de la actitud que deben mostrar ante la amenaza que se les avecina. Existe cierto choque de personalidad entre él, un tipo relajado y sensato, y Stark, un playboy descreído y fanfarrón, pero nada que no se resuelva luego por el bien común.

Algo parecido ocurre con Thor (Chris Hemsworth) y Hulk, los dos miembros más fuertes del grupo. El primero tiene motivaciones mucho más personales de cara al enemigo, pues Loki no deja de ser su hermano (o hermanastro), y el segundo no parece estar muy comprometido con la idea de sacar su lado oscuro para ayudar al grupo más allá de sus aportaciones intelectuales como científico, pero ambos dejan a un lado sus intereses para formar esta alianza invencible. Thor se muestra mucho más maduro que en su primera llegada a la Tierra, y Hulk es, sin lugar a dudas, el mejor de cuantas versiones se han visto hasta ahora.

Viuda Negra (Scarlett Johansson)  conjuntamente con Nick Furia y Ojo de Halcón (Jeremy Renner) sean quienes cuenten con menor protagonismo, pero es algo lógico si tenemos en cuenta que son los únicos que no poseen “superpoderes” y que la situación a la que se enfrentan les supera. Aun así, ambos hacen todo lo humanamente posible para ayudar en la batalla y su participación resulta indispensable.

Como villano, Loki (Tom Hiddleston) ofrece una buena contrapartida al grupo de héroes, mostrándose torturado tras su fracaso al intentar apoderarse del trono de Asgard en Thor (2011), pero a la vez luciendo la suficiente energía e inteligencia para seguir adelante con sus maquiavélicos propósitos aquí en la Tierra.

 

La historia

 

En cuanto a la trama, si de algo se la puede acusar es de ser un tanto simple, pero lo cierto es que este género de película tampoco necesita de mayor complejidad. Whedon otorga a cada personaje los minutos de intimidad justos y necesarios para el buen desarrollo de la historia. Así que, aunque el guión no destaque por su profundidad dramática, sí se muestra bien armado para lograr que la película no sea sólo un mero festín de fuegos artificiales. De hecho, la sensación que genera es similar a la que se vive en una montaña rusa, con los momentos de calma y los momentos álgidos distribuyéndose concienzudamente a lo largo del trayecto. La acción es frenética y, en su tramo final, majestuosa, pero sin llegar a apabullar y cansar al espectador. Los notables combates cuerpo a cuerpo se suceden durante todo el metraje hasta la llegada de la gran traca final, donde Whedon echa toda la carne en el asador y logra una de las batallas más épicas y espectaculares que nos ha brindado últimamente en el cine.

Con todo, cualquier defecto que se le pueda achacar a “Los Vengadores” es ampliamente compensado por sus virtudes, lo que hace de él un entretenimiento muy digno y cien por cien disfrutable tanto para los fanáticos aguerridos de los cómics como para el espectador. Dos horas y media que se ven en un suspiro y  se sale de la sala de cine complacido y con la satisfacción de invertido tiempo y dinero en ver esta película que posiblemente sea la más taquillera a nivel mundial del 2012.

 
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