VIENEN TIEMPOS DIFÍCILES *

José Toro Hardy

José Toro Hardy
pepetoroh@gmail.com
@josetorohardy

 

Resulta asombroso analizar lo que ha venido ocurriendo en Latinoamérica a partir de la crisis financiera-inmobiliaria que se desató en EEUU a partir del año 2007. La citada crisis se contagió rápidamente a Europa a través de los llamados PIGS: Portugal, Irlanda, Grecia y España. Aquella crisis pronto se transformó en un problema global.

Los países de la América Latina se vieron afectados, a pesar de que aquella era una crisis de los países desarrollados. La “burbuja financiera” comenzó a hacer de las suyas.

La desaceleración de las economías desarrolladas fue evidente y se inició una recesión en muchas de ellos.

Pero, ¿qué pasó mientras tanto en los países de la América Latina? Pues bien, en un primer momento experimentaron una fuerte salida de capitales, los créditos se secaron y se produjo una severa caída de sus exportaciones hacia EEUU y Europa. Como consecuencia se frenó una excepcional etapa de crecimiento que venía experimentando la región.

Sorprendentemente estos países fueron capaces de hacer frente a aquella situación. Recurriendo a un conjunto de medidas contra cíclicas -todas extraídas de la más racional ortodoxia económica- y a la vez logrando nuevos mercados para sus productos en China y la India, la mayor parte de la región pudo recuperar su vitalidad.

Superada la peor parte de la crisis 2008-2009, Latinoamérica retomó un vigoroso crecimiento y fue capaz de atraer otra vez las inversiones que necesitaba, atendiendo sus problemas sociales, fortaleciendo simultáneamente sus reservas internacionales y adoptando políticas fiscales que le permitió endeudarse en menor medida de lo esperado.

Sin embargo, no todas las naciones actuaron de igual forma. La más evidente excepción fue Venezuela, que en lugar de adoptar medidas contra cíclicas, optó por recurrir a todo un conjunto de medidas pro cíclicas inspiradas en el más anticuado baúl de los recuerdos socialista y en el populismo más arrogante.

El resultado fue evidente. Mientras los países de América Latina y el Caribe obtuvieron en su conjunto un flujo financiero externo positivo superior a los 403.961 millones de dólares en el período 2007-2010, los de nuestro país rozaron los: menos 80.000 millones de dólares. Solamente en los años 2008, 2009 y 2010 la balanza de capital y financiera del país experimentó una reducción de 29.936 millones, 19.360 millones y 22.310 millones de dólares respectivamente. Para el año 2010 fuimos la única entre las grandes economías de la región en obtener un saldo negativo en nuestra balanza global (- $ 7.939 millones). Y lo más curioso es que esto ocurrió en medio de ingresos petroleros exuberantes.

Las reservas internacionales brutas cayeron entre el 2008 y el 2011 de 43.127 millones de dólares a 28.885 millones de dólares y nuestra deuda externa fue porcentualmente la que más creció en la región.

También fue Venezuela el país de toda la región en el cual se produjo la mayor caída del salario real medio y del salario mínimo en el sector formal. Para el 2010 al compararla con las mayores economías de la región, Venezuela fue la que experimentó una mayor caída de su Producto Interno Bruto (- 2,9 %), con lo cual su economía fue desplazada por Colombia, que al alcanzar un mayor PIB que el nuestro, nos desplazó del cuarto al quinto lugar en Latinoamérica.

Por otra parte, mientras todos los países latinoamericanos están adelantando un ambicioso programa de acuerdos de integración económica capaces de promover su crecimiento, Venezuela está cada vez más aislada en el mundo. Mientras EEUU ha firmado Tratados de Libre Comercio con Canadá, México, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, República Dominicana, Chile y Colombia, Venezuela ni siquiera ha sido aceptada en Mercosur porque el Senado del Paraguay considera que no cumplimos con las exigencias democráticas del Protocolo de Ushuaia. En este momento EEUU le está proponiendo un Tratado de Libre Comercio al Brasil. Por la vía de estos tratados el país norteño se está acercando cada vez a la meta del ALCA que se había propuesto.

Mientras tanto, el único acuerdo subregional que tiene Venezuela es con las naciones de la ALBA, que actúan como sanguijuelas de nuestra economía.

Vienen tiempo difíciles. Todos los organismos lo están advirtiendo. Los países de la región están preparados para enfrentarlos. ¡Venezuela no!

 

Versión editada

 * Título original: ¡HURRA POR EL SOCIALISMO DEL SIGLO XXI!

 

 

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