La planta: museo de la revolución

Elides J. Rojas L.

ELIDES J. ROJAS L.
erojas@eluniversal.com
Twitter: @ejrl

 

 

Iris Varela cortó por lo sano y cerró el negocio. ¿Qué hacer con ese espacio revolucionario?

 

Fue fácil para Iris Varela tomar una decisión gerencial como la que tomó hace pocos días. En un momento cumbre del pensamiento penitenciario mundial se atrevió a sacar a los presos de una cárcel para mandarlos a otra que, en principio, está peor; pero más lejos. Más lejos de los medios, que es lo que le importa realmente. Como a todo el chavismo. Su problema es de propaganda. No de realidades. Las mafias y las condiciones infrahumanas que reinan en las cárceles socialistas no mejoran ni mejorarán haciendo mudanzas de presos. Eso lo sabe la ministra, pero piratería adelante, esa es una forma de gerencia bien conocida y sufrida por el país: la brillante gerencia chavista.

Por lo pronto todo sigue igual. Las mafias enteritas. Tanto la de presos como la verde oliva mandan. Eso es suficiente para un chavista que dice que vino a hacer la revolución, a cambiar las cosas, pero no se atreve. Más fácil es culpar a los medios. Así que mientras tanto es mejor aprovechar el espacio que deja La Planta y que sea la sede del museo de la revolución.

Es verdad que los próceres chavistas ya han destinado otros espacios para exhibir a sus glorias, pero La Planta es mejor. Jorge Rodríguez, siguiéndole la corriente a su jefe, confiscó un edificio en el centro de Caracas que ha pasado desde museo de la revolución hasta arepera socialista. Así son. Pero son casi 14 años de chavismo y en La Planta caben más cosas.

Hay que ir embalando. El Audi de Jorge. Unos rizos de Iris. La espada de Bolívar. La boina roja original de micomandante, la que tiene la colita como la del Pato Donald. Un gallinero vertical, un cultivo organopónico. La iguana. La Misión Vivienda. El eje de desarrollo Apure-Orinoco. El metro de Maracaibo. El mono azul y blanco de micomandante. Un afiche con los ojitos lindos. El bojote de la cabeza de Piedad Córdova. Un discurso de Soto Rojas. Las camisas de marca de Pedro Carreño. Los lentes de marca de Cilia Flores. Los trajes de marca de Nicolás Maduro. El maletín lleno de dólares para Cristina. El uniforme de coronel de Aponte Aponte. La cuchara con que micomandante le daba compota de pollo a Fidel. La maqueta del gasoducto del Sur. La foto de micomandante pidiéndole a Obama que sea su amigo. El video del Rey mandándolo a callar. La sala donde el clan de dueños de la vida se reunía los viernes. La máquina de contar billetes de Danilo Anderson. El copete con moco de gorila de Isaías Rodríguez. Todos los fondos manejados por Chávez. El submarino de Giordani. Las notas estructuradas de Tobías Nóbrega. El bolívar fuerte. Los viajes de las sucesoras a ver a Madonna. Las mejores jaladas de Aristóbulo y Freddy Bernal. El muñeco inflable de Chávez.

Y ahora es cuando hay espacio.

 

 

 
Elides J. Rojas L.Elides J. Rojas L.

Artículos relacionados

Top