Anarquía

Gustavo Linares Benzo


GUSTAVO LINARES BENZO
glinares@cjlegal.net 

 

El Poder Popular se ha convertido en un motorizado en camiseta, con revólver del parque policial…

 

Uno de los protocolos secretos entre la ministra de las cárceles y la Guardia Nacional Bolivariana del Pueblo es impedirle a esta última pasar lista a los presos en la mañana y en la tarde, como se venía haciendo desde que los caribes tenían presos a los arawacos. En otras palabras, las prisiones venezolanas se han convertido en manos de la fosforito en verdaderos hoteles (hoteles del terror, claro, como en la película), donde el check-out es libre. De hecho, lo que está ocurriendo en La Planta parece ser que los presos no se quieren ir y de allí sus protestas cívicas con armas militares, el verdadero rostro de lo cívico-militar en Venezuela.

La historia que cuentan Aponte Aponte y el prócer del Poder Judicial, Luis Velázquez Alvaray, es en realidad un thriller, el que le falta a Tom Clancy en su colección. Cargamentos de cocaína circulando libremente, ajustes de cuentas, viajecitos clandestinos a Miami para sapear a medio mundo ante la DEA, magistrados del Tribunal Supremo fugados y cantando, según todos estos relatos que circulan en los medios reales o virtuales.

Más cerca del ciudadano de a pie, los motorizados. Comerse la flecha en una autopista es el símbolo de este gobierno, cayapear a señoras conductoras que tuvieron la desgracia de ser atropelladas por uno de ellos, porque son machos si son muchos; usar las aceras con preferencia a los peatones. El Poder Popular se ha convertido en un motorizado en camiseta, con un revolver del parque policial bolivariano, los consejos comunales también le están sometidos al Poder Motorizado, como el resto de los venezolanos.

Aquí no manda nadie. El Presidente ya no puede hablar sin ofrecer créditos adicionales para neveras, casas o becas, así de utilitario se ha vuelto el chavismo. La correlación voto chavista-gasto público es del 80%, según Asdrúbal Oliveros y, cada vez, cada voto adicional cuesta más, el consumidor se vuelve más exigente. El chavismo es petróleo y poco más.

Igual conclusión se saca de las finanzas públicas, elaboradas en las cancillerías chinas y rusas, de la política petrolera, secreta y que ha logrado el milagro de endeudar a Pdvsa con el barril a 100 dólares, claro, es incapaz de rechazar los créditos que le ofrecen del Imperio Medio, como muchacho recién firmado por Cincinnati.

 

 

 
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