El ABC de María Bernardoni de Govea
Especialista en Derecho Laboral y ex ministra del Trabajo

La especialista señala que los intereses por las prestaciones también sufren desmejora.

La LOT está montada sobre la estructura de una empresa capitalista. La mayoría de las personas que trabajan quedan fuera de la Ley. Hay una marcada discriminación entre en patrono público y privado, señala la profesora universitaria, ex ministra y asesora en temas laborales.

 

Macky Arenas.

Es abogada, especializada en Derecho del Trabajo. Estudió en la Universidad del Zulia y terminó siendo Profesora Titular. Fue Decana de la Facultad de Ciencias Políticas y Jurídicas y Profesora de Derecho Laboral de la Universidad Monteávila. Presidió el Instituto Latinoamericano de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social. Ejerce el Derecho en el escritorio jurídico del cual es socia fundadora, “Govea&Bernardoni”. Es autora de importantes textos sobre Derecho Laboral. Su paso por el Ministerio del Trabajo entre 1997-1999 se recuerda como una de las gestiones más exitosas, no sólo por lograr sentar en una mesa a todos los factores involucrados, sino por ponerlos de acuerdo para resolver un dolor de cabeza para la economía nacional: el nudo de las prestaciones sociales. Felicitada en su momento por el entonces candidato Chávez, hoy reflexiona sobre las reformas a la LOT para los lectores de ABC de la Semana.

 

– Existía el temor de que esta Ley dejara atrás el modelo de relación patrono-trabajador, ¿qué habría ocurrido de haber sido así?

–  Que de inmediato nos habríamos colocado fuera del marco de nuestra Constitución. Pero existían varios temores. Primero, el político, el temor a una ley socialista que atizaban muchos de los voceros del gobierno llamándola de esa manera; otro temor, el económico, pues se desconocían detalles que pudieran orientar acerca del impacto en la economía del país. El temor político se disipó, pues esta Ley conserva la misma estructura de la LOT de 1990 y hasta de la de 1936, con algunas modificaciones, avances y también matices políticos que no debían estar allí, por ejemplo, declarar como el objeto del proceso social del trabajo la superación de las formas de explotación capitalistas.

 

  Al margen del discurso demagógico, ¿descansa esta Ley sobre el mismo esquema de relaciones laborales que existía anteriormente?

Casi toda la Ley está montada sobre la estructura de una empresa capitalista, donde confluyen dos factores que son capital y trabajo. La misión del Derecho del Trabajo no es aplastar al capital sino lograr un equilibrio entre esos dos factores de producción. Está previsto que el Estado pueda promover formas alternativas de empresas de producción social. Eso está en la Constitución que dice claramente que son formas alternativas, remarcando que la organización económica central en nuestra Carta Magna está basa en la propiedad privada y en el modelo de conjunción de los factores capital y trabajo para lograr un resultado económico. Eso se mantiene. Así que ese temor debe disiparse, a menos que vuelvan a modificar los términos de la Ley.

 

 ¿Pero se justificaban o no los temores?

– Es que la situación económica del país no está como para incrementar exageradamente beneficios de tipo laboral o social. Ese temor podríamos dejarlo atrás en parte pues la Ley ratifica muchas de las condiciones que existían anteriormente, diría que la mayoría; hay cambios que van en sintonía de lo que prometieron. Digo en sintonía porque no responden totalmente a lo que prometieron. Por ejemplo, las ofertas fueron prestaciones sociales, jornada de trabajo y tercerización, básicamente. Ofrecieron regresar al régimen de retroactividad que existía antes de 1997. Eso no ocurrió. Tildaron de perjudicial y “despojo” a los trabajadores aquella reforma, pero se mantiene idéntica, con algunos retoques en la retroactividad que existía antes del último salario.

 

– El gobierno insistía en que la reforma se debía a una orden de la Constitución de regresar al viejo sistema de retroactividad…

Falso completamente, jamás ordena regresar al sistema anterior a 1997. Eso fue lo que se vendió como discurso político.

 

¿Por qué tardaron tanto tiempo en abordar esta reforma?

–  Porque sabían perfectamente que regresar a lo que había antes de 1997 era perjudicar a los trabajadores, pues el sistema que surgió ese año, producto de una transacción, cambió la retroactividad para incrementar significativamente el número de salarios que correspondían por prestaciones y antigüedad. Pasamos de 30 días por año a 45 el primer año, 62 el segundo y acumulativamente hasta 90 días por año. Fue un incremento demasiado significativo, ya que se hizo para cambiar el esquema retroactivo que había demostrado por muchos años ser muy negativo para la economía del país, para las empresas y para el empleo que, a fin de cuentas, era lo que se trataba de cuidar. Por eso no concretaban la reforma, porque sabían que no podrían superar eso y menos regresar al sistema anterior pues de eliminar lo aprobado en el 97 habrían desmejorado terriblemente a los trabajadores.

 

  Entonces, ¿qué se pretendía con todo esto?

Acumular, es decir, agregar al sistema del 97 el sistema anterior, es decir, ambos. Era una combinación explosiva. Lo advertimos varias veces. El sistema del 97 se organizó a cambio de dejar atrás el retroactivo. Embutir ambos era una bomba para la economía del país y sobre todo para la gran cantidad de empresas pequeñas y medianas que existen en Venezuela.

 

Entre las personas que trabajan en el sector formal de la economía, pública o privada, hay una gran cantidad que sufre la llamada precariedad laboral” - María Bernardoni de Govea

 

“No les conviene la retroactividad”

 

– ¿Realmente saldrán perjudicadas? Porque ahora mismo lo que hay es confusión, muy poca información. Nadie sabe exactamente qué hacer…

–  Por eso es bueno centrarnos en cómo quedó todo, informar a las personas. Es bueno recalcar que el trabajador va a ganar 5 días de salario por concepto de prestaciones sociales y allí hay una mejora. El trabajador disfrutará eso desde el primer mes en la empresa; al tercer mes serían 15 días de salario, que es cuando se van a calcular en base al salario de cada trimestre, lo cual se depositará en una contabilidad de la misma empresa o en un fideicomiso. Ahora la prestación por antigüedad son 15 días por trimestre, igual a 5 días por mes, que es lo que tenemos desde 1997.

 

¿Cuál es la mejora?

Hay dos mejoras: se calculará no con el salario de cada mes, sino con el del trimestre, es decir, el último salario del trimestre es el que se toma en cuenta. La otra mejora es que el primer año de servicio, el trabajador ya tendrá garantizados 60 días de salario, que son 5 días mensuales. Antes era el primer año 45 días, pues la prestación arrancaba a partir del cuarto mes de trabajo. Hay un pequeño recálculo.

 

– ¿Dónde está la retroactividad propiamente?

– Es lo que recalculas en base al salario de cada trimestre. Pero no es la única. Al finalizar la relación laboral –por cualquier causa- y se deba liquidar definitivamente al trabajador, el patrono debe calcular cuánto le correspondería al último salario que él tiene más 30 días por año. Lo que había antes de 1997. Eso se debe comparar con lo que el trabajador tiene acumulado por el sistema de 5 días de salario por año, recalculados cada trimestre, más los 2 días adicionales por año después del segundo año de antigüedad. Se trata de comparar los dos montos y pagar al trabajador el mejor. No se le va a acumular lo que tenga más lo que le hubiera correspondido con la retroactividad de 30 días de salario por año. Es comparar y pagar una sola cantidad, la que favorezca más al trabajador.

 

–  ¿Por qué una beneficiaría más que otra?

– Puede haber muchos trabajadores a los cuales no se les va a pagar retroactividad pues el sistema que va trimestre a trimestre, le es más favorable. Ya existen estudios económicos sobre eso. El trabajador que tiene mucha antigüedad, 11, 12 años o más, puede ser, si ha tenido un incremento de salario para él significativo, que el sistema anterior al del 97 le represente mayor beneficio que el acumulativo mes por mes. Pero es indudable para una gran cantidad de relaciones laborales que existen en el país, donde los salarios no cambian significativamente pues se rigen por salario mínimo, a esos trabajadores que carecen de antigüedad, no les conviene la retroactividad. Contarán con el sistema similar al del 97 con algunos retoques como es el recalculo trimestral al último salario.

 

Precariedad laboral

 

–  ¿Qué pasa con las cooperativas?

– Indudablemente que para los socios de una cooperativa no se aplica el derecho laboral pues son trabajadores por cuenta propia, no tienen patrón. Si tuviera trabajadores subordinados, contratados, entonces sí tendría esa cooperativa que reconocerles la Ley del Trabajo. El centro de la aplicación de la ley es la subordinación. Se aplica en toda su amplitud a los trabajadores que tienen patrono. También hay una protección para los trabajadores por cuenta propia pero es muy parcial.

 

¿Quién protege al patrono de los cambios arbitrarios e intempestivos como, por ejemplo, la reducción de la jornada laboral, a los que tan aficionado es el gobierno?

–  Eso espanta las inversiones. En ningún país del mundo al patrono se le pone preso por el hecho de incumplir órdenes de la autoridad. Para eso están los procedimientos de multa y otros que pueden lograr el mismo objetivo. Lo más grave es que se exige al patrono cumplir una serie de obligaciones cuando en muchos casos las mismas autoridades –tanto judiciales y sobre todo administrativas del Ministerio del Trabajo- lamentablemente no cumplen con los plazos que ordena la Ley. Los retrasos en los procedimientos de despido no son culpa de los patronos, que tienen que esperar a veces hasta un año y dos para que salga la decisión del Ministerio.

 

¿Cómo es posible que el gobierno imponga obligaciones a las empresas de las cuales se autoexime?

–  Esa es una muy marcada discriminación entre el patrono público y privado. Ello no va en perjuicio de la empresa sino de los trabajadores. Un caso claro es la sustitución de patrono. Cuando es el Estado quien ocupa una empresa y adquiere esos bienes, de acuerdo con la legislación  anterior, la relación laboral que esos trabajadores comienzan con el Estado no rompe la antigüedad que llevaban acumulada con el patrono saliente, desde el punto de vista de su protección. Es una sola relación laboral y debe protegerse su antigüedad. Ahora no. Cuando es el Estado el que ocupa la empresa no se reconoce sustitución de patrono, quedando esos trabajadores como empezando una nueva relación laboral con el patrono gobierno y es el patrono anterior el que debe pagar las acreencias. Perjudican al patrono privado para favorecer al Estado, cuando la Seguridad Social, de acuerdo  a la Constitución corresponde, en primer término, al Estado. En la LOT se establecen una serie de obligaciones que debían corresponder a la Seguridad Social en cabeza de las empresas. El patrono se ve obligado a financiar la ineficiencia del Estado. Esto, definitivamente, desanima las inversiones en un país.

 

  ¿A quiénes beneficia realmente esta Ley?

–  La mayoría de las personas que trabajan quedan fuera de la Ley. Si tomamos en cuenta los desempleados que están buscando trabajo y que no logran insertarse en el mercado formal de trabajo, no están amparados por la Ley, es obvio. Pero el grueso sector de la economía informal -5 millones de personas, casi el 50% de la fuerza de trabajo- también queda fuera. Entre las personas que trabajan en el sector formal de la economía, pública o privada, hay una gran cantidad que sufre la llamada “precariedad laboral”, gente contratada a término cuando la Ley lo prohíbe, gente que tiene jornadas parciales pues las empresas no pueden darles jornada completa de trabajo, gente cuyo salario está por debajo de los mínimos por dificultades de la empresa, empresas que tratan de abaratar costos burlando la legislación laboral, es decir, una serie de situaciones que alcanzan el 60% de acuerdo a un estudio de la UCAB sobre precariedad laboral en la fuerza de trabajo ocupada.

 

– ¿La gente quedará defraudada con la LOT?

– Creo que ha caído en un vacío producto de la decepción de gruesos sectores de la población que contaban con las promesas del gobierno sobre el dictado de la Ley. Bien porque no se le aplica o bien porque no encontraron las respuestas a sus problemas en el día a día de sus jornadas de trabajo. Proclaman la “intangibilidad” de los derechos laborales, consagrada en la Constitución. Ella se refiere a que los derechos laborales no pueden ser desmejorados y en esta LOT hay una gran cantidad de aspectos logrados en las leyes anteriores como remuneración de días feriados, la cual ahora se condiciona a la asistencia del trabajador durante los días hábiles y es un retroceso con respecto a logros anteriores. Los intereses por las prestaciones también sufren desmejora desde el punto de vista de las tasas a las cuales se pagan. ¿Dónde queda la famosa intangibilidad de los derechos, que es una conquista constitucional? Esto hay que decirlo, pues el oficialismo es muy severo al juzgar las medidas dictadas por otros gobiernos, pero no se miden con esa misma vara.

 
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