El maestro de la intriga

Alexander Cambero


ALEXANDER CAMBERO
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Los últimos acontecimientos juegan a su favor. En el régimen decadente y en ascuas, pocos tienen la capacidad de leer entre los fogonazos. José Vicente Rangel, sabe pugnar en la crisis y ganar ventaja frente al circo mediocre que lo acompaña. Antes los graves problemas orgánicos y electorales que padece Hugo Chávez, desde La Habana recurren al lúcido comunicador para que pueda sujetar a tanto impetuoso que anhela derruir al Presidente de una vez y para siempre.

José Vicente Rangel

En los cenáculos rojitos se conspira abiertamente, muchos de ellos desean que el líder de Sabaneta se quede definitivamente en Cuba. Lejos de las decisiones miraflorinas que lo hicieron un personaje extraordinario y que ahora vaga en la sombras como los espectros insondables. Que allá lo colmen de homenajes y atenciones, al estar lejos del poder su influencia menguará paulatinamente hasta perderse en el doloroso olvido. Será como esas pomposas condecoraciones que les colocan a presidentes africanos, tiene el relumbre del metal, pero en el fondo no valen nada. El Presidente lucha denodadamente contra el cáncer que como la traición crece como la hierba. La ambición de los supuestos amigos, terminó por colocar los sentimientos detrás de los intereses.

Como gigantescas compuertas se abrieron las agallas de muchos que juraban fidelidad y amor eterno al líder. Son lo peor de nuestros lunares, aquellos que son capaces de vender a su familia por un plato de lentejas. No tienen conmiseración por aquel que los sacó de la pobreza. Hablan de Hugo Chávez como si se tratase de un estorbo, sin olvidar que fue él quien les dio de comer.

José Vicente se desliza con la astucia de la serpiente. Sabe que el poder está cerca. Llegar hasta el aposento principal del régimen en dificultades es fácil para el veterano ofidio político. Con habilidad irá tomando posesión de todo ello hasta comerse los huevos de codorniz. Paradójicamente, en el epílogo de su vida, logra protagonizar una obra que lo devuelve al escenario en donde obtendrá grandes beneficios.

Sus rivales chavistas son flechas de anime y corazones imbéciles. Elías Jaua y Nicolás Maduro son simples marionetas sin un derroche intelectual significativo. En ese mundo de trapisondas sabe sacar ventajas como nadie. Penetra la hojarasca reseca para aguardar el paso del inocente, su lucha es por sobrevivir en medio de su vejez y los amigos que existen en los dos mundos que se disputan la silla presidencial que añora desde joven. Su opción es sustituir a Chávez antes que todo perezca, sabe que esta es su última oportunidad y quiere jugársela en tres bandas.

El calendario es un fuerte rival contra sus sueños de erigirse en rey por unos días. De repente, surgió del ostracismo para volver por sus fueros. El carcinoma presidencial logró el milagro de resucitarlo políticamente, ahora actúa a sus anchas con la fuerza que le da el no tener contrincantes de su nivel en el PSUV. Serpiente antigua de veneno mortal, siempre está detrás de cada oscura conspiración. José Vicente ama estos momentos en donde puede manipular a cuanto tonto cree en la revolución que hizo ricos a la familia Chávez.

Desgraciadamente, para el añoso cascabel, su sonora maraquita en la cola y que mueve hasta cien veces por segundo, no puede evitar la victoria de Henrique Capriles. Su veneno no surte efecto en la Venezuela de futuro. Quedará para vivir en el zoológico de infortunios que es el chavismo en declive.

 

 

 

 

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