“NO DISPARES, … UN GRITO POR LA VIDA”

Nelson Castellano Hernández


NELSON CASTELLANO HERNÁNDEZ
nelsoncastellano@hotmail.com

 

Los jóvenes venezolanos han decidido protestar de forma pacífica contra la violencia y la inseguridad, con “Un grito por la vida” buscan sensibilizar a la ciudadanía.

“Los jóvenes están acostados, marcando la palabra vida, para que el subconsciente del venezolano olvide la palabra muerte (…) ya estamos cansados y agotados que las cifras de homicidios aumenten cada fin de semana”, afirmó el coordinador de derechos humanos de Un Mundo Sin Mordaza, Félix Velásquez.

 Este evento se une al clamor dirigido al ministro del Interior Tarek El Aissami, porque frente a la violencia que azota a los venezolanos, nadie responde por ello. Pareciera que el Gobierno se ha declarado incapaz. En 12 años del gobierno de Chávez los homicidios se triplicaron, aumentando de un promedio de 4.550 al año a 13.200.

El director del Observatorio Venezolano de Violencia, Roberto Briceño señalaba que se producen 49 homicidios por cada 100.000 habitantes: su hipótesis “es que los primeros 20 tienen la misma explicación que tendrían en México o Brasil: pobreza, desigualdad… Pero los otros veintitantos tienen que ver con el quiebre del pacto social que se ha producido con este Gobierno. Cuando el Presidente hace un minuto de silencio por el guerrillero Raúl Reyes, está creando un desorden en la sociedad”.

Según la UNESCO, Venezuela es uno de los países con una de las tasas de homicidios más altas del mundo, con un promedio de cuatro asesinatos por hora. A estos datos se suman 1.320 asaltos a mano armada por día, 2.160 desapariciones por año y 97.624 ciudadanos asesinados en la última década.

 Caracas, con seis millones de habitantes, se encuentra en el tope de la inseguridad ciudadana, 500 delitos por semana, según datos del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas, debemos sumarle un 60% de casos sin denunciar.

 Un informe de la Unicef señala que en Venezuela mueren asesinados 106 jóvenes entre 15 y 19 años por cada 100.000 habitantes, siendo la segunda tasa más alta de América Latina.

 Hace pocos días el editor Marcel Granier en una conferencia en la Casa de América Latina de París, contestaba a una pregunta sobre la inseguridad, que si un Gobierno no puede proteger a los reclusos, quienes dependen completamente del Estado, menos podrá garantizar la seguridad de los ciudadanos en la calle.

 En Venezuela en una semana mataron 17 reclusos, en Colombia, con el doble de población reclusa, murieron solo 24 en todo un año.

 Según Datanálisis la inseguridad es el problema más grave de los venezolanos. Entre el 80% y el 90% de las muertes violentas se producen en los barrios pobres, en su mayoría jóvenes, tanto las victimas como los victimarios.

 Los productores agropecuarios y los comerciantes son también victimas privilegiadas del hampa, quienes sometidos a constantes secuestros, dos por cada 100.000 habitantes, terminan por abandonar sus inversiones. La situación es tal que la gente comienza a preguntarse si no se tratará de una política de Estado, destinada a provocar el éxodo de los venezolanos, que todavía luchan por un espacio para la empresa privada, o el de los jóvenes que emigran en busca de un futuro mejor o de una ciudad donde puedan salir a la calle, sin temor que una bala perdida les robe la vida.

 Pero esos no son los únicos sectores afectados, 240 dirigentes sindicales fueron asesinados por sicariato y Pablo Castro de la coordinación nacional del Frente Autónomo en Defensa del Empleo, Salario y Sindicato denuncia: “Uno de los objetivos del Gobierno es mutilar las organizaciones sindicales por lo que hicimos una denuncia formal a la Fiscalía de la República para investigar los asesinatos de delegados sindicales en el sector de la construcción y otros que han sido acosados y amenazados”.

 Ante el desamparo, la sección venezolana de Amnistía Internacional busca aumentar la colaboración ciudadana para frenar los índices de criminalidad, con una simple calcomanía y dos palabras “No dispares”. La organización busca crear conciencia y que tomemos parte de las acciones en nuestras manos, aunque todos sabemos que la solución es responsabilidad del Estado.

 

Ex Cónsul de Venezuela en Paris
Presidente de Venezuela-Futura, Francia

 

 

 

 

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