Sin hipocresías

RAFAEL J. CHAVERO GAZDIK
rchavero@hotmail.com 

 

El Sistema Interamericano no está diseñado para dañar al pueblo sino para protegerlo

 

Hace poco los venezolanos escuchamos el testimonio de cómo se administra justicia en el país, contado por uno de sus principales actores (Aponte). No hubo tiempo de verificar que no sólo toda la justicia depende de Miraflores, sino también una corrupción desbordada. Los resultados de un juicio dependen de quién paga más o de quién conoce al político más influyente. Los argumentos legales son irrelevantes.

Frente a ese escenario ya consolidado, el Presidente se toma unos minutos de una esperada alocución para dedicárselos a la salida de Venezuela del Sistema Interamericano de Protección de los Derechos Humanos, que no es otra cosa que la salida de la OEA. Se nos está diciendo que al tener un sistema de justicia perfecto, no necesitamos a nadie que revise nuestras decisiones.

Suena irónico que con el peor sistema de justicia del hemisferio, no aceptemos que haya una autoridad internacional (alejada de la política interna) que proteja cualquier error judicial que repercuta sobre los derechos del ciudadano. Pero eso es congruente para una revolución que no cree en la separación de poderes y en la protección de los derechos humanos. Lo mismo han intentado y logrado los regímenes totalitarios en el pasado.

Hay varias teorías sobre el timing de esta decisión. Desde que se trata de un trapo rojo, hasta que se está adelantando a lo que nos viene, para lo cual no se quiere que hayan moros en la costa. Sea cual fuere la razón, la realidad es que esta salida es pura formalidad, pues hace más de 3 años nuestro gobierno decidió no dar cumplimiento a las sentencias de la Comisión y Corte Interamericana. Si bien el Estado participa en los juicios, cuando pierde no cumple las sentencias. Así de sencillo, como haría cualquier delincuente.

Lamentablemente, la publicidad oficial y la hipnosis de las clases populares impiden que se midan bien las consecuencias de tan nefasta decisión. Al venezolano común le costará ver que esta salida implica quitarnos un mecanismo de protección de nuestros derechos fundamentales. Pocos entienden que el Sistema Interamericano no está diseñado para dañar al pueblo, sino más bien para protegerlo de los gobiernos abusivos que controlan todo el aparataje estatal y lograr generar impunidad.

La CIDH y la Corte IDH no han dictado ni una sola sentencia contra el ciudadano. Todas han sido a su favor. Más bien han tratado de corregir la absoluta impunidad que existe en el país, producto de un gobierno que no respeta límites. ¿O es que alguien puede ser más justo y perfecto que los Aponte que sigan en la judicatura?

 

 

 

 
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